Se perciben como blanco de una campaña destinada a derribarlos, impulsada fundamentalmente por el PP

Al emitirse la orden, los escudos se entrelazaban rápidamente, ubicándose unos sobre las cabezas y otros cubriendo todos los laterales, formando una especie de caparazón de tortuga para defenderse de los ataques enemigos. La formación tortuga (testudo en latín) usada por los romanos se ha convertido en una estrategia histórica, que sigue empleándose en la actualidad. Los soldados de Pedro Sánchez aplican esta táctica para proteger al Gobierno y a su líder en este momento crítico y complicado para el Ejecutivo, tras la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por supuestos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental.
En el círculo cercano al jefe del Ejecutivo, se esfuerzan por resistir ante un final del curso político muy difícil, marcado por esta investigación, el inicio del juicio por las acusaciones contra el hermano de Sánchez, la sentencia del caso mascarillas que sentó en el banquillo a José Luis Ábalos, ex mano derecha de Sánchez, y las novedades en la causa relacionada con Begoña Gómez. «¿Esto no va a parar?», se cuestionan, incrédulos, miembros del PSOE y del Gobierno. «Necesitan simplemente poder continuar con su labor».
Aunque en Moncloa y Ferraz la investigación del juez José Luis Calama se toma con seriedad —y ya se ha descartado la teoría del lawfare —persecución judicial— en este caso—, persiste la percepción, según señalan, de ser víctimas de una campaña constante para derribarlos, principalmente promovida por el PP. También aseguran que, en ciertas circunstancias, cuentan con la colaboración de otros actores, incluso algunos jueces. «Calama no es Peinado», enfatizan desde las altas esferas socialistas.
«Se acerca el verano… esto ya lo vivieron el año pasado», señala un integrante del Gobierno en referencia al informe Cerdán de junio de 2025, otra crisis que sacudió al Ejecutivo y llevó a Sánchez a considerar su dimisión. «La presión política aumenta. La derecha se inquieta porque desea que se marchen desde el primer momento. Pero, tras otras vacaciones, comprueban que no han logrado su objetivo».
Descartan la teoría de la persecución judicial: «Calama no es Peinado»
El impacto causado por la imputación de Zapatero por presuntos delitos de corrupción ha dejado a los socialistas en estado de «shock». A pesar de las cicatrices previas, esta herida, además de inesperada, consideran que «ataca directamente al corazón del PSOE», comenta un alto cargo socialista. «José Luis representa mucho más que un referente para muchas personas», subraya otra persona que ha trabajado estrechamente con el ex presidente. «Un golpe de este calibre les ocasiona un daño considerable», añade otra con amplia experiencia a su lado.
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