Impacto de la trama Plus Ultra tras la inclusión del comisionista Zapatero y las críticas recibidas

Los implicados en la ‘trama Plus Ultra’ manifestaron asombro al conseguir emplear al expresidente para sus propósitos y «meterle chola».

Extracto de la conversación entre Rodolfo Reyes y Julio Martínez Sola.

«Saludos del Presidente. Cágate». Rodolfo Reyes, copropietario de Plus Ultra, no podía creer que su empresa, enfrentando serias dificultades financieras y buscando por todos los medios obtener en España «ayudas públicas» para sobrevivir, había conseguido contactar con el «presidente» Zapatero mediante su «testaferro» Julio ‘Julito’ Martínez —como ya lo llama la Udef—, lo que le permitiría aprovechar su red de influencias para lograr un rescate público de 53 millones de euros por parte de la SEPI.

Este es uno de los pasajes más llamativos de los dos informes elaborados por la Unidad contra la Delincuencia Económica y Financiera (Udef) sobre este caso, los cuales están repletos de extractos donde se refleja la sorpresa de los conspiradores al lograr que Zapatero se comprometa, a cambio de «pagar un poco», a facilitarles la ayuda —posiblemente la misma reacción que tiene ahora la opinión pública al conocer los hechos—.

La primera vez que consideran involucrar a Zapatero aparece mencionada en las grabaciones interceptadas por la Udef. Julio Martínez Sola, presidente de la compañía, propone dos opciones: «Delcy que llame a Ábalos. O alguien con Zapatero».

Rodolfo Reyes responde con cierto tono despectivo: «¿Sirve pa algo ese señor?». «Él apoya a [Pedro] Sánchez y también a Maduro», replica el presidente de la empresa. «El fin justifica los medios», replica Reyes. Otra mención a Zapatero aparece: «Esta persona confiará más en los venezolanos al principio». Reyes toma la iniciativa: «Yo tengo una ruta interesante», afirma.

Deciden contactar a Manuel Aaron Fajardo, supuesto enlace de Zapatero en Venezuela. «¿Este es senador del PSOE?», pregunta. Se responde: «Debe ser su hijo, este es joven». Efectivamente, Fajardo es hijo del senador del PSOE Francisco Manuel Fajardo.

José Luis Rodríguez Zapatero, durante su visita a Caracas, el pasado marzo.

El vínculo con Fajardo resulta muy fluido. Martínez Sola, presidente de Plus Ultra, se muestra divertido: «Muy bien. Que me llame Zapatero. He tenido que cambiar mi foto de perfil [de WhatsApp]. Jajajaja. Los tirantes españoles jajaja». Anteriormente usaba tirantes con la bandera española, que ahora ha retirado.

Rodolfo Reyes bromea con él: «Ya vi que estás muy corporativo en tu foto de perfil. Yo pondré la de Mr. Bean. Se parece a Zapatero», comenta entre risas.

Sola menciona que habló «11 minutos con Zapatero» y califica la conversación como excelente. «Así se gobierna», responde Ramón Gordills, otro de los conspiradores.

Posteriormente, queda claro que empiezan a comunicarse no tanto con el «presidente», sino con su «lacallo [sic]» Julio Martínez. «Deben de tener su negocio organizado», dice Rodolfo Reyes.

No faltan las habituales referencias a la prostitución. Al hablar de Miguel Palomero, abogado, se le presenta como «amigo del asistente de Ábalos», Koldo García, y «abogado del dueño del Pigma», en alusión al prostíbulo madrileño Pigmalión.

Julio Martínez realiza gestiones infructuosas ante Indra. Sobre facturas falsas, Rodolfo Reyes indica a uno de sus colaboradores: «Después le asignas un contrato de algo». Todo se prepara para disimularlo.

La trama detecta que hay «una fuga de información», según indica la Udef, hacia otra empresa, Gowair: «En Gowair conocen todo lo que hacemos, incluso que Zapa es nuestro contacto», aparece en una de las conversaciones.

En octubre de 2020, el acceso de la trama a Zapatero es considerable: el «presidente» se reúne con Martínez Sola, presidente de Plus Ultra, y con «los chinos», sin que se precise el contenido o propósito de dicho encuentro.

Después del contacto, y una vez «introducidos los documentos en la SEPI», entidad encargada de evaluar la idoneidad de Plus Ultra (una empresa con apenas dos aviones y que casi nunca ha generado beneficios desde su creación), los responsables tienen claro: «Pues ahora es meterle chola al Zapa». Se trata de presionar a Zapatero, siempre a través de su representante en España, Julio Martínez.

«Ellos cobran si se mueven»

El expresidente es utilizado incluso para gestiones bancarias, como se ha dado a conocer. Le envían una carta dirigida al Santander, mencionándolo en el encabezado, y luego evalúan los resultados. «¿Qué opinas del asunto Santander/Zapatero?», pregunta Rodolfo Reyes a un subordinado. «Parece que actuó con fuerza. Creo que algo puede salir», le responden. «Ellos cobran si logran avanzar», concluye Reyes.

En las grabaciones también destaca la participación del abogado Miguel Palomero, uno de los presuntos intermediarios usados para aproximarse a las autoridades. Le transfieren 50.000 euros y él responde dejando entender que ese dinero sería para «engrasar»: «Bien, hay que cuidar a jueces, policías y funcionarios jejeje».

Él es quien posteriormente entrega dinero a Jésica, la pareja de José Luis Ábalos, en representación de la trama, que simultáneamente intentaba ganar el favor de Zapatero y de Ábalos para asegurar la obtención de los 53 millones públicos. «Entregados 2.000 a Jess», dice Palomero en un fragmento grabado.

En febrero de 2021, los conspiradores ya observan progresos. Rodolfo Reyes pregunta a un colaborador involucrado si el asunto SEPI «va bien»: «Sí, pana. Estamos casi listos. Ve planeando. La celebración será buena».

En diciembre de 2020, la trama se entera que «Zapatero y el tocayo», en referencia a Julito Martínez, que tiene el mismo nombre que Martínez Sola, presidente de Plus Ultra, «van rumbo a Caracas vía República Dominicana». «Van a supervisar la limpieza electoral, jajaja», ironizan. «Zapatero aquí manda».

Ese mismo mes, Plus Ultra enfrenta un problema con un cónsul venezolano. Acuden a un ministro venezolano, Arrieza, que no logra resolver el asunto. Recurre a Julio Martínez y a Zapatero, y finalmente se soluciona. «Poder», comentan. «La mano del tocayo parece extensa».

Poco tiempo después, el rescate de Plus Ultra se concreta. Seis años después, el juez Calama y la Udef sacan a la luz las irregularidades.

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