El Gobierno respalda el mensaje del Papa León XIV respecto a la IA, afirmando estar en la postura correcta de la historia

El presidente del Ejecutivo ha encabezado un discurso crítico contra lo que denomina «tecnooligarcas», divulgando su postura en foros como el de Davos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En el Gobierno se amontonan diversas interpretaciones en estos días, algunas más agradables que otras. Entre sumarios e informes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en La Moncloa seguían atentos también a acontecimientos a otro nivel. Pedro Sánchez tiene previsto reunirse este miércoles en Roma con el Papa, en un encuentro que sirve como antesala del viaje que Su Santidad llevará a cabo del 6 al 12 de junio a España, mientras que este lunes León XIV publicó su primera encíclica, Magnifica Humanitas, centrada en la Inteligencia Artificial, abordando su uso y lo que representa. Desde el Ejecutivo anticipaban días atrás que aguardaban con interés y que analizarían el texto con atención. «Estamos muy alineados con el punto de vista del Papa», resumen a EL MUNDO fuentes gubernamentales. «Compartimos la misma sintonía, la posición adecuada y la visión correcta, tal como señala el Papa. Defendemos una inteligencia artificial humanista».

El calendario, en este sentido, ha coincidido favorablemente para el Ejecutivo. A la visita a la Santa Sede se suma que este martes el Consejo de Ministros dará luz verde al proyecto de Ley destinado al uso responsable y a la gobernanza de la inteligencia artificial (IA), con el objetivo de adaptar la legislación española al Reglamento Europeo sobre IA ya vigente. La finalidad de esta norma, que ha pasado por el análisis de los órganos consultivos y que ahora se remitirá al Congreso de los Diputados, es promover un uso «ético, inclusivo y beneficioso» de la IA, además de facilitar que los usuarios identifiquen claramente los contenidos auténticos frente a los virtuales. Desde el ministerio para la Transformación Digital subrayan su compromiso con una IA «fiable, que respete los derechos fundamentales y garantice especial protección a los más vulnerables, como los menores».

En medio de los múltiples temas que ocupan y preocupan al Gobierno, Sánchez decidió hace tiempo posicionarse firmemente en la batalla sobre las redes sociales y la IA. El jefe del Ejecutivo fue uno de los primeros en asumir públicamente un discurso crítico contra lo que ha llamado «tecnooligarcas», llevando esta postura a escenarios como el de Davos, donde se reúnen empresarios del ámbito tecnológico. «Es una posición que el presidente presentó ya hace tiempo en Davos y que se está defendiendo también en Europa. La IA y las redes sociales requieren regulación para asegurar que los derechos de las personas no se vulneren ni queden anulados, especialmente por parte de quienes controlan estas tecnologías», explican desde el Ejecutivo. Desde España se han impulsado en la Unión Europea prohibiciones para dos tipos de sistemas de IA: aquellos que generan deepfakes sexuales y los diseñados para producir pornografía infantil.

León XIV señala en su documento que la IA y la tecnología, en general, «no son neutrales porque reflejan a quienes las conciben, financian, regulan y utilizan». Asimismo, advierte que la «grandeza de la persona humana» no puede verse comprometida por el «paradigma tecnocrático» que pretende reducirlo todo a un objeto de dominio dentro de un «mundo globalizado» marcado por la «lógica de la eficiencia, el control y el lucro».

Este mensaje, respaldado también por Sánchez, ha sido destacado. «Celebramos las palabras del Papa. Nos unimos a su preocupación y confirmamos que el Gobierno se encuentra del lado correcto de la historia, lugar que también ocupa el Papa», indican desde el complejo presidencial. El uso de las nuevas tecnologías, en particular la regulación de la IA y la protección de menores, es un tema fundamental en el que el Ejecutivo lleva tiempo trabajando. Hace apenas un mes, el Congreso acogió un panel de expertos en IA de la ONU, donde Sánchez dejó clara su postura: «No aspiramos a ser meros observadores en la gobernanza de esta tecnología, sino a participar activamente en el diseño de esta arquitectura. La vocación de España no es competir en la carrera de la IA, sino contribuir con humildad a una IA responsable y humanista que beneficie a todos».

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