Isla privada en venta por 1,44 millones de euros: la pareja de jubilados dueña llega en barco para hacer la compra y visitar el pub

Richard Stein y Sally Lovell dejaron Londres atrás y compraron Harbour Island en 2017 para disfrutar de su retiro

Harbour Island en Crinan, Escocia

Una pareja jubilada ha puesto en venta una isla privada en Escocia por 1,25 millones de libras, aproximadamente 1,44 millones de euros, tras casi diez años viviendo rodeados por agua, naturaleza y tranquilidad. Según informa el Daily Mail, Richard Stein y Sally Lovell adquirieron Harbour Island, situada frente a la costa de Argyll, como un proyecto para su etapa de retiro y ahora optan por venderla para acercarse a su familia en el sur de Inglaterra.

Esta historia destaca porque Harbour Island no es un territorio aislado en medio del océano. La isla está ubicada a solo 300 metros del pueblo de Crinan, en la costa occidental de Escocia, pero la vida allí implica una rutina muy distinta a la de cualquier hogar convencional. Para realizar compras, visitar el pub o hacer gestiones cotidianas, sus dueños deben navegar en barco hasta la tierra firme.

PUBLICIDAD

Richard, de 71 años, y Sally, de 63, pagaron 650.000 libras por la isla hace nueve años. Antes residían en Clerkenwell, en el centro de Londres, por lo que el cambio fue radical. La propiedad abarca 9,7 acres, casi cuatro hectáreas, y cuando la adquirieron estaba bastante deteriorada, contaba con un bungalow de tres dormitorios que, según el periódico británico, parecía congelado en los años cincuenta.

Una vida a solo tres minutos en barco

Aunque viven en una isla privada, Richard afirma que no se sienten aislados. “No es un lugar remoto en absoluto”, comentó al Daily Mail. El trayecto hasta Crinan lleva apenas “tres o cuatro minutos” en barco, lo que les permite mantener contacto con la comunidad y acceder a servicios básicos sin mayores dificultades.

PUBLICIDAD

La isla dispone de electricidad, agua potable, internet de banda ancha y televisión gracias a cables y tuberías instalados bajo el mar. La única ausencia es el gas. Para calefaccionar la estufa, utilizan madera extraída de la propia isla.

La rutina diaria en la isla exige cierta planificación. Richard comenta que antes podía pasar por una tienda después del trabajo, pero ahora debe anticiparse a sus necesidades de compra. Sally también asegura que siempre procuran tener el congelador repleto en caso de tormentas, aunque en estos nueve años solo dos temporales les han impedido salir.

PUBLICIDAD

Harbour Island en Crinan, Escocia

Un proyecto tras la jubilación

Richard adquirió Harbour Island en 2017, poco tiempo después de retirarse como abogado. Tras culminar una carrera exigente, buscaba un proyecto que le mantuviera activo y la isla fue perfecta para sus necesidades. “Mi familia consideraba que estábamos locos”, admitió al medio británico. “Era un reto, y lo necesitaba luego de dejar un trabajo intenso pero satisfactorio”.

La pareja se mudó a la isla en abril de 2017 y comenzó de inmediato con las renovaciones. Primero mejoraron la fontanería e instalaron calefacción central. Posteriormente ampliaron la vivienda y, en 2022, Richard construyó él mismo un anexo con madera local, equipado con cuatro dormitorios, tres baños y varias áreas comunes.

PUBLICIDAD

El resultado es una casa inmersa en la naturaleza, con vistas al agua y una sensación de aislamiento elegida por ellos, no forzada. Richard comenta que en la isla habitan muchas aves y que, durante un tiempo, incluso una foca se estableció allí. “Estar rodeado de agua hace que uno se sienta parte de la naturaleza”, señaló.

Sally, quien trabajaba en marketing, dedica buena parte de su día a cuidar las plantas y a caminar alrededor del perímetro de la isla, un trayecto que le toma cerca de 40 minutos. “Nos enamoramos completamente de ella. Hay una magia en una isla que se nota apenas se pisa tierra”, compartió al Daily Mail. “En ocasiones parece realmente un paraíso”.

PUBLICIDAD

Una despedida complicada

Sin embargo, Richard y Sally han decidido poner a la venta Harbour Island. No es porque se hayan cansado de la vida isleña, sino porque desean estar más cerca de su familia. “Es una elección profundamente difícil”, reconoció Sally. “Pero ya han pasado casi diez años. Estamos algo alejados de nuestra familia”, lamentó.

La propiedad está en venta por 1,25 millones de libras a través de la consultora inmobiliaria Savills. La agente Iona Conn destaca que, aunque se trata de una isla privada, se halla a apenas 300 metros del continente y posee servicios de agua y electricidad conectados a la red, lo cual es poco común en este tipo de propiedades. Harbour Island busca ahora nuevos dueños que deseen una vida tranquila, rodeada de paisajes hermosos y alejada del ruido urbano.

PUBLICIDAD

Scroll al inicio