La cotización del oro cae más del 20% desde su máximo y elimina las ganancias de 2026 a pesar de la tensión geopolítica

El mercado teme que la inflación mantenga los intereses elevados, lo que resta atractivo a una inversión que no ofrece rentabilidad periódica

Un empleado coloca lingotes de oro en la planta de refinado y fabricación de metales preciosos de Novosibirsk en Rusia (Alexander Manzyuk / Reuters)

El oro está atravesando una etapa contradictoria. Este metal precioso, que suele ganar relevancia en momentos de incertidumbre, perdió todas sus ganancias en 2026 tras descender más de un 20% desde el pico histórico alcanzado a finales de enero, cuando tocó los 5.417 dólares por onza. Este lunes se cotizaba cerca de los 4.300 dólares por onza, acumulando una baja cercana al 1% desde principios de año, según reporta Reuters.

La caída resulta llamativa dado que ocurre en un contexto de alta tensión geopolítica, con nuevos enfrentamientos entre Israel e Irán y un mayor temor en los mercados. En teoría, este escenario debería beneficiar al oro. Gran parte de los inversores lo emplea como refugio al percibir mayores riesgos en la economía, en la bolsa o en la estabilidad internacional.

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Sin embargo, esta vez sucede lo contrario. El descenso del oro no se debe a que la incertidumbre haya desaparecido, sino porque el mercado teme algo distinto: que esa tensión genere un repunte inflacionario y fuerce a Estados Unidos a mantener las tasas de interés elevadas por un periodo prolongado.

Por qué cae el oro si hay más incertidumbre

La clave reside en las tasas de interés y en la fortaleza del dólar. El reciente informe laboral en Estados Unidos superó las expectativas y reforzó la percepción de que la Reserva Federal podría mostrar menos urgencia para reducir las tasas, o incluso verse obligada a mantener una política monetaria estricta si la inflación repunta nuevamente. La caída del oro podría asociarse justamente con este dato laboral inesperado y con la creciente probabilidad de tipos altos.

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Ambos aspectos perjudican al oro debido a una razón simple: el oro no genera intereses. Quienes adquieren una onza pueden obtener ganancias si su precio sube, pero no reciben un rendimiento periódico como sucede en otros instrumentos financieros, por ejemplo, los bonos. Cuando las tasas son elevadas, estos activos con rentabilidad se vuelven más atractivos y aumenta el coste de oportunidad de mantener oro en cartera.

La eurodiputada socialista destaca el rol de España en un contexto internacional marcado por la guerra de Oriente Medio y las tensiones con Estados Unidos.

También juega un papel importante la fortaleza del dólar. Dado que el oro se negocia habitualmente en dólares, cuando esta moneda se aprecia, el metal se vuelve más caro para quienes adquieren desde otras divisas. Esto puede reducir parte de la demanda global. Según Reuters, el dólar alcanzó máximos de dos meses debido a las expectativas de tasas más altas en Estados Unidos.

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La tensión en Oriente Medio tampoco actúa ahora como un soporte claro para el metal precioso. La razón es que los inversores interpretan la situación geopolítica como un posible factor inflacionario, principalmente por el impacto que puede tener en el precio del petróleo. Si la energía incrementa su costo, la inflación podría tardar más tiempo en disminuir. Y si la inflación se mantiene, los bancos centrales tienen menos margen para bajar las tasas.

Existe un margen de recuperación

No obstante, los analistas no consideran finalizado el ciclo alcista del oro. El World Gold Council señala que los bancos centrales adquirieron 244 toneladas netas de oro en el primer trimestre de 2026, un incremento del 3% respecto al año anterior. Además, los fondos cotizados respaldados por oro registraron entradas de 62 toneladas en ese periodo.

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Este interés de los bancos centrales actúa como un respaldo constante para el mercado. Muchas economías buscan diversificar sus reservas y disminuir su dependencia del dólar. Por eso, aunque el precio pueda verse afectado a corto plazo, una parte del mercado considera que la demanda estructural se mantendrá.

UBS, uno de los principales bancos suizos dedicados a la inversión y gestión patrimonial, también conserva una perspectiva positiva sobre el oro a mediano plazo, aunque con mayor cautela que anteriormente. En un informe publicado el 27 de mayo, la entidad informó que redujo su pronóstico para el cierre del año en el metal precioso de 5.900 a 5.500 dólares por onza. Sin embargo, este nivel permanece por encima de la cotización actual y refleja que parte del mercado aún percibe espacio para la recuperación.

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