Cerdán afirmaba frente a ministros poseer información confidencial sobre casos de corrupción sujetos a secreto de sumario

Pedro Sánchez, Santos Cerdán y Patxi López, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso, hace ahora un año, el 11 de junio de 2025. Las claves

Santos Cerdán, que fue secretario de Organización del PSOE, presumía en encuentros con ministros de poseer información confidencial sobre casos de corrupción bajo secreto de sumario.

El presidente Pedro Sánchez, tras varios sucesos judiciales y políticos, redujo su círculo de confianza y eliminó las reuniones estratégicas que solía mantener en Moncloa.

De acuerdo con la UCO y el juez Pedraz, se diseñó una red financiada por el PSOE para bloquear procesos judiciales que perjudicaban al partido y a Sánchez directamente.

La estrategia de Moncloa incorporó reformas legales y medidas contra medios considerados adversos, además de instrucciones a ministros para que actuaran de forma proactiva frente a la presunta «operación de derribo».

Colaboradores cercanos a Pedro Sánchez señalan que en los últimos años han ocurrido dos hechos que transformaron profundamente la actitud y método de trabajo del presidente del Gobierno.

Ambos sucesos motivaron un progresivo aislamiento de Sánchez dentro de un núcleo cada vez más pequeño, y a la vez, le impulsaron a exigir a su equipo una actitud proactiva frente a lo que define como una «operación de derribo judicial, política y mediática«.

El primer evento mencionado data de finales de abril de 2024, cuando se apartó durante cinco días, dejando incierta su continuidad como jefe del Ejecutivo debido a la imputación de Begoña Gómez, su esposa.

De este episodio surgió el mensaje claro de que había que pasar al ataque contra «la ultraderecha, los bulos, la acción política de la Justicia y la maquinaria del fango y los pseudomedios».

Los ministros recibieron la indicación de que debían mostrarse más activos y armarse frente a esa supuesta «operación derribo». En consecuencia, se produjeron reproches hacia quienes no cumplían con esa expectativa.

El segundo acontecimiento con un antes y después fue el informe de la UCO en 2025 que provocó la caída de Santos Cerdán, entonces secretario de Organización del PSOE.

De ahí derivó un aislamiento y una creciente desconfianza de Sánchez hacia la mayoría, lo que le llevó a suprimir paulatinamente las reuniones para analizar estrategias o afrontar las cuestiones diarias desde un enfoque político.

Sánchez opta por fragmentar esos encuentros, aunque mantiene reuniones específicas para ciertos asuntos, como la preparación de la visita papal o la gestión ante la guerra en Irán.

Sin embargo, progresivamente desaparecieron las reuniones estratégicas globales, como las de los lunes con presencia del partido, en las que se trataban temas cotidianos, conocidas como «maitines» desde la época de José María Aznar en Moncloa.

Un ministro comenta que, de repente, dejó de ser convocado y al principio pensó que había sido excluido, hasta que descubrió que esos encuentros ya no se realizaban.

Moncloa sostiene que esas reuniones sólo servían para revisar la agenda y terminaron siendo poco efectivas, especialmente con el inicio del calendario electoral en diciembre.

Sánchez prefiere enfocarse en encuentros con el partido para preparar campañas, realizar reuniones sectoriales para temas concretos y, sobre todo, trabajar con su Gabinete más cercano en Moncloa.

Los asuntos relacionados con procesos judiciales los maneja principalmente con el responsable de Justicia, Félix Bolaños.

Además, desde hace un año, el presidente mantiene comunicación directa con los abogados de su mujer y de su hermano.

Ya no se celebran las reuniones de un gabinete de crisis sobre los procesos judiciales que surgieron hasta la destitución de Cerdán, hace un año. Estas comenzaban justo al término de los maitines y contaban con una asistencia mucho más limitada.

Solo dos días antes de que saliera a la luz el contundente informe de la UCO, Cerdán participó en una de esas reuniones a la que asistían la entonces vicepresidenta María Jesús Montero, la portavoz Pilar Alegría, los ministros Félix Bolaños, Óscar López y Óscar Puente, así como el jefe de Gabinete del presidente, Diego Rubio.

Varios asistentes relatan que, aquel día, el entonces secretario de Organización del PSOE expresó una vehemencia notable, aparentemente enfadado por las informaciones ya publicadas sobre su presunta relación con la corrupción.

Ese mismo malestar lo manifestó en otros encuentros en Moncloa, en relación con noticias como la del coche de su esposa, a pesar de que ella no tiene carné de conducir.

Diversos asistentes aseguran que en ese contexto nunca hizo alusión directa a la trama de Leire Díez.

Información sensible

No obstante, puntualizan que en esos momentos Cerdán daba la impresión de disponer de información sobre los procesos judiciales que los afectaban y su entorno. Presumía de ello.

«Sabíamos que tenía manera de conocer cosas, pero no cómo lo sabía«, comentan. Y se inclinan por una interpretación favorable para el presidente, suponiendo que Sánchez mismo tenía acceso a esa información a través de Cerdán en esa época.

Incluso señalan que Cerdán llegó a presumir de poseer datos que podrían revelar supuestas cuentas en el extranjero de Alberto Núñez Feijóo. Nunca más se supo nada sobre esa información.

Sánchez llegó a establecer una relación estrecha con el responsable de Organización del PSOE, por lo que fue afectado profundamente cuando Cerdán fue imputado y encarcelado hace casi un año. Hablaba de traición y otros asuntos graves.

Porque, aunque el presidente, según sus colaboradores, mantiene distancia personal con sus equipos, con Cerdán cruzó un límite habitual, al organizar una cena íntima en Moncloa con Cerdán, Paquita y Begoña Gómez. Fue semanas antes del informe de la UCO.

Existe otra excepción significativa: Sánchez mantiene ahora una relación personal cercana con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Han logrado buena afinidad personal y se dice que Sánchez suele invitarlo a cenar con su marido algunos sábados en Moncloa, algo reservado para muy pocos.

De años anteriores se menciona que Sánchez solía atender especialmente a los ministros José Luis Escrivá y Manuel Castells, debido a que solían apartarse del rumbo del partido en el que el líder socialista siempre se ha movido.

Simultáneamente, Cerdán, como secretario de Organización del PSOE, era responsable de ejecutar las órdenes directas que recibía de Sánchez. Tales como imponer candidatos en comunidades, reprender barones o dirigentes que se salían del discurso oficial y, sobre todo, las negociaciones con PNV, Bildu y Junts para asegurar la legislatura.

Su gran influencia provenía de una delegación expresa y reconocida por el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE.

De los cinco días del retiro excepcional de Sánchez a finales de abril de 2024 surgió la convicción de que era necesario pasar a la ofensiva frente al acoso proveniente del ámbito judicial, político y mediático de la derecha, según relata uno de los pocos miembros cercanos al presidente del Gobierno.

Paso al frente

De allí surgió una hoja de ruta que se fue implementando de manera progresiva, orientada hacia los medios de comunicación y la Justicia.

Por ejemplo, ministros como Félix Bolaños recibieron instrucciones para promover reformas judiciales. Y miembros de su equipo, como el entonces jefe de Gabinete de Moncloa, Óscar López, y el secretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés, debían actuar contra los llamados pseudomedios, a los que Sánchez responsabiliza de buena parte de sus problemas políticos.

Asimismo, según la versión del juez Santiago Pedraz, esa estrategia incluyó la puesta en marcha de una red oscura financiada por el PSOE para ralentizar los procesos judiciales que tanto irritaban al presidente.

El viernes 26 de abril de 2024 se celebró en Ferraz la reunión que el juez y la UCO consideran el punto de partida de esa red oscura del PSOE. Participaron Cerdán, Leire Díez, Javier Pérez Dolset, Ion Antolín (responsable de Comunicación del PSOE) y el entonces subdirector del Gabinete del presidente, Antonio Hernando.

Dos días antes, Sánchez había divulgado una carta dirigida a la ciudadanía y se recluyó en Moncloa para meditar sobre su futuro. Es decir, la reunión fundacional de la red para entorpecer procedimientos judiciales contra el PSOE y el presidente se celebró durante su retiro.

Durante esos días, el presidente se aisló del exterior. No conversaba ni con ministros ni con dirigentes del PSOE, aunque sí mantenía contacto con su jefe de Gabinete, Óscar López, superior directo de Hernando, que estuvo en la reunión. Según especula un miembro del Gobierno, si hubo alguna orden o coordinación, solo pudo transmitirse por esa vía.

El lunes siguiente, Sánchez se presentó con una comparecencia institucional y leyó un comunicado declarando que continuaba en el cargo y, por la noche, ofreció una entrevista en Televisión Española. Lo llamativo es que estas tres apariciones públicas del presidente coincidían con los objetivos que, según el auto judicial, perseguía la trama.

Es decir, la carta, la comparecencia y la entrevista evidenciaban propuestas de cambios judiciales y mediáticos, además de la firme voluntad de enfrentar «la campaña de derribo» basada en procesos judiciales. Todo ello implícito entre líneas.

De hecho, el auto incluye una conversación entre Leire Díez y Juanma Serrano (antiguo jefe de Gabinete), felicitándose en tiempo real porque el presidente usó la información que la trama aportó sobre las vigilancias que sufrieron él y su familia antes de su etapa presidencial.

Lo comunicado por el presidente correspondía con lo que Leire entregó a Cerdán en la reunión fundacional. De manera curiosa, Sánchez reiteró este viernes en Montenegro que desconocía la existencia de la trama, comparándola con acciones del PP con Mariano Rajoy en Moncloa. «A mí la policía mal llamada patriótica me espió siendo líder de la oposición», declaró.

De esos días surgieron reformas legales para limitar la acción popular, modificar la regulación del derecho al honor y la rectificación, cambiar la asignación de publicidad institucional y hacer frente a los llamados «pseudomedios».

Asimismo, según la UCO y el auto del juez, también se puso en marcha la red oscura financiada por el PSOE para entorpecer procesos judiciales.

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