
La Inteligencia Artificial destaca por su gran inteligencia, hasta que deja de serlo. Aunque esta tecnología puede ejecutar multitud de tareas a una velocidad impresionante —por ejemplo, ChatGPT resolvió hace poco un problema matemático planteado desde 1966,— existen momentos en que la máquina se enfrenta continuamente a obstáculos.
Esta situación es común al usar IA, como cuando se solicita una imagen y se pide una corrección que no se cumple, o al formular una pregunta imprecisa o confusa, lo cual da como resultado una respuesta inesperada o errónea.
No hay que perder de vista que (hasta ahora) la máquina carece de pensamiento crítico o autónomo, funcionando únicamente como un sistema entrenado para proveer lo solicitado, aunque con una capacidad que supera cualquier experiencia previa. La IA representa una herramienta valiosa y un complemento eficiente, pero no siempre sobresale en cada contexto.
Esto se refleja en el nuevo método de búsqueda de Google, que desde hace varios meses favorece las respuestas generadas por IA, específicamente textos creados por Gemini que explican y contextualizan la consulta en lugar de simplemente mostrar enlaces a páginas web con la información.
Pese a que este método suele ser más rápido y alivia al usuario de buscar página tras página, la IA puede cometer errores, fallar o no captar con precisión lo que se necesita. Un caso ilustrativo es al intentar buscar la palabra ignorar en Google.
Esto sucede porque el buscador de Google ha dejado de ser un navegador convencional y se ha transformado en una interacción con Gemini, incluso cuando no se usa la aplicación propia de Gemini. Por eso, al introducir «ignorar» en Google, la IA interpreta que es una orden y responde: «Entendido, haré caso omiso al mensaje anterior, ¿En qué te puedo ayudar hoy?».
Aunque técnicamente es posible buscar la palabra ignorar y, más abajo, aparecen la definición y múltiples sitios con información habitual, este cambio en Google puede resultar contraproducente, al ofrecer respuestas que no aportan valor al usuario.
Para quienes desean mejorar su productividad y avanzar en su carrera mediante la IA, la escuela The Valley, en colaboración con elEconomista.es y Microsoft, propone un curso orientado a profesionales interesados en integrar las últimas herramientas y técnicas de inteligencia artificial en su rutina laboral. Se aprende de expertos del sector y se adquieren competencias prácticas que destacan en un mercado laboral competitivo. Además, como beneficio para lectores de eleconomista.es, se ofrece un 10% de descuento en la inscripción.

