La historia de Yudi Heredia: la música cubana que ganó el reconocimiento de Rosalía y lidera la orquesta del Lux Tour

Yudi en una terraza con los brazos en alto y la batuta en la mano derecha moviendo sus largas trenzas blancas. Al fondo la fachada de un edificio señorial de Londres.

Fuente de la imagen, Lorena Motos, BBC

    • Autor, Lorena Motos
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 5 junio 2026
  • Tiempo de lectura: 8 min

Asistir a un concierto de Rosalía es mucho más que un show en vivo: es estar inmerso en una creación artística.

Quien haya presenciado alguno de los recitales de la gira que la cantante española ha presentado en varias ciudades europeas y que ahora llevará a Estados Unidos y América Latina, entenderá esta experiencia.

Sin embargo, más allá de la iluminación, una puesta en escena precisa y una voz brillante, existe alguien que resulta imposible dejar de observar.

Y esa persona no es Rosalía.

Ubicada en el centro del espectáculo y flanqueada por una orquesta majestuosa, una mujer dirige mientras mueve todo su cuerpo frente a una veintena de músicos.

Sus brazos marcan el ritmo, pero también lo hacen sus hombros, caderas y especialmente sus largas trenzas blancas, que bajo las luces parecen emitir descargas eléctricas.

En algunos momentos parece que está bailando; en otros, que entra en un estado de trance.

Se trata de Yudania Gómez Heredia, conocida como Yudi Heredia, de 31 años, directora de orquesta, compositora y organista originaria de Santa Clara, en el centro de Cuba.

Actualmente, dirige la Heritage Orchestra, que acompaña la gira mundial Lux Tour de Rosalía.

La trayectoria que la llevó a este punto está estrechamente ligada al poder impredecible de las redes sociales.

Hace unos meses, publicó en Instagram un análisis musical de “Berghain”, una canción de su último disco, que llegó hasta la cantante. Poco después, una llamada transformó su vida.

En esta entrevista con BBC Mundo, Yudi Heredia aborda temas como la migración, identidad, música clásica, ritmos afrocubanos y el recorrido insospechado que la llevó desde una base militar en Cuba hasta participar en uno de los shows más elogiados del año.

Eso sí, al inicio de la entrevista aclaró que, por motivos de confidencialidad, no podrá detallar su trabajo junto a Rosalía.

Para ver este contenido, favor activar JavaScript, o intentar con otro navegadorPlay video, "El inesperado éxito de Yudi Heredia, la música cubana que conquistó a Rosalía y dirige la orquesta del Lux Tour", Duración 2,0302:03

¿Cómo surgió tu vínculo inicial con la música?

Eso se remonta a mi infancia.

En Cuba la música está presente constantemente, en cada rincón. En la calle, en casa, en la televisión… todo el tiempo.

Yo siempre sentí la necesidad de canalizar mi energía, expresarme, cantar, mover el cuerpo y bailar. Mi relación con el arte fue muy estrecha desde pequeña.

Luego tuve la oportunidad de ingresar a la Escuela Vocacional de Arte en Santa Clara, donde comenzó mi formación formal en canto coral y piano.

¿Siempre tuviste claro que te dedicarías a esto?

Quería ser vedette. (Ríe).

Cuando era niña nos pidieron escribir qué queríamos ser de grandes y yo respondí “vedette”, porque para mí esas artistas podían cantar, bailar, actuar y hacer de todo.

No sabía por cuál disciplina decidirme, así que pensé: “Eso es lo que quiero”.

Yudi de lado mirando a la izquierda, dirigiendo la con las manos en alto y la batuta en la mano derecha. Alrededor mucha gente grabando la escena con el móvil.

Fuente de la imagen, Cortesía de Alex Monreal

¿Cómo terminaste estudiando órgano y música sacra en Alemania?

En Cuba existe un vínculo entre el Instituto Félix Varela de Música Sacra de La Habana y la Escuela Superior de Música Sacra y Educación Musical de Ratisbona, Alemania.

Durante la Semana de la Música Sacra, en el marco de talleres y conciertos, apareció la posibilidad de obtener una beca para formarme allí.

Al comenzar con el órgano, recuerdo haberlo visto y pensar: “¿Voy a poder con un instrumento tan grande?”.

Este instrumento exige muchas horas de dedicación. Pero cuando comienzan a notarse los resultados, la experiencia es sorprendente.

La música que compones combina lo clásico con ritmos cubanos y afrocubanos. ¿Cómo surge esta mezcla?

Al llegar a Alemania, empecé a extrañar profundamente esos sonidos.

Procedo de una escuela cubana de composición que incorpora elementos nacionales en la música clásica.

Allí noté esa ausencia.

Así que comencé a crear la música que deseaba escuchar. A veces era como reavivar ese guaguancó (subgénero de la rumba cubana) dentro de obras sinfónicas.

Me inspiro mucho en la música popular cubana —como el son, la guajira o el zapateo— pero también en la tradición yoruba y en la herencia afrocubana, que considero un legado enorme.

Es una música con una fuerza extraordinaria que se integra muy bien con lo clásico. Por ejemplo, me gusta mezclar tambores batá con orquesta sinfónica o usar los sonidos del idioma y las consonantes de manera percusiva en música coral.

Además, mucha gente aún no conoce esta tradición, y me interesa compartirla con el mundo.

El video que alcanzó a Rosalía

Saltar contenido de Instagram¿Permitir el contenido de Instagram?

Este artículo incluye contenido ofrecido por Instagram. Solicitamos tu autorización antes de cargarlo, ya que ese sitio puede utilizar cookies y otras tecnologías. Puede que desees revisar la política de cookies y privacidad de Instagram antes de aceptar. Para ver este contenido, selecciona ‘aceptar y continuar’.

Aceptar y continuarAdvertencia: La BBC no se responsabiliza por contenido externo.

Fin del contenido de Instagram

Contenido no disponible

Ver más en InstagramLa BBC no se responsabiliza por contenido externo.

Además de dirigir y componer, te has convertido en divulgadora musical en redes sociales. Tu conexión con Rosalía surgió gracias a uno de esos vídeos, ¿cómo iniciaste la divulgación musical en redes?

Eso en realidad lo he hecho toda mi vida, aunque sin ser consciente.

De niña, en Cuba, me sentaba con la gente para conversar sobre Bach, compositores, obras y armonía.

Era divertido porque acudían directamente a preguntarme, sabiendo que recibirían respuesta. Hacíamos bromas sobre compositores o analizábamos piezas juntos.

La música despierta muchas emociones que a veces resulta difícil explicar; siendo muy curiosa, siempre intentaba comprenderlas.

Un día pensé: “¿Por qué no lo explico?”.

Así que coloqué la cámara y comencé a hablar de mis estudios.

Al público le agradó.

Estás viviendo un momento crucial en tu carrera. ¿Qué representa para ti haber llegado hasta aquí?

Es un honor.

Para mí, dedicarse a la música ya es un privilegio. Poder hacerlo en un país que me abrió las puertas y que no es el mío, lo es aún más.

Estoy muy agradecida con todas las personas que me apoyaron, con los maestros que tuve y con todas las horas de práctica.

También por estrenar piezas como la Misa Afrocubana, que integra elementos yoruba y cantos orishas, por desarrollar proyectos distintos y conocer nuevos artistas.

Me siento muy contenta de haber llegado hasta este punto.

Tus largas trenzas blancas hipnotizan en el show con Rosalía, como si dirigieran la orquesta a tu lado. ¿Se volvieron tu identidad visual?

Este estilo lo quería desde hacía tiempo, pero no me animaba porque estaba terminando la maestría y haciendo audiciones, y siempre uno busca causar una impresión neutra. Ya era suficiente con mi pelo afro.

Pero cuando apareció este proyecto pensé: “Es el momento. Ahora mostrarán quién soy”.

Por eso le pedí a mi hermana, que se dedica profesionalmente a esto, que me las hiciera.

Ella trenzó mi cabello una noche en el hospital, pocas horas antes de que mi mamá falleciera de cáncer.

Para mí es como llevar a mi familia conmigo en la cabeza.

Llevo a mi hermana, llevo a mi madre. Tengo a todos conmigo a través de mis trenzas.

Yudi Heredia con la mano derecha en alto sosteniendo una batuta. Está en una terraza con un edificio de fondo y el cielo londinense cubierto de nubes.

Fuente de la imagen, Lorena Motos, BBC

Mirando atrás, ¿qué consejo le darías a la niña que soñaba con la música?

Le diría que sí es posible.

Cuando era pequeña, la gente me decía: “Vas a llegar lejos”. Yo respondía que no.

Miraba mi entorno y pensaba: “¿Cómo puede ocurrir eso?”.

Ahora le aconsejaría confiar más, no cuestionarse tanto cómo sucederán las cosas y seguir creyendo, porque muchas veces no comprendemos los caminos de la vida.

Hoy veo que quienes creyeron en mí tenían razón.

¿Cómo ha sido abrirte camino como mujer joven, afrodescendiente y latina en la dirección orquestal?

En Cuba crecí rodeada de directoras.

La orquesta sinfónica de mi ciudad estuvo dirigida por una mujer y tuvimos referentes fuertes, como Zenaida Romeu, fundadora de la Camerata Romeu, una orquesta femenina.

Al llegar a Europa, entendí que la situación era distinta y que había menos mujeres en ese ámbito.

Por otro lado, siento que formo parte de una generación de directoras que están surgiendo ahora. Sin embargo, muchas dificultades que enfrenté están más relacionadas con ser migrante que con otra cuestión.

¿En qué sentido?

No es igual alguien que desde los 18 años tiene acceso a estudios, redes de contacto, clases magistrales y respaldo económico en su país, a llegar como “nuevo” a otro lugar, debiendo aprender el idioma, adaptarse al sistema y buscar financiación.

Aunque la desigualdad de género es un tema importante, existen también desigualdades económicas y sociales vinculadas al origen de cada uno.

Y hablando de tu lugar de origen, ¿cómo percibes a Cuba desde afuera?

Es complejo. El país atraviesa dificultades.

Los cubanos saben que la situación empeora constantemente y muchas veces creen que no puede ser peor. Pero sí puede empeorar.

La gente dice: «Los cubanos siempre se reinventan», pero llega un momento en que uno se pregunta hasta cuándo.

¿Cuántos talentos se están perdiendo?

¿Cuántos jóvenes con deseos de crear, desarrollar proyectos y soñar se topan con barreras geográficas, económicas o políticas?

Entonces comprendes que no todos partimos desde el mismo punto, por eso siempre he dicho que no hay que compararse.

Por eso me siento muy agradecida de estar aquí.

Jamás imaginé que llegaría a hacer esta entrevista con la BBC.

Me siento privilegiada de hacer cosas que cuando era niña ni soñaba, pero también responsable de dar voz a esas personas.

Los cubanos que estamos en el exterior podemos contribuir a visibilizar al país, a que se conozcan los músicos y artistas cubanos,

gente muy talentosa que no tiene la oportunidad de llegar tan lejos porque Cuba no les brinda las condiciones.

Scroll al inicio