Felipe VI destaca la diversidad como un elemento de enriquecimiento, no de exclusión

Durante la entrega del Premio Europeo Carlos V, el Rey destacó la labor del Comité Europeo de las Regiones, que opera «en contra de la corriente» frente a fenómenos como «la atomización» o la «fragmentación».

La presidenta del Comité Europeo de las Regiones, Kata Tütto, recibe el Premio Carlos V junto a Felipe VI y Juanma Moreno, vicepresidente del Comité.

«Valorar la diversidad como un elemento —no de exclusión, sino de riqueza— es una labor inacabada que corresponde a todos, a los europeos, si deseamos honrar nuestra historia y nuestro valioso patrimonio cultural». Este fue el mensaje principal que transmitió el Rey Felipe VI este lunes durante la ceremonia de entrega de la XIX edición del Premio Europeo Carlos V, otorgado este año al Comité Europeo de las Regiones y recogido por la presidenta en turno del organismo, la concejala húngara Kata Tütto, junto al vicepresidente primero, Juanma Moreno, presidente en funciones de la Junta de Andalucía.

En su intervención durante el acto celebrado en el Monasterio San Jerónimo de Cuacos de Yuste (Cáceres), el Rey hizo referencia a «algunas corrientes de nuestro tiempo» y las identificó: «La atomización, la fragmentación y la exaltación de la diferencia por sí misma; sin un fundamento superior y, en ocasiones, incluso a expensas del bien común». Frente a estas, resaltó la concesión de este reconocido premio a una institución —el Comité Europeo de las Regiones— que actúa «en sentido contrario», pues trabaja para ser «un punto de encuentro entre europeos, surgido del reconocimiento y la reivindicación de la diversidad mediante su auténtica garantía, que son las constituciones democráticas de los Estados miembros dentro del marco europeo unificado», enfatizó.

Siguiendo esta línea, el Rey valoró el significado del lema de la Unión Europea —’Unida en la diversidad’— aprobado en el año 2000, y lo aplicó al papel que debe desempeñar en España, «con un sistema político fuertemente descentralizado». De este modo, explicó que «nuestros representantes en el Comité (de las Regiones) llevan décadas demostrando iniciativa y compromiso en áreas que, siendo prioritarias para Europa, también lo son para nuestras comunidades autónomas y nuestras ciudades». Entre ellas, mencionó «la cohesión, la transición energética, el urbanismo sostenible, el sector primario, así como la lucha contra la despoblación y el envejecimiento en zonas rurales». Además, destacó dos asuntos vitales para España, «como son las macrorregiones como espacios de colaboración para afrontar retos comunes y el tratamiento específico de las regiones ultraperiféricas».

En consonancia con estos parámetros, Felipe VI subrayó que «Europa es la síntesis de su diversidad, como un rompecabezas cuya solución radica en la correcta inserción de todas sus piezas» y añadió que «esa integración se soluciona con nuestra voluntad de convivir, de trabajar y de avanzar unidos, tras una prolongada historia, recordemos, de conflictos y desencuentros». Por ello, señaló que se necesita «el equilibrio, pues en un rompecabezas no existen piezas centrales ni marginales, grandes ni pequeñas: cada pieza ausente dejaría un notorio e irremplazable espacio en blanco».

El Rey hizo referencia a una diversidad «solidaria, que es reconocida e incluso acoge la unidad que nos sostiene, nos fortalece y que ha permitido grandes avances en las últimas décadas, también en cada Estado miembro». En esta línea, indicó que el Comité Europeo de las Regiones es probablemente «la institución que mejor refleja la diversidad local en la UE y, simultáneamente, ayuda a garantizar su encaje en un proyecto común». Añadió que «el Comité representa un principio fundamental en la construcción europea: el principio de subsidiariedad, que orienta la gestión pública hacia la escala más adecuada, conciliando eficacia y valor añadido con proximidad al ciudadano. Porque los múltiples niveles de gobierno, unidos por la lealtad institucional, constituyen la expresión política de nuestra riqueza: la prueba de la madurez de nuestros sistemas democráticos».

Impacto directo

Al finalizar su discurso, Felipe VI recordó que este premio reconoce «no solo a una institución, sino también la idea que la fundamenta: la unidad en la diversidad. Una idea que no es fija ni estática, sino una aspiración, un proyecto, un camino», haciendo hincapié en que «el 70% de las normas comunitarias continúa influyendo directamente en nuestras regiones y ciudades», mientras subrayaba que los miembros del Comité de las Regiones, «representantes de las entidades regionales y locales, deben contar con un mandato electoral o responsabilidades políticas ante asambleas elegidas. Se dedican, por ende, a la política más cercana al ciudadano: aquella en la que predominan la concreción, lo cotidiano, un claro sentido de vecindad y comunidad».

Para concluir, el Rey recordó las palabras de la propia presidenta del Comité de las Regiones, Kata Tütto, en su reciente declaración con motivo del día de Europa: «En tiempos de fragmentación, los líderes locales tienen una responsabilidad especial: mantener viva la llama europea, no mediante eslóganes, sino a través de confianza, dignidad, solidaridad y conexión humana».

Ceremonia de entrega del XIX Premio Europeo Carlos V, presidida por el Rey Felipe VI en el Monasterio de San Jerónimo de Yuste (Cáceres).

La presidenta en turno del Comité Europeo de las Regiones, la concejala húngara Kata Tütto, afirmó que tal vez no exista «mejor sitio» para reflexionar sobre Europa que el Monasterio de Yuste, un lugar que atesora siglos de memoria europea y donde generaciones buscaron sentido a partir de la tragedia, el conflicto, la reconstrucción y la reconciliación. Asimismo, expresó la disposición de esta institución para contribuir a una Unión Europea «más resiliente, unida y esperanzadora».

De esta manera, advirtió que «entramos en un periodo donde la incertidumbre ya no es episódica, sino estructural. En tiempos como estos, los líderes locales no deben ser vistos solo como ejecutores de políticas, sino como una red viva de resiliencia de la Unión Europea. Somos un sistema de apoyo, una reserva de democracia, conexión, atención, ambición y confianza».

Tütto destacó que en la actualidad se requiere que los líderes locales hagan «más aún, manteniendo viva la llama europea, preservando el entusiasmo por Europa y defendiendo el proyecto europeo», y para ella, ese es el significado «más profundo de este premio».

García-Margallo: la fuerza bruta prevalece sobre la diplomacia

Por su parte, el exministro de Asuntos Exteriores y ex eurodiputado José Manuel García-Margallo criticó que «la diplomacia, basada en el consenso y la negociación, que nos enseñaron a defender, ha sido reemplazada por la fuerza bruta», en un momento en que «se ha roto el principio que prohibía a los países usar la fuerza para violar las fronteras de sus vecinos».

«La paz ya no se busca como un bien en sí mismo, sino que se persigue mediante las armas como condición para afirmar el dominio propio», lamentó García-Margallo, quien alertó sobre el «cambio absoluto del orden establecido en la conferencia de San Francisco en 1945», que estaba «fundamentado en normas universales, generalmente acertadas, instituciones multilaterales y promoción de los valores democráticos». En este contexto indicó que «las fronteras orientales de nuestro continente no son decididas por nosotros, sino negociadas por Vladimir Putin y Donald Trump», junto con «la completa redefinición del Oriente Próximo y el control de las rutas marítimas por donde circula el comercio mundial».

En su intervención, García-Margallo señaló que actualmente se vive «una era de movimientos migratorios generalizados», así como un tiempo de «profundo reasentamiento de equilibrios geopolíticos y paradigmas culturales» mientras que el orden vigente «trasciende las fronteras», siendo «diseñado y controlado por lo que algunos llaman carnívoros, donde los herbívoros, entre los que estamos, usualmente no estamos en la mesa, sino en el menú».

María Guardiola demanda «una política útil»

Por otro lado, la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, defendió en su discurso la necesidad de apostar por una Europa «cercana y solidaria», construida desde sus pueblos y regiones, y a través de una «política útil» que garantice que los ciudadanos sean «iguales en dignidad y derechos».

De este modo, afirmó que en estos tiempos «convulsos», en que la guerra «sigue sacudiendo el continente», la incertidumbre afecta a «muchas» familias, y la polarización incrementa su presencia, «envenenando el debate y rompiendo los puentes de entendimiento», es crucial «respetar» las instituciones, como la UE, porque «cuando las instituciones se debilitan y pierden su prestigio, toda la sociedad pierde». En esta misma línea, la presidenta extremeña subrayó que «Europa es más fuerte y justa cuando se edifica desde la pluralidad y el consenso», y añadió que esto es «un ejemplo de que el entendimiento es fortaleza y que las personas están por encima de partidos e ideologías».

En cuanto al trabajo de la institución reconocida, Guardiola especificó que «desde Extremadura conocemos bien lo que significa demandar que se escuche al territorio. Sabemos lo que implica reclamar una financiación justa, infraestructuras adecuadas, conectividad eficiente y el derecho a crecer y contribuir».

También destacó el rol de la presidenta del Comité Europeo de las Regiones, Kata Tütto: «Con ella aprendemos que la política europea también se mide en la calidad de vida de una ciudad, en la pureza del agua, en el transporte público, en la energía, el cuidado de los barrios y la capacidad de mejorar las condiciones en las que las personas se desarrollan», expresó Guardiola, quien mostró su «gratitud» hacia Tütto «por representar esa Europa práctica, sensible y comprometida. Esa Europa que no solo diagnostica problemas, sino que actúa para solucionarlos».

Moreno pide «cohesión y solidaridad entre territorios»

Finalmente, el presidente en funciones de la Junta de Andalucía y vicepresidente del Comité Europeo de las Regiones (CdR), Juan Manuel Moreno, afirmó que Europa se construye «desde las propias regiones y a través de la cohesión, y en este momento es esencial que esa cohesión y solidaridad entre territorios funcione y que las comunidades autónomas y ciudades desempeñen un papel destacado». Por ello, enfatizó «la necesidad de ejecutar y diseñar los fondos y políticas que llevará a cabo la Unión Europea para que nuestros ciudadanos reconozcan, valoren y aprecien la importancia de estar en espacios de seguridad y libertad como la UE».

En declaraciones a los medios a su llegada al evento, Moreno indicó que asumirá la presidencia del Comité de las Regiones el próximo año y defendió que Europa «se construye desde las regiones y ciudades»; un hecho que «no todos entienden, y por ello el premio Carlos V representa un importante reconocimiento y respaldo».

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