Las claves
La visita de Isabel Díaz Ayuso a México desencadenó una crisis política tras el veto impuesto por Claudia Sheinbaum, quien presionó para bloquear su participación en los Premios Platino.
El gobierno mexicano justificó la cancelación de la invitación para impedir que el evento fuera utilizado con fines políticos, mientras que el entorno de Ayuso atribuye la intervención directa a la gobernadora de Quintana Roo.
Durante su estadía, Ayuso fue recibida con abucheos y confrontaciones por parte de grupos afines a Morena, especialmente después de su asistencia a actos que defendían el mestizaje y figuras históricas españolas.
En España, el Gobierno evitó brindar apoyo a Ayuso y miembros del PSOE criticaron su viaje, acusándola de buscar protagonismo y de emplear recursos públicos sin un propósito institucional claro.
El desplazamiento a México de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha provocado una fuerte polémica dentro del gobierno de Claudia Sheinbaum.
En ocasiones, la madrileña funcionó de manera involuntaria como el ángel exterminador en la película de Luis Buñuel, cuya presencia invisible evidenciaba las conductas autodestructivas de una élite local atrapada en una prisión psicológica de discursos y obstinaciones.
En este escenario, se trataba de perseguir y atacar a cualquiera que defendiera el mestizaje y no exigiera disculpas por el «agravio histórico» de la conquista.
Ni siquiera los acercamientos realizados por Felipe VI, quien en marzo admitió que España «cometió abusos«, lograron frenar la ofensiva encabezada por la líder de Morena.
El gobierno mexicano se posicionó en contra de la agenda de Ayuso, que comprendía misas, homenajes a Hernán Cortés y a la Malinche, eventos académicos y encuentros con empresarios e inversores para fortalecer las relaciones comerciales con la capital, principal propósito del viaje.
El rechazo fue tan persistente que el gobierno mexicano llegó a amenazar al organizador de los premios Platino del Cine Iberoamericano, Grupo Xcaret, con clausurar el complejo donde se planeaba realizar la gala si la presidenta madrileña se presentaba el sábado.
Xcaret intentó desmentir tales afirmaciones mediante un comunicado, señalando que retiró la invitación a Ayuso «para evitar que el evento fuera explotado como plataforma política«.
No obstante, fuentes cercanas a la presidenta de la CAM manifestaron a EL ESPAÑOL que fue la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, quien contactó directamente con Grupo Xcaret siguiendo instrucciones del gobierno de Sheinbaum.
«Se lo comunicó bajo orden de la presidenta: si participaba en la entrega de premios, sería suspendida».
Como respuesta, Xcaret contactó a última hora con el equipo de Ayuso cuando ella ya estaba embarcando y no pudo revertir la situación.
A pesar de que el viaje estaba planeado desde el 29 de enero, la presidenta madrileña se quedó sin alojamiento, sin poder pronunciar su discurso previsto y con preocupación constante por su seguridad.
«Si se lo hubieran comunicado media hora antes, ni siquiera habría viajado a Cancún».
Aunque los Premios Platino estaban copatrocinados por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, y en ediciones anteriores como la de 2024 la asistencia de Ayuso no generó controversia, esta vez tuvo que cancelar su agenda.
Detrás de este veto con motivación ideológica existen varios motivos. Por un lado, según esas mismas fuentes, forma parte de una estrategia diseñada por Pedro Sánchez, destinada a suavizar tensiones con Sheinbaum y al mismo tiempo desacreditar a Ayuso.
Por otro lado, es una reacción del propio ejecutivo mexicano debido al malestar provocado por Ayuso al contraprogramar con María Corina Machado una concentración en la Puerta del Sol durante la celebración de la IV Reunión en Defensa de la Democracia en Barcelona.
Dicho encuentro contó con la presencia, entre otras figuras de la izquierda latinoamericana, de Lula da Silva, Gustavo Petro y la propia Sheinbaum.
Este evento simbolizaba y confrontaba dos modelos políticos opuestos.
Zunzunegui: «Es una respuesta fascista»
El veto a Ayuso en los Premios Platino se consolidó tras una semana llena de ataques, abucheos y confrontaciones coordinadas por Sheinbaum.
La gobernadora calificó a la presidenta madrileña como «ignorante» y «adoradora» de Hernán Cortés debido a su participación, junto al historiador Juan Miguel Zunzunegui y Nacho Cano, en un acto que defendía la figura del conquistador extremeño, de Isabel la Católica y de la Malinche.
El historiador y divulgador Zunzunegui, que compartió escenario con Ayuso durante dicho evento, Celebración por la Evangelización y el Mestizaje en México: Malinche y Cortés, declara a EL ESPAÑOL que solo se afirmó que «México es hispano, mestizo y cristiano«.
La cita, organizada por la productora de Cano, molestó a las élites de izquierda del país, no tanto por la presencia de Ayuso, sino por la supuesta legitimación de la colonización española.
Provocó especial malestar porque inicialmente se planeó realizar en la Catedral Metropolitana de Ciudad de México, pero la Iglesia decidió cancelar a último momento argumentando que «la Eucaristía no es un acto simbólico para exaltar a personas o hechos históricos» y que la productora de Cano no contaba con los permisos para filmar dentro del templo.
Minutos antes de la cancelación, varios grupos de manifestantes se concentraron frente a la catedral para denunciar los «crímenes de lesa humanidad» cometidos contra los pueblos indígenas.
Así, con escaso margen, Ayuso tuvo que cambiar el sitio y trasladarse al Frontón de México, lugar donde se produjo la obra Malinche.
«Ojalá algún día, más pronto que tarde, haya muchos más eventos similares», expresó la madrileña en su discurso. «Que se celebren en todos los rincones de España, México y de Hispanoamérica, y que nunca tengan que ser reubicados. Que la libertad no tenga que pedir disculpas por ser libertad«.
Al notar que no se había logrado impedir el acto, Claudia Sheinbaum atacó a sus participantes en una de sus intervenciones diarias.
«A quienes exaltan la conquista como liberación les decimos: están destinados a la derrota. A quienes piensan que el pueblo es ingenuo, les espera la derrota. Quienes intentan reivindicar a Hernán Cortés y sus crímenes están condenados a la derrota».
Además añadió: «Existe una alianza entre la derecha internacional y la derecha mexicana, cuyo propósito es debilitar a la presidenta [en referencia a ella misma]. ¿Por qué viene [Ayuso]? Porque creen que les confiere legitimidad. ¿Cómo podría dignificarles alguien que idolatra a Hernán Cortés? Están algo desfasados».
Sus declaraciones continúan la línea de las efectuadas en Barcelona: «La derecha es odio. La derecha es discriminación. La derecha es clasismo, racismo y represión».
Para Zunzunegui, las palabras de Sheinbaum reflejan a «alguien con quien no se puede dialogar porque no busca la verdad, sino mentir para generar conflictos».
«Nunca hubo un homenaje a Hernán Cortés, sino al mestizaje y la evangelización, y en ese marco Cortés es esencial para comprender nuestra historia», explica el mexicano, que añade: «Ayuso solo mencionó a Isabel la Católica. El que habló de Cortés fui yo«.
«No obstante, este gobierno, que se declara tan feminista, ha olvidado que la figura central del acto era doña Malina, la Malinche, mujer sometida y vendida como esclava, vital para la existencia de México porque fue el puente comunicativo con Cortés y facilitó propuestas de paz para evitar conflictos y derrotar a los hostiles mexicas«.
El problema, señala Zunzunegui, es que «Sheinbaum, quien reivindica a los mexicas teniendo ascendencia judía, lituana y búlgara, busca desmantelar cualquier expresión de identidad nacional».
Esto responde a «una agenda ideológica» destinada a «subestimar a la población» y crear «sectas ideológicas» afines.
El historiador insiste en que las acusaciones contra Isabel Díaz Ayuso son «claramente fascistas» porque se basan en la oposición al modelo de gobierno» de la sucesora de Andrés Manuel López Obrador.
Por ello, Sheinbaum «movilizó todos los recursos del Estado» para sabotear la visita de la presidenta madrileña.
Los «matones» de Aguascalientes
Este episodio quedó reflejado el 6 de mayo en Aguascalientes, cuando grupos de izquierda aliados a Morena, partido de Sheinbaum, se congregaron en torno a varios actos para interrumpirlos.
Ese día Ayuso tenía previsto recibir la Medalla de la Libertad otorgada por el Congreso del Estado y las Llaves de la ciudad en el Ayuntamiento.
A su llegada por la tarde al Teatro Morelos, la presidenta madrileña fue recibida por manifestantes en el exterior que gritaban para que se marchara del país.
Dentro del recinto, la exsenadora morenista Martha Márquez subió al escenario y, estando al lado de Ayuso justo antes de que hablara, le susurró algo mientras exhibía una pancarta con el mensaje «No tenemos agua«.
El acto tuvo que ser interrumpido momentáneamente mientras Márquez declaraba al micrófono: «Señora Isabel Díaz Ayuso, lamento que usted haya sido usada por un grupo de políticos corruptos para venir a Aguascalientes. Aquí se celebra a una persona que no es mexicana mientras las familias de Aguascalientes carecen de agua».
Este tipo de ataques y abucheos «no son espontáneos, sino matones infiltrados y saboteadores coordinados por el gobierno», teoriza Zunzunegui.
El experto advierte que la campaña de presiones no fue provocada por Ayuso, sino que es un intento de Sheinbaum «de desviar la atención» para distraer al mundo del hecho de que Estados Unidos acaba de denunciar a México como un narcoestado y una organización narcoterrorista«.
En efecto, Trump afirmó el viernes que «los carteles controlan México» y que Sheinbaum no hace «nada para combatirlos«.
En otro contexto, los ataques contra Ayuso «no habrían sido tan feroces«.
A pesar de la incomodidad por el escrache, la presidenta madrileña continuó el evento con firmeza.
«Lo que experimentamos hace unos minutos es parte de la política. Sucede en todos lados. Hay momentos en que uno cree estar por encima del protocolo o del respeto y piensa representar al pueblo, cuya voluntad no se mide en peso sino en votos», afirmó al retomar la palabra.
Ayuso optó por no involucrarse en la disputa dialéctica, dado que su principal objetivo en México era afianzar vínculos con empresas y potenciales inversores.
A pesar de las constantes provocaciones de Sheinbaum, expresó que los mexicanos tienen en Madrid «su hogar» y resaltó el «color, alegría y mestizaje» que aportan a la capital.
Por ello, «dar lecciones de economía y cultura» a México sería «totalmente inapropiado«, considerando que es una potencia «en todas las dimensiones, con mayúsculas«.
La batalla política en España
A pesar de los vetos y ataques contra la representante española, ningún miembro del Gobierno ha defendido públicamente a Ayuso.
Al contrario, Sánchez ha priorizado la reconciliación con México y adoptado una postura combativa hacia la presidenta madrileña.
El primer en criticarla fue el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien se refirió hacia Ayuso despectivamente como «Isabel Natividad«, su nombre completo, afirmando que «miente en ambos lados del Atlántico» y que ha quedado en «la mayor ridiculez».
Le siguió Óscar López, líder del PSOE-M. «¿Cuándo dejará de hacer el ridículo a costa del dinero de los madrileños? Ha sido un circo. No tenía otro fin que promover el musical de Nacho Cano. Fue a provocar. Ayuso no representa a Madrid».
López puso en duda la utilidad del viaje y acusó a Ayuso de convertir la agenda institucional en un evento sin contenido verdadero, en unas «vacaciones en la Riviera Maya«.
Añadió que España está «mejorando sus relaciones con México» y concluyó con una contradicción: el viaje «no ha interesado a nadie» pero, aun así, tendrá «un costo para los madrileños«, sin detallar cuál.

