Anna Jarvis: creadora del Día de la Madre que lamentó su invención

Anna Jarvis.

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    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
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  • Tiempo de lectura: 6 min

La celebración del Día de la Madre cambia de fecha según el país, aunque en muy pocos sitios del mundo no se celebra.

En América suele festejarse principalmente en mayo, el segundo domingo de ese mes, aunque naciones como México, Guatemala y El Salvador lo hacen algunos días antes.

Independientemente de cuándo se celebre, esta fecha tradicional se ha consolidado como una de las jornadas más relevantes para el comercio, especialmente en la venta de tarjetas, flores, chocolates, restaurantes y otros productos dirigidos a las madres.

Muchos hijos, nietos, hermanos y parejas mantienen presente la conmemoración, pero pocos conocen el origen de la costumbre de festejar el amor maternal en un día específico.

Campaña en honor a una madre

La tradición tiene raíces en los griegos, quienes al comenzar la primavera rendían culto a Rea, madre de todos los dioses, mediante rituales y ofrendas.

No obstante, la oficialización de esta práctica surgió en el siglo XX, en Estados Unidos, impulsada por una mujer que nunca tuvo hijos, pero quiso honrar a su propia madre.

En 1905, Anna Jarvis inició una campaña para establecer el «Día de las Madres» tras la muerte de Ann Reeves Jarvis, su progenitora.

Tres años más tarde organizó un homenaje en su memoria, aunque la fecha aún no era oficial, y comenzó a luchar activamente por esta causa.

Su batalla para instaurar este día duró varios años y fue motivada por una oración que su madre le había mostrado en una ocasión.

“Deseo y rezo para que en algún momento alguien reconozca un día dedicado a las madres, para valorar el servicio incomparable que ofrecen a la humanidad en todos los ámbitos de la vida”, expresaba.

Una madre con su bebé.

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El ejemplo también provino de la labor que Ann Reeves realizó durante la Guerra Civil estadounidense.

En 1850, en West Virginia, formó grupos femeninos para asistir a los soldados y promover mejoras en la salud pública. Ella llamaba a esos momentos «Día de las Madres».

Por su parte, Anna Jarvis impulsó su campaña enviando anualmente cartas a congresistas, gobernadores, celebridades y figuras influyentes para instaurar un día especial dedicado a las madres.

Algunos políticos se burlaban, afirmando que, si se aprobaba el Día de la Madre, también habría que establecer el «Día de la Suegra».

No obstante, en 1911 ya todos los estados de Estados Unidos reconocían la celebración, y en 1914 se estableció oficialmente el segundo domingo de mayo como feriado en honor a las madres.

Así, el deseo de Jarvis se cumplió, y pudo sentirse orgullosa como la promotora principal del Día de la Madre.

Pero pronto notó que había «creado un monstruo».

El día pasó a ser para los comerciantes una excelente oportunidad para incentivar la compra de regalos.

Desarrollo comercial

Desde entonces, la fecha se convirtió en el eje de numerosas campañas publicitarias al inicio de mayo y recibió gran soporte en las industrias de flores y tarjetas.

La historia fundada por Jarvis —su lucha por honrar la dedicación de su madre y de otras mujeres— era el argumento perfecto para potenciar las ventas.

Sin embargo, a la creadora de la celebración no le agradó la comercialización que adquirió, por lo que optó por boicotear el festivo.

La activista que inicialmente promovió la fecha, luego luchó por eliminarla.

“Jarvis veía el Día de la Madre como su ‘propiedad intelectual y legal’, no como un patrimonio público”, explicó Katharine Lane Antolini, autora de «La conmemoración de la maternidad: Anna Jarvis y la lucha por el control del Día de la Madre”.

“Ella deseaba que ese día fuera un ‘día sagrado’ para reconocer a la madre que antepone las necesidades de sus hijos a las propias”, añadió Antolini.

Anna Jarvis.

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“Nunca quiso que se transformara en un día para dar obsequios costosos, como pasó con otras conmemoraciones a principios del siglo XX”.

Antolini, profesora de estudios de género en una universidad de West Virginia, reside a unos 45 minutos de Grafton, donde está la iglesia que Anna Jarvis y su madre solían frecuentar, que hoy es el Santuario Internacional del Día de la Madre.

Según sus investigaciones, Anna Jarvis denunciaba a los comerciantes que “se aprovechaban” del evento, calificándolos de “infractores de derechos de autor, vándalos comerciales y especuladores evidentes”.

Incluso protestó contra florerías que aumentaban sus precios en mayo y amenazó con demandas a empresas que lucraban con la celebración.

También criticó la gran industria de tarjetas impresas que creció alrededor del día, sosteniendo que la mejor forma de expresar gratitud y honrar a las madres era con cartas escritas a mano.

Antolini comenta que hubo grupos que intentaron ajustar el significado del día a la percepción cambiante de la maternidad en el siglo XX, combinando la esfera doméstica con el impacto social de las madres.

Pero Jarvis se negó a aceptar esta interpretación.

Antes de fallecer en 1948, quebrada por deudas y depresión, admitió a una periodista: “Lamento mucho haber creado el Día de la Madre”.

El Día de la Madre es una oportunidad excelente para los comerciantes de tarjetas, flores y otros regalos.

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¿Qué ingresos genera el Día de la Madre?

En el ámbito comercial, Estados Unidos lidera las cifras de consumo en torno al Día de la Madre.

Diversos países han seguido el ejemplo no solo para celebrar la fecha, sino también para integrar su marcado carácter económico.

Solo en EE.UU., el comercio ligado al Día de la Madre representa más de 23.000 millones de dólares.

Según fuentes especializadas, los productos y servicios ofrecidos no solo se destinan de hijos a madres en esta efeméride, sino también a hijas, hermanas, abuelas, madrinas y otras mujeres cercanas.

El mercado de tarjetas es el que genera mayor movimiento, seguido por el sector floral, que alcanza en este día sus ventas más elevadas del año (superando incluso al Día de San Valentín).

La portada del libro de Katharine Antolini sobre la historia del Día de la Madre.

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Le siguen luego los servicios para salidas especiales a restaurantes, y posteriormente las industrias de ropa y joyería.

Las campañas publicitarias y las ventas comienzan durante las últimas dos semanas de abril y se intensifican la semana previa al domingo señalado, hasta 48 horas antes.

Es en este lapso cuando el 18% de los consumidores decide realizar sus compras, a precios mucho más elevados.

Como las campañas afirman: el amor de una madre no se puede medir con precio alguno.

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