La transformación de Temach: cómo el mexicano se convirtió en la principal figura de la machosfera en América Latina

El Temach lleva una sudadera negra con capucha y una gorra blanca y negra, y tiene barba; está señalando y gritando a la cámara.

Fuente de la imagen, YouTube

    • Autor, Jacqui Wakefield
    • Título del autor, Unidad de Desinformación Global de la BBC

    • Autor, Owen Pinnell y Katy Ling
    • Título del autor, BBC Eye
  • Fecha de publicación 29 mayo 2026
  • Tiempo de lectura: 10 min

Advertencia: esta historia contiene lenguaje ofensivo

Hace una década, Luis Castilleja era un creativo despreocupado que buscaba suerte como actor en Hollywood y vivía la vida liberal de Los Ángeles. En la actualidad, es más conocido como El Temach, el principal influencer de la machosfera en América Latina, cuya producción misógina y de hipermasculinidad le ha generado más de 11 millones de seguidores en redes sociales.

Su hermana Alex comenta que su cambio ha sido asombroso y que ya no mantienen contacto.

"No me gusta referirme a él como El Temach porque para mí representa a alguien completamente distinto. Por eso, sólo soy hermana del ser humano que fue en el pasado", declara.

Alex, ingeniera de diseño originaria de México, asegura que la transformación de su hermano ejemplifica cómo personas inesperadas pueden sentirse atraídas a crear contenido de machosfera al notar el reconocimiento y el dinero que esto les puede brindar.

El efecto de influencers occidentales como Andrew Tate está bien documentado. Sin embargo, una investigación del Servicio Mundial de la BBC analizó el contenido y audiencia de otros 15 influencers radicados en el sur y este de Asia, América Latina y África, y descubrió que, en promedio, sus seguidores se triplicaron en los últimos tres años.

Estas regiones han registrado progresos recientes en la igualdad de género y, según expertos, ese marco está incentivando el interés masculino por el contenido de la machosfera.

Andrew Kibe sostiene un micrófono mientras se dirige a una multitud en Kenia.

Además de El Temach, el estudio también examinó a Andrew Kibe, un influencer altamente reconocido en Kenia que promueve el empoderamiento masculino y manifiesta misoginia en sus redes sociales. Ambos han criticado repetidamente a madres solteras y acusan constantemente a las mujeres de ser "cazafortunas" que manipulan a los hombres.

Nuestro análisis muestra que ambos influencers obtienen ingresos significativos a través de sus plataformas.

El Temach y Kibe rechazan categóricamente que su contenido sea misógino. En una entrevista con la BBC, Kibe incluso señaló dudas sobre la existencia del propio concepto.

Ingreso en la machosfera

El interés fue evaluar cómo este tipo de contenido influye en sus consumidores. Dos jóvenes de la Generación Z -uno en Kenia y otro en México- que son seguidores de estos influencers, concedieron a la BBC acceso sin filtro a varios años de su actividad en redes sociales, permitiendo revisar miles de publicaciones, visualizaciones, "me gusta", comentarios y compartidos.

Los datos revelan sus trayectorias personales dentro de la machosfera.

Julián, de México, comenzó a usar Instagram con 16 años, reaccionando con "me gusta" y comentando contenido relacionado con automóviles, ejercicio y desarrollo personal. Su historial indica que dio "me gusta" a un video de El Temach meses después, cuando este apareció en sus recomendaciones.

A sus 19 años, Julián ha dado "me gusta" a más de 3.000 videos de diversos creadores de la machosfera.

Comentó a la BBC que siente que "el feminismo ha invisibilizado los problemas de los hombres".

Alex lleva el cabello corto, tiene los ojos oscuros, lleva pintalabios rojo, está sentada en un sofá y tiene un aspecto apesadumbrado.

Este sentir es un pilar del mensaje de El Temach, sin embargo, según su hermana Alex, no siempre tuvo esos planteamientos.

Creció con la aspiración de ser artista, explica, y luego de formarse en teatro en Ciudad de México, se mudó a Los Ángeles para perseguir su meta de ser actor.

Regresó a su país un par de años después tras una ruptura sentimental y la imposibilidad de conseguir trabajo estable. Estas dificultades lo impulsaron a acompañar a otros jóvenes en situaciones complejas, y en 2020 comenzó a compartir material enfocado en el desarrollo personal masculino.

"Creo que inicialmente su intención era genuina, quería ayudar a otros hombres a valorarse y tener autoestima, y así arrancó", señala Alex.

Pero pronto esto se desvió hacia otra dirección. "Adoptó un complejo de Mesías, creyó ser quien debía resolver [los problemas masculinos]", comenta.

Agrega que, en poco tiempo, empezó a responsabilizar a las mujeres por los problemas que enfrentaban sus seguidores hombres. No está segura de hasta qué punto su hermano realmente cree en la misoginia que difunde, o si simplemente lo hace para acumular likes y visualizaciones.

"Hay cosas que cree y otras que experimenta para entender qué funciona mejor con el algoritmo".

Un niño con una camiseta azul y una niña con una camiseta rosa, ambos de cabello oscuro, sonríen a la cámara; el niño sostiene una figura de juguete.

Fuente de la imagen, Alex Castilleja

Alex comenta que su hermano reconoció estar imitando a Andrew Tate. "Tate era muy popular en ese momento, y al ver que funcionaba, empezó a potenciar [su discurso] cada vez más".

Relata que la esencia del contenido de su hermano empezó a manifestarse en su actitud hacia ella.

"Cualquier expresión mía se interpretaba como feminismo… un ataque personal para él".

La BBC invitó a El Temach a colaborar en nuestro documental. Inicialmente aceptó, incluso ofertó filmar su gira mundial que comenzaba en Estados Unidos, pero días antes del viaje se conectó en vivo a YouTube para informar que no participaría.

"BBC y señora Jacqui de la BBC, no requerimos su permiso para ser hombres. Hagan su documental, no me involucren a mí ni a mis bros. [Insulto] la BBC".

No obstante, asistimos a su show en Las Vegas, que combinó consejos de autoayuda con discursos sexistas, incluyendo la recomendación de evitar a las "zorras" porque "nunca cambian", y que las madres solteras "no son buen partido" debido a decisiones malas reflejadas en sus vidas y supuestas fallas de carácter.

Tras la función, intentamos confrontarlo sobre estas declaraciones, pero su equipo de seguridad impidió el encuentro.

Las ganancias de El Temach por su contenido —incluyendo estos shows— son significativas. Según nuestro análisis, entre abril de 2025 y abril de 2026, El Temach obtuvo cerca de US$1,5 millones solo por visualizaciones en redes sociales.

También percibió entre US$200.000 y US$300.000 por los "Super Chats" en YouTube —herramienta donde fans pagan para destacar comentarios en vivo, frecuentemente preguntando consejos sobre relaciones— además de US$800 por participante en talleres para grupos reducidos.

A esto se suman ingresos por la venta de mercancía y sus presentaciones habituales en escenarios.

Su equipo calificó como "altamente imprudente publicar las estimaciones de ingresos de El Temach".

Kibe también monetiza su fama, vendiendo productos y una criptomoneda. Dijo a la BBC: "Si alguien es realmente fan, sólo les pido que me envíen M-Pesa [transferencia de dinero por aplicación keniana]".

En busca de la confianza perdida

Un grupo de seguidores de El Temach en Las Vegas compartió qué les atrae de su contenido: que promueve disciplina, los motiva a reforzar la confianza en sí mismos y reconoce sus problemas.

"Se centra mucho en la idea de que la sociedad ha ignorado a los hombres, y en la narrativa de que las mujeres son, ya sabes, las protagonistas", comenta el doctor Ali Siles, investigador de género y masculinidades en la Universidad Nacional Autónoma de México.

"Su mensaje es: ‘Tú importas, cree en ti’", añade.

Julián, fanático del influencer, coincide en que lo que más le impactó fueron las enseñanzas sobre seguridad en sí mismo.

Un fan de El Temach lleva una camisa negra de cuello abierto y un sombrero Stetson negro, y sostiene una cadena especial que le compró al influencer como mercancía; es de color naranja con un patrón geométrico gris.

Ryan, estudiante universitario en Kenia y seguidor de Andrew Kibe, comenta que, criado por una madre soltera, ve al influencer como una figura paternal alternativa.

Herramientas analíticas creadas por la Universidad de Queensland muestran que Ryan observó videos en TikTok de Kibe —cuyo hashtag ha superado los 500 millones de visualizaciones— tras buscar términos como "éxito", "auto-mejoramiento" y "consejos masculinos para hijos sin padre".

Sin embargo, Siles advierte que el contenido de la machosfera suele darse "a costa de" las mujeres y otras identidades de género.

"Resulta muy dañino para los derechos y el desarrollo de las mujeres, pues intenta devolverlas a situaciones que muchas han tratado de evitar, con opciones limitadas y roles muy estereotipados", agrega.

El historial en redes de Julián evidencia cómo estos mensajes —en su caso, de El Temach— comienzan a reflejarse en el comportamiento de sus seguidores.

Tras separarse de su novia a finales de 2023, su interacción con contenido de la machosfera se incrementó y empezó a referirse a las mujeres online como "zorras", además de elogiar la sumisión. "Si una mujer es femenina y sumisa, entonces perfecto", publicó.

Julián lamenta el tono de sus anteriores comentarios en Instagram pero sostiene el contenido de ellos.

Efectos en la vida real

Muchos jóvenes de la generación de Julián consideran que el feminismo ha progresado en detrimento de los derechos masculinos, según una encuesta global reciente realizada por King’s College London a 23.000 hombres y mujeres.

Más del 57% de hombres de la Generación Z coincidió con la afirmación: "Se ha avanzado tanto en la igualdad de las mujeres que ahora se discrimina a los hombres".

Esta creencia es explotada por los influencers de la machosfera.

Según Awino Okech, de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de Londres, estos creadores sostienen que "las mujeres son el problema".

La profesora de Estudios Feministas y de Seguridad explica que su posición es que "la igualdad de género ha provocado que chicos tengan bajos rendimientos… y que la igualdad está detrás de problemas de salud mental en hombres y niños".

La investigación encontró que estas narrativas pueden tener consecuencias reales.

Fernanda, médica en Ciudad de México, relata que su ex pareja —también médico— utilizó mensajes de El Temach para justificar su actitud controladora.

Al finalizar su relación, ella recuerda que él la encerró en una habitación y le obligó a ver videos de El Temach durante cuatro horas.

"Sostenía: ‘¿Ves? Yo no hago nada malo… la que está equivocada eres tú’".

Comentó que la situación escaló y que él la amenazó con matarla.

"Tenía la mirada vacía y actuaba por impulso. En ese momento, temí mucho por mi seguridad", dijo.

Aunque no culpa directamente a El Temach, considera que este tipo de contenido afecta las relaciones en la vida real.

"Pienso que mi expareja ya tenía actitudes machistas ocultas, pero El Temach lo fortaleció para que no se sintiera mal por ello", afirma.

Julian lleva puesta una camiseta azul marino y blanca, y sostiene una taza de té; lleva anteojos y tiene el pelo oscuro.

Alex, la hermana de El Temach, opina que su hermano está en negación acerca del impacto negativo de su contenido.

"Creo que en cierto nivel sabe lo que está haciendo. Percibe que si alguna vez admite lo que hizo, eso lo destruiría".

Ella siente que se desvió del camino que tenía destinado, "hacia un extraño infierno distópico, y ahora es simplemente un… robot de violencia".

"Es muy triste", lamenta.

La BBC solicitó a El Temach respuestas sobre las acusaciones de misoginia. Su equipo contestó que "rechazan categóricamente las imputaciones, que son infundadas y sacadas de contexto".

Por su parte, cuando Kibe fue interrogado sobre su contenido misógino, negó la aplicación del término y expresó: "Ningún hombre odia a una mujer. Las amamos; somos como dioses para ustedes, adórennos".

Scroll al inicio