Un rincón del interior valenciano guarda vestigios medievales, patrimonio arqueológico y un entorno natural ideal para una escapada tranquila. Este lugar sorprende a quienes prefieren pueblos con encanto alejados de las rutas más transitadas
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En el interior de la Comunidad Valenciana, entre montañas, llanuras y espacios naturales destacados, se halla un pueblo medieval de Valencia que conserva vestigios de distintas épocas y que invita a realizar una escapada con historia, patrimonio y amplios paisajes. Sus calles, su castillo y sus costumbres ofrecen la oportunidad de descubrir un destino poco masificado, pero con motivos suficientes para impresionar a quienes buscan una experiencia cultural y natural.
Ese lugar es Ayora, un municipio ubicado en el interior de la provincia de Valencia, cercano a Albacete y reconocido como capital de su comarca. Su casco antiguo alberga lugares como la Plaza Mayor, la calle Marquesa de Zenete, la Lonja, el Parque de los Morerales y barrios con carácter propio como Los Altos, La Solana, Santa Bárbara o Santa Lucía. Además, la Ruta del Hilo Rojo permite visitar algunos de sus puntos más destacados mediante un recorrido urbano que conecta patrimonio, tradiciones y enclaves con encanto.
Un castillo del siglo XIII y un casco histórico lleno de historia
Uno de los principales emblemas de Ayora es su castillo, de origen árabe y situado en una posición dominante desde donde se domina el valle. Los restos conservados corresponden a una fortaleza vinculada al periodo de la Reconquista, posiblemente construida a mediados del siglo XIII, que en su momento estuvo rodeada por murallas y torreones defensivos. Aunque quedó en ruinas durante la Guerra de Sucesión, aún mantiene parte de su estructura y elementos como la planta y la torre del homenaje, convirtiéndose en un punto clave para comprender el pasado medieval de la localidad.
La visita se complementa con un patrimonio que integra arquitectura, arqueología y naturaleza. En el casco urbano sobresalen la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la iglesia de Santa María la Mayor, la Cruz Cubierta del siglo XV y antiguas casas señoriales. En los alrededores destacan las pinturas rupestres de los abrigos de Tortosilla y El Sordo, declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco, además del asentamiento íbero de Castellar de Meca. A esto se suman parajes como La Hunde, La Sierra, Palomera o Montemayor, donde los paisajes extensos, la biodiversidad y las rutas al aire libre aumentan el atractivo de una escapada a esta zona valenciana.
En el interior de la Comunidad Valenciana, entre montañas, llanuras y espacios naturales destacados, se halla un pueblo medieval de Valencia que conserva vestigios de distintas épocas y que invita a realizar una escapada con historia, patrimonio y amplios paisajes. Sus calles, su castillo y sus costumbres ofrecen la oportunidad de descubrir un destino poco masificado, pero con motivos suficientes para impresionar a quienes buscan una experiencia cultural y natural.

