Los aliados de Sánchez disminuyen el respaldo a Zapatero y moderan la teoría del lawfare: “La situación es preocupante”

Sánchez se mantiene firme, expresa pleno respeto hacia el expresidente e insinúa que la derecha posee información judicial privilegiada bajo secreto sumarial

El portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, en el pleno del Congreso. (EFE/Chema Moya)

Los aliados de Sánchez han comenzado a bajar la presión sobre José Luis Rodríguez Zapatero. Si el martes cerraron filas y llegaron a sugerir que existía una persecución judicial porque “la derecha le tenía ganas”, ahora el panorama que surge tras analizar los detalles del auto genera, al menos, incertidumbres. El auto de la Audiencia Nacional resulta muy contundente, está bien fundamentado y presenta “múltiples evidencias” —por ahora únicamente indicios— que involucran al expresidente como líder de una red dedicada al tráfico de influencias.

En ninguna de las 88 páginas se registra una conversación directa con Zapatero, pero sí se detallan intercambios de otras personas que afirmaban actuar en su nombre y se destacan coincidencias en las cifras que el propio Zapatero reconoció. La investigación se encuentra en una fase inicial y se realiza bajo secreto sumarial, pero el simple hecho de que la mayoría de las conversaciones telefónicas aún no hayan sido reveladas ya representa un motivo de inquietud para los apoyos de Sánchez.

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La sesión de control al Gobierno en el Congreso tuvo un claro protagonista: el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras conocerse este martes su imputación por parte de la Audiencia Nacional en el caso Plus Ultra. (Fuente: Congreso, Senado y Europa Press)

La explicación del lawfare ha quedado en segundo plano, incluso entre quienes fueron más enfáticos en las ruedas de prensa, como Podemos. El auto “se ve muy complicado”, admitió la líder de la fuerza morada, Ione Belarra, al arribar al Pleno.

Desde Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) tampoco se mostraron demasiado optimistas. El portavoz republicano Gabriel Rufián reconoció sentirse “jodido” porque la persona señalada no es cualquiera, sino una de las figuras más destacadas del espacio progresista, incluso fuera del PSOE. Aunque fuera del foco principal, la función de Zapatero ha continuado siendo clave para asegurar la estabilidad del Gobierno cuando la situación se ha vuelto incierta. “Lo admito, hoy estoy jodido. No soy objetivo, le tengo un gran aprecio a Zapatero, pero también veo claramente […] Si esto fuera cierto, sería terrible”, dijo durante su intervención.

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Desde Sumar han dejado de referirse a las acciones de “algunos de sus señorías” (en alusión a los jueces) y ahora sostienen que es momento de regular “adecuadamente” todas las actividades del presidente del Gobierno.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, criticó este miércoles al líder de Vox, Santiago Abascal, acusándolo de que su «prioridad nacional» es solamente su cuenta bancaria, a lo que este respondió que entre las corrupciones en el Ejecutivo, «la más grave es la invasión migratoria». (Fuente: Congreso)

“Si se han recibido sumas por gestiones políticas, es un delito”, afirmó el portavoz de Justicia e Interior de Sumar en el Congreso, Enrique Santiago, de Izquierda Unida. Por otro lado, la diputada de Compromís en el Grupo Mixto, Águeda Micó, pidió cautela, investigar a fondo y hacer recaer “todo el peso de la Justicia” en caso de confirmarse el delito. “Parece que la teoría del lawfare ya no está tan clara”, agregó.

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El PSOE continúa mostrando un respaldo firme a su expresidente y esa fue la imagen que quiso transmitir Pedro Sánchez: una Patada hacia adelante. El líder del Ejecutivo retomó la idea del lawfare y sugirió que la oposición dispone de información judicial protegida bajo secreto sumarial. “¿Qué datos le proporcionan a usted? ¿Los mismos que recibe Miguel Ángel Rodríguez, jefe de Gabinete de Isabel Díaz Ayuso, con sus famosos pa’ lantes?”, afirmó.

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