El conjunto histórico-artístico declarado hace más de cien años en Cantabria, reconocido por Sartre como el pueblo medieval más bello del mundo

Su entorno histórico y monumental cautivó a Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, quienes en los años 30 quedaron impresionados por la belleza y singularidad de este destino

Foto: Uno de los pueblos con mayor valor histórico y artístico de España y uno de los principales destinos turísticos de Cantabria. (Página web oficial del Ayuntamiento)
  • Un pueblo medieval diminuto de España, famoso por sus cascadas, que parece sacado de un cuento y se encuentra a menos de una hora de Santander
  • La joya de Cantabria que brilla en primavera: un pueblo declarado BIC con casas montañesas y maceteros con forma de muñecos
  • Cómo mantenerse informado sobre el juicio de las mascarillas o las últimas novedades en alquileres vía Google: añade El Confidencial como tu fuente preferida

Solo es necesario recorrer unos minutos sus calles empedradas para comprender por qué tantos viajeros se sienten atraídos por su encanto. Entre palacios de piedra, balcones adornados con flores y un silencio que parece congelado en el tiempo, Santillana del Mar preserva intacta esa atmósfera medieval que fascinó incluso a uno de los grandes pensadores del siglo XX.

Este ambiente medieval también cautivó a Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir durante su viaje por el norte de España en los años treinta. El escritor francés inmortalizó a Santillana del Mar en La Náusea, donde la describió como «el pueblo más bonito de España». Décadas antes de alcanzar reconocimiento literario, la villa cántabra había sido declarada Conjunto Histórico-Artístico a finales del siglo XIX, por su excepcional patrimonio. En años recientes, además, ha recibido diversas distinciones culturales y turísticas, incluyendo el respaldo de publicaciones especializadas como National Geographic y el título de Capital del Turismo Rural en 2019.

Un recorrido por calles empedradas y arte románico

La villa conserva gran parte de su atmósfera medieval. Calles adoquinadas como Carrera y Cantón atraviesan un entramado de casas blasonadas, torres de piedra y palacios antiguos que parecen detenidos en el tiempo. Pasear por el centro histórico, casi peatonal, permite descubrir pequeñas tiendas artesanales, escaparates llenos de sobaos y quesadas y rincones que preservan la imagen que ha atraído a escritores, peregrinos y viajeros a lo largo de los siglos.

El principal emblema monumental de la villa es la Colegiata de Santa Juliana, el templo alrededor del cual se desarrolló históricamente Santillana del Mar. Este edificio románico del siglo XII destaca por su imponente claustro y los más de 40 capiteles tallados que representan escenas bíblicas y medievales, considerados una de las joyas principales del románico cántabro. Muy cerca del casco histórico están también las cuevas de Altamira, cuya neocueva ofrece una reproducción exacta de las famosas pinturas rupestres, que sitúan esta área de Cantabria entre los sitios prehistóricos más relevantes a nivel mundial.

Entre los sitios más visitados de la villa, conocida popularmente como la villa de las tres mentiras por el dicho que afirma que ni es santa, ni es llana, ni tiene mar, sobresalen la Plaza Mayor, la Torre de Don Borja y las antiguas casas nobles que embellecen las calles adoquinadas del centro histórico. En pleno corazón de Santillana del Mar, declarado Monumento Nacional, destaca una casona elegante del siglo XVII que hoy funciona como el Parador de Santillana Gil Blas, bautizado en honor al famoso pícaro literario creado por Alain-René Lesage en 1715. Este edificio, rodeado por piedra y balcones de madera, se ha convertido en una imagen emblemática y muy fotografiada del municipio cántabro.

Sobaos, cocido montañés y excursiones a caballo

Santillana del Mar también seduce a sus visitantes con su gastronomía. En sus calles empedradas abundan establecimientos donde degustar algunos de los productos más reconocidos de Cantabria, como los sobaos pasiegos, las quesadas o el contundente cocido montañés. Uno de los lugares más populares es la pastelería Casa Quevedo, conocida por ofrecer su tradicional vaso de leche fresca con bizcocho. La tradición popular sostiene que quien prueba esta combinación en este establecimiento suele casarse, una leyenda que ha convertido esta parada en casi una costumbre para muchos turistas que visitan la villa medieval.

Para quienes visitan la villa en familia, una de las actividades más habituales es acudir a la empresa familiar Allende, que organiza paseos en poni y a caballo muy apreciados por los visitantes. Esta experiencia, ubicada a pocos metros del centro histórico, permite disfrutar de un recorrido sosegado mientras los niños aprecian el entorno medieval de Santillana del Mar desde una perspectiva distinta. Entre calles empedradas, palacios centenarios y propuestas familiares, la villa cántabra mantiene el encanto que atrapó a Sartre hace casi un siglo.

  • Un pueblo medieval pequeño y de apariencia de cuento, situado a menos de una hora de Santander, reconocido por sus cascadas
  • La joya cántabra que resplandece en primavera: un pueblo declarado BIC con casas montañesas y maceteros con figura de muñecos
  • Forma de mantenerse al día sobre el juicio de las mascarillas o las novedades en alquileres en Google: agrega a El Confidencial como medio preferido

Solo basta con perderse unos minutos por sus calles adoquinadas para descubrir por qué tantos viajeros quedan fascinados por su atmósfera. Entre palacios de piedra, balcones florecidos y un silencio que parece detenido en el tiempo, Santillana del Mar mantiene íntegra esa esencia medieval que fascinó incluso a uno de los grandes filósofos del siglo XX.

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