La Geoda de Pulpí y el agua interna que revela el clima de milenios atrás

El secreto que guardaban los cristales de la Geoda de Pulpí: el agua de su interior permite reconstruir el clima de hace miles de años

Una investigación internacional con la participación de la Universidad de Almería (UAL) ha demostrado que los grandes cristales de yeso provenientes de sitios como la geoda de Pulpí, en Almería, y la cueva de Naica, en México, pueden servir como «archivos naturales» para reconstruir el clima de épocas pasadas, a través del análisis del agua atrapada en su interior y del cálculo de la antigüedad de estas estructuras geológicas.

El estudio, encabezado por la UAL y realizado en colaboración con la Universidad de Bolonia, la Universidad de Bergen y la Academia China de Ciencia, ha comprobado que estos cristales permiten determinar cómo eran las precipitaciones y las condiciones ambientales hace cientos de miles de años.

En este trabajo se aplicó una técnica analítica reciente para estimar la edad de algunos de los cristales de yeso más grandes a nivel mundial.

El método consiste en examinar la proporción entre uranio y torio presentes en el mineral, dos elementos muy escasos cuya relación posibilita calcular el tiempo transcurrido desde que el cristal se formó.

Aunque se habían intentado dataciones anteriores de estas formaciones, el nuevo procedimiento brinda estimaciones «más confiables», a pesar de que el yeso contiene cantidades muy bajas de uranio, que es el elemento que usualmente se emplea para fechar minerales. Además, la investigación confirmó que estos cristales, conocidos por su «tamaño espectacular», también guardan información acerca de la historia hidrológica del planeta.

Mediante el análisis del agua retenida dentro del mineral y la determinación de su antigüedad, los científicos reconstruyeron la temperatura, la cantidad de lluvia y el origen de los fluidos que circulaban en el subsuelo durante su formación.

«Estos cristales almacenan información sobre el agua que fluía por el acuífero. Al provenir de la lluvia infiltrada en el suelo, su composición nos ofrece indicios sobre el clima de tiempos pasados«, detalló el investigador de la UAL Fernando Gázquez.

El investigador añadió que determinar la antigüedad de estos cristales representó uno de los desafíos principales del estudio, ya que, a diferencia de otros minerales, el yeso contiene niveles «extremadamente bajos de uranio, lo cual dificulta su datación con técnicas convencionales».

Más allá del interés geológico, los científicos indicaron que estos cristales podrían constituir una «herramienta valiosa para estudiar la evolución climática a largo plazo».

«Los cristales de yeso tienen el potencial de convertirse en una nueva fuente de datos para contrastar simulaciones climáticas con evidencias reales del clima antiguo», explicó Gázquez.

El próximo paso consistirá en aplicar esta técnica a otros depósitos de yeso y a sedimentos lacustres, con el fin de obtener nuevos registros sobre la evolución de las precipitaciones y el clima en diversas regiones del mundo.

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