Guadalajara cuenta con un castillo poco conocido, ni Zafra ni Jadraque, que merece ser descubierto.

A poca distancia de Madrid se erige una fortaleza medieval que aún conserva vestigios de antiguas fronteras y conflictos históricos. Su perfil sobre el páramo y la posibilidad de realizar una visita guiada gratuita la transforman en una escapada ideal

Foto: El desconocido castillo de Guadalajara que te falta por visitar. (Cultura de Castilla-La Mancha)
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Guadalajara cuenta con fortalezas menos conocidas que invitan a viajar al pasado sin recurrir siempre a los monumentos más populares. Entre páramos, antiguas fronteras y paisajes del Señorío de Molina, se encuentra un castillo medieval que continúa erigiéndose como un centinela de piedra, testigo de las disputas entre Castilla y Aragón y de una historia marcada por reconstrucciones, incendios y abandono. Su silueta, sobria y fotogénica, constituye una visita altamente recomendable para quienes buscan rutas patrimoniales originales cerca de Madrid o en Castilla-La Mancha, sobre todo si desean conocer lugares con valor histórico, acceso sencillo y una identidad muy ligada al territorio.

Este sitio corresponde al castillo de Embid, situado en la localidad homónima, al norte de la provincia de Guadalajara y dentro del territorio molinés. La primera edificación defensiva fue erigida alrededor de 1120, en la época de Alfonso I el Batallador, cuando estas tierras quedaron incorporadas al reino de Aragón y Pamplona. Más adelante, en 1331, tras la anexión del Señorío de Molina a la Corona de Castilla, Alfonso XI otorgó el señorío de Embid a Diego Ordóñez de Villaquirán, autorizándolo a repoblar la región y a levantar la fortaleza.

Un castillo fronterizo con planta pentagonal

La relevancia del castillo de Embid radica en su posición estratégica, situada en un área históricamente expuesta a enfrentamientos entre castellanos y aragoneses. La fortaleza presenta una planta pentagonal, con cubos en las esquinas de su muralla y una imponente torre del homenaje. Uno de sus elementos más distintivos es que la entrada a esta torre se ubicaba en altura, lo que obligaba a usar una escalera y dificultaba el acceso a posibles invasores. Su apariencia actual se debe en gran medida a la reconstrucción realizada a mediados del siglo XV por Juan Ruiz de los Quemadales, conocido como ‘el Caballero Viejo’. El paso del tiempo también dejó sus marcas en el conjunto: en 1687, Carlos II concedió a Diego de Molina y Mendoza, noveno señor de Embid, el título de marqués de Embid, aunque el momento que definió su declive fue en 1710, durante la Guerra de Sucesión, cuando las tropas austríacas incendiaron la fortaleza tras retirarse de las batallas de Brihuega y Villaviciosa.

Visita gratuita y recorrido por el Señorío de Molina

Desde aquel incendio, el castillo dejó de cumplir su función defensiva y comenzó un proceso prolongado de deterioro, hasta que en 2005 el Ministerio de Cultura realizó una obra de consolidación y restauración que facilitó la adecuación de accesos, la instalación de iluminación interior y la incorporación de paneles informativos. Actualmente, el castillo de Embid se puede visitar de manera guiada y gratuita, a cargo de personal voluntario según disponibilidad; la duración aproximada es de 45 minutos y se requiere cita previa a los teléfonos 677 05 31 61 y 690 23 21 53, o al correo [email protected]. Además, este castillo poco conocido de Guadalajara puede funcionar como punto de inicio para explorar otros sitios del Señorío de Molina, tales como la iglesia de Santa Catalina, la ermita de Santo Domingo, Milmarcos, Hinojosa, Labros, Mochales, Establés, Selas, Rillo de Gallo o el Barranco de la Hoz, considerado uno de los principales atractivos naturales del área.

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