Las claves
Gabriel Rufián ha exigido explicaciones a Pedro Sánchez tras la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra.
El magistrado José Luis Calama sitúa a Zapatero en el «vértice» de una red organizada para influir supuestamente de forma ilegal y lograr beneficios económicos.
Zapatero enfrenta cargos por tráfico de influencias y falsedad documental, siendo el primer expresidente imputado en la historia de España.
Rufián denuncia una «cacería judicial» contra la izquierda y cuestiona los límites entre el lobby y el delito de tráfico de influencias.
«Si esto es cierto, es una porquería». Gabriel Rufián hizo esta advertencia el miércoles a Pedro Sánchez mientras mostraba en el Congreso el auto de la Audiencia Nacional que imputa a José Luis Rodríguez Zapatero por el caso Plus Ultra.
«Y si no lo es, es una porquería aún mayor que hemos visto en muchas ocasiones, demasiadas, pero requiere una respuesta», añadió el portavoz de ERC.
En esa resolución, el juez José Luis Calama sitúa al expresidente en el «vértice» de una estructura organizada para influir presuntamente de manera ilícita entre autoridades nacionales e internacionales, con el fin de obtener decisiones administrativas y ventajas económicas para terceros.
Zapatero, el primer expresidente en la historia que enfrenta una imputación, está acusado de dos delitos ligados a la causa Plus Ultra: tráfico de influencias y falsedad documental.
Durante la sesión de control al Gobierno, un día después de revelarse esta investigación, Rufián mostró su respeto y consideración hacia Zapatero y reconoció sentirse «afectado» por una imputación que, según él, «quiebra el corazón de la gente de izquierdas en este país».
«La izquierda somos otra cosa», afirmó.
A continuación, se adhirió a la tesis del lawfare: sugirió que este proceso judicial se ha iniciado porque el expresidente representa un «enorme activo electoral para la izquierda».
Y fue más allá: denunció una «cacería judicial» contra la izquierda, argumentando que expresidentes como Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy en su opinión, «merecen mucho más».
Tráfico de influencias
Durante su intervención, Rufián también reflexionó sobre los límites entre la actividad de influencia y el delito penal: «¿Dónde termina el lobbying y comienza el tráfico de influencias?», preguntó.
Sánchez respondió recordando que el Gobierno ya presentó a las Cortes un proyecto de ley para regular a los lobbies y lamentó que dicha norma aún espere su tramitación parlamentaria.
Asimismo, Sánchez enfatizó que los socialistas colaborarán con la Justicia, expresando su «respeto a la presunción de inocencia» y manifestando todo su apoyo a Zapatero por el legado dejado durante su presidencia.
«También quiero destacar que, a diferencia de lo que ocurrió bajo los gobiernos de Aznar y Rajoy, en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero no se registraron casos de corrupción», concluyó.

