Las claves
Leonardo Marcos, exdirector general de la Guardia Civil, ejerció presión para que la UCO evitara actuaciones proactivas en investigaciones con impacto político para el Gobierno, según declaraciones de altos mandos.
Al salir de su cargo en septiembre de 2023, Marcos fue recompensado con un puesto en la embajada en Washington como director de la Oficina de Comunicación, percibiendo un salario superior a 20.000 euros mensuales.
Su salida coincidió temporalmente con investigaciones judiciales delicadas como el caso Koldo y la red vinculada a Leire Díez, provocando sospechas de un posible reconocimiento por proteger intereses del PSOE.
Sindicatos policiales presentaron denuncias contra Marcos por supuestos delitos de infidelidad en la custodia de documentos y vulneración de secretos, aunque él rechazó toda implicación.
12 de julio de 2024. Leonardo Marcos, director general de la Guardia Civil desde junio de 2023 tras su nombramiento por Fernando Grande-Marlaska, convoca a algunos de sus subordinados a una reunión en su despacho.
Acuden el entonces jefe de la UCO, hoy general de brigada Rafael Yuste; el director adjunto operativo (DAO), el teniente general Manuel Llamas; y el jefe de Policía Judicial, Alfonso Alberto López Malo.
Leonardo Marcos se muestra nervioso, inquieto y molesto. La UCO había pedido recopilar varios correos electrónicos relacionados con la investigación sobre el hermano del Presidente, el músico David Sánchez.
Tan pronto cierra la puerta, reprende a sus subordinados señalando que esa solicitud es «totalmente prospectiva y malintencionada«. Todos comprenden claramente la gravedad de esas palabras.
Marcos asegura que la credibilidad de la UCO y la Guardia Civil está por los suelos y exige que para el próximo viernes, 19 de julio, el informe de la unidad esté «analizado» y que «no haya nada«, incluso si esto implica que el personal de la Unidad pierda sus vacaciones.
Sin embargo, Yuste se muestra firme. Sostiene que es imposible no analizar los correos y redactar el informe necesario para la Autoridad Judicial.
Así lo describe el propio exjefe de la UCO en el informe policial elaborado por sus excompañeros, que hoy investiga las maniobras oscuras de la trama vinculada a Leire Díez.
López Malo, presente en la reunión, confirma esta versión en su declaración, señalando que Marcos «estaba contrariado respecto al informe» del hermano del presidente, molesto por haber conocido el procedimiento «por terceros» y frustrado porque la investigación «hacía presunciones falsas«.
El 16 de julio, el DAO se traslada a la sede oficial de la UCO para mantener otra reunión con sus subordinados.
En esta ocasión están presentes el jefe de Policía Judicial y los responsables del Departamento de Investigación Económica y Anticorrupción de la Unidad (DIECAN).
Manuel Llamas ordena que las investigaciones «no sean proactivas» en cualquier procedimiento con «afectación política» y que los agentes adopten una postura «de perfil». Las directrices provienen desde la cúpula, específicamente de Leonardo Marcos.
Dos meses después, el 17 de septiembre, Marcos abandona inesperadamente su puesto, siendo reemplazado por Mercedes González.
Esta fecha no es casual. Coincide con las pesquisas que la UCO desarrolla sobre el caso Koldo.
Según el informe de la Unidad, el lugarteniente del exministro José Luis Ábalos informó al comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba, también investigado por su papel en la trama, que fue Marcos «quien le avisó de la investigación en curso«.
«Los tiempos de su salida coinciden con la entrega de los primeros informes judiciales», aseguran mandos de la Guardia Civil a EL ESPAÑOL.
Tras verse relacionado con la trama, tanto la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) como JUCIL denunciaron a Marcos por presuntas infracciones de infidelidad en la custodia de documentos y violación de secretos.
Él siempre negó tener trato con Koldo. «No le he hablado ni he tenido ningún contacto en ningún momento. Esas acusaciones carecen de credibilidad«, declaró en la comisión de investigación del Senado.
No obstante, el sindicato policial calificó la situación de «alarmante«.
Especialmente al conocerse que, tras su inesperada dimisión, el Gobierno le otorgó un puesto en la embajada de Washington, Estados Unidos. Exactamente como director de la Oficina de Comunicación.
AUGC estima que su salario supera los «20.000 euros mensuales«.
Asimismo, el 15 de mayo de 2024 el BOE publicó las bases para un concurso para acceder al mismo cargo, Consejero de Información.
Entre los requisitos constaba el conocimiento de «francés«, experiencia en relaciones informativas internacionales, organización de coberturas de visitas oficiales y coordinación de eventos de alto nivel y cumbres de jefes de Estado y gobierno.
El 3 de agosto, Presidencia anunció que la convocatoria quedó desierta. Tres meses más tarde, Leonardo Marcos viajaba a Washington para asumir el puesto.
«Fue recompensado con un cargo por los servicios prestados», señalan fuentes de la Benemérita consultadas por este medio. «Resulta incomprensible considerando su trayectoria».
Un hombre de carácter
Originario de Valderas (León) y nacido en 1958, Leonardo Marcos González es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y forma parte del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado.
Amplía su formación con un programa de Alta Dirección impartido por el Instituto Nacional de Administración Pública, que le habilita para ocupar cargos directivos en diversos ministerios.
Inicia su carrera en la Administración General del Estado, desempeñando funciones como subdirector general de Recursos Humanos en el Instituto Nacional de Estadística y subdirector general de Posgrado y Doctorado en el Ministerio de Educación.
Durante un periodo, también se desempeña como inspector en la Inspección General de Servicios del Ministerio del Interior.
Simultáneamente, desarrolla una larga etapa internacional ejerciendo como consejero de Información en las embajadas de España en Argentina, Estados Unidos y China.
En estas misiones se encarga de la comunicación, adoptando un perfil mixto entre gestor público y operador de comunicación política.
Con la llegada de Fernando Grande‑Marlaska al Ministerio del Interior, Marcos ingresa en la primera línea política: en enero de 2020 es nombrado director general de Protección Civil y Emergencias.
Desde esta posición coordina la gestión de la pandemia del covid, la erupción del volcán en La Palma, la borrasca Filomena y otras emergencias.
El 13 de junio de 2023, el Consejo de Ministros aprobó su nombramiento como director general de la Guardia Civil, tras propuestas de los ministerios de Interior y Defensa, sustituyendo a Mercedes González, con quien Leire se reunió «al menos tres veces».
«Él estaba más vinculado al entorno de Marlaska y ella al de Robles», comentan fuentes de la Guardia Civil. «Siempre ha estado ligado al PSOE y bajo presiones políticas«.
Quienes coincidieron con él describen un perfil «alejado del Cuerpo», a veces «prepotente» y, en el peor de los casos, «con poca capacidad de diálogo» y con una «actitud tiránica«.
Incluso alguien sugirió que actuaba como «un general de otra época«.
El descontento con Leonardo Marcos se inició antes de las investigaciones de la UCO, el estallido de los casos Koldo y Leire, y las denuncias sindicales.
Concretamente, debido a su gestión de la tragedia de Barbate.
«Fue la culminación. En una entrevista para La Vanguardia en febrero de 2024 defendió que no hubo fallos y que se movilizaron los recursos adecuados. Lo hizo con desparpajo y sin asumir responsabilidades«.
Estas fuentes apuntan que, más allá de la mala imagen provocada por los supuestos chivatazos a Koldo, la presión mediática tras la muerte de dos guardias civiles en la lucha contra el narcotráfico pudo influir en su traslado a la embajada de Washington, donde ya había trabajado.
No obstante, ante los «favores» concedidos al PSOE para frenar causas judiciales que comprometían al presidente, muchos interpretan su desplazamiento a Washington como «un reconocimiento por los servicios prestados«.

