El deportista barcelonés triunfó junto a Zeballos frente a Heliovaara y Patten (6-4, 6-2) en una final donde dominaron con claridad.
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París volvió a rendirse ante la pericia constante de Marcel Granollers y Horacio Zeballos. En una jornada donde la tierra batida de la Philippe Chatrier parecía diseñada para la gloria, el dúo hispano-argentino demostró por qué sigue asentado con plena autoridad en la élite del tenis mundial.
El desafío que enfrentaban no era sencillo. Del otro lado de la red se encontraban el finlandés Harri Heliövaara y el británico Henry Patten (6-4, 6-2), un equipo tenaz, físicamente robusto y con un ritmo de juego vibrante que amenazaba con poner fin al dominio de los actuales campeones.
No obstante, la experiencia, la meticulosa interpretación del juego y la complicidad inquebrantable de Granollers y Zeballos inclinó la balanza tras un duelo que requirió su máxima entrega.
¡¡SON LOS MEJORES DEL MUNDO!! 👏👏👏
Marcel Granollers 🇪🇸 y Horacio Zeballos se proclaman campeones de #RolandGarros por segundo año consecutivo y alcanzan su tercer título de Grand Slam 🏆🏆🏆#RolandGarros pic.twitter.com/yg6CPjYWT7
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El partido comenzó con una fuerza intensa, característica de dos parejas que se entregan totalmente en cada punto. Heliövaara y Patten intentaron presionar desde el inicio al resto, buscando neutralizar la estrategia de red de Granollers con golpes rápidos y bajos.
Sin embargo, el tenista barcelonés, guiado por una claridad táctica excepcional, ofreció una actuación magnífica, anticipándose a cada jugada adversaria y frustrando a sus rivales con voleas sorprendentes. A su lado, un Zeballos majestuoso desde el fondo sostuvo los momentos más críticos.
La pareja número uno del torneo supo resistir la presión cuando el marcador se ajustaba, salvando puntos de break clave con una templanza impresionante y asegurando los golpes decisivos en los momentos finales de cada set.
A LA MISMÍSIMA LÍNEA 🤯🤯
Granollers y Zeballos ponen el 4-1 y están a dos juegos de su tercer Grand Slam #RolandGarros pic.twitter.com/PrdALqhS8o
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La sincronía entre el español y el argentino fue casi perfecta: se entienden con un simple gesto, se respaldan sin vacilar y actúan con la seguridad absoluta de quienes ya conocen bien el camino para alcanzar la victoria.
Al concluir el encuentro, la emoción contenida se desbordó en la arcilla parisina. Revalidar el título de Roland Garros dejó de ser una meta para convertirse en una realidad indiscutible que los sitúa nuevamente en lo más alto de la Philippe Chatrier.
Tercera corona
Esta nueva conquista en la capital francesa no es simplemente otro título en su trayectoria; representa la confirmación definitiva de que Marcel Granollers compite en un nivel reservado para los mejores del deporte.
Con esta victoria histórica, el catalán alcanza su tercer Grand Slam en dobles, un logro significativo que amplía un palmarés ya destacado y lo posiciona indiscutiblemente como uno de los grandes doblistas en la historia del tenis español.
La carrera de Granollers es ejemplo de longevidad, constancia y evolución permanente en un circuito cada vez más exigente físicamente y competitivo.
Ganar un torneo de esta magnitud es un reto enorme, pero mantenerse en la cúspide durante años y defender con éxito el título en París es solo posible para unos pocos. Este tercer Major corona una carrera entregada a la búsqueda incesante de la excelencia.
Marcel Granollers levanta el trofeo del US Open junto a Zeballos. ATP
La asociación con Horacio Zeballos ha resultado ser una de las alianzas más fructíferas y estables del circuito ATP. Juntos han creado una maquinaria bien afinada que combina la agilidad mental, la intuición y los reflejos felinos de Marcel en la red con la potencia, la serenidad y la consistencia del jugador argentino desde la línea posterior.
Granollers no solo continúa aumentando los trofeos de su colección personal, sino que sigue desafiando los límites de su propia leyenda.
Este excepcional cuarteto de Grand Slams es la muestra clara de un competidor innato que, lejos de conformarse con éxitos pasados, encara cada torneo con el mismo ansia de triunfo que tenía en sus comienzos. Toda España vuelve a vibrar y a enorgullecerse del éxito de un tenista incansable que ya ha inscrito su nombre con letras doradas en la historia eterna de Roland Garros.

