Variedades de planchas abdominales efectivas para tonificar core y glúteos con duración recomendada para cada ejercicio

Es uno de los ejercicios más efectivos para mejorar la estabilidad del cuerpo y la postura y prevenir lesiones en la zona lumbar, por lo que es clave incluirlo en la rutina de entrenamiento

El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

La práctica habitual de deporte ofrece múltiples beneficios para la salud física y mental, aunque existen ejercicios que resultan más eficaces que otros para mantener un estilo de vida saludable. Por ejemplo, para fortalecer el core y los glúteos destaca un ejercicio en particular: la plancha abdominal, que puede presentarse en diversas modalidades. Sin embargo, muchas personas no tienen claro cuánto tiempo es conveniente mantenerla para obtener mejores resultados.

La plancha abdominal ocupa un lugar fundamental en el entrenamiento funcional debido a que es un ejercicio isométrico. A diferencia de las rutinas que implican movimiento, requiere sostener el cuerpo en una postura fija, lo que activa tanto la musculatura abdominal superficial como la profunda, además de la región lumbar, los glúteos y los hombros.

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El propósito principal de esta práctica es fortalecer el core, lo cual mejora la estabilidad corporal, favorece la postura y ayuda a prevenir molestias en la zona lumbar. Debido a su popularidad, muchas personas que la incluyen en su rutina se preguntan cuál es el tiempo ideal para sostener la posición.

El tiempo que hay que mantener una plancha

La plancha abdominal ayuda a fortalecer el core y los glúteos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La duración de la plancha abdominal se asocia erróneamente con un mayor nivel de condición física, si bien lo clave es la calidad técnica. El beneficio del ejercicio depende de mantener una correcta alineación, evitar que la cadera se eleve o baje excesivamente y conservar la activación muscular. Cuando la postura se desequilibra por fatiga, el ejercicio puede generar tensiones innecesarias.

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Para progresar con seguridad, los expertos aconsejan ajustar el tiempo según la experiencia. Quienes comienzan deben procurar intervalos de 15 a 30 segundos, enfocándose en activar adecuadamente el abdomen. Los practicantes con nivel intermedio pueden sostener la postura entre 30 y 45 segundos, y los más avanzados llegan hasta un minuto.

Pasado ese tiempo, se recomienda incorporar variantes para aumentar la dificultad, como movimientos laterales o posiciones invertidas. Es esencial evitar errores habituales, como contener la respiración o tensar el cuello, que pueden provocar molestias o lesiones.

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Los tipos de plancha que mejor funcionan

Abdominales planchas pilates ejercicio (pexels)

Entre las variantes más comunes de la plancha abdominal destaca la que se realiza con los brazos estirados. Esta modalidad, considerada la más accesible, consiste en mantener los brazos alineados bajo los hombros mientras se sostiene la postura, lo cual activa el abdomen y obliga a gestionar el tiempo o las repeticiones hasta alcanzar la contracción adecuada.

Otra alternativa es la plancha con extensión de codos, también conocida como flexión de brazos o lagartija. Este ejercicio, fundamental en disciplinas como el crossfit y la calistenia, trabaja principalmente el pectoral y los tríceps, con la participación adicional del deltoides y el abdomen. La dificultad se puede incrementar elevando los pies o añadiendo peso sobre la espalda.

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La plancha lateral, por su parte, es especialmente efectiva para fortalecer el abdomen. En esta variante, el cuerpo se sostiene con un solo brazo y los pies, mientras la otra mano permanece junto al cuerpo. La dificultad puede ajustarse modificando la posición de los pies o incorporando movimientos con las piernas.

Por último, la plancha isométrica supina o invertida permite trabajar el core, los glúteos, brazos y espalda de manera conjunta. Para ejecutarla, se apoya el cuerpo con las manos detrás y los talones en el suelo, elevando la pelvis y manteniendo la alineación corporal. Otras variantes, como la plancha con rodilla al pecho, agregan movimientos que desafían el equilibrio y la estabilidad del tronco.

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