
Peter Thiel, fundador de empresas como PayPal y Palantir, se ha convertido en el principal financiador de una startup estadounidense llamada Panthalassa, que planea utilizar la energía undimotriz, es decir, la fuerza de las olas marinas, para alimentar centros de datos flotantes.
En esta reciente ronda de financiación, en la cual Thiel ha aportado 140 millones de dólares junto con otros inversores tecnológicos, Panthalassa alcanza una valoración de 1.000 millones de dólares.
El crecimiento de la Inteligencia Artificial fuerza a las compañías tecnológicas a explorar nuevas formas de centros de datos para cumplir con la demanda. Dado que el planeta Tierra está cubierto en un 70% por agua, varias empresas han puesto el foco en los océanos para la instalación de estos centros.
Para explotar la energía generada por las olas, la compañía ha diseñado «nodos» con forma de «chupa chups» que pueden aprovechar el movimiento vertical, hacia arriba y hacia abajo del agua, para generar energía.
En la superficie flota una esfera metálica que capta dichos movimientos, mientras que sumergida se encuentra una estructura de aproximadamente 85 metros de longitud que contiene servidores de IA herméticamente sellados y que se benefician del enfriamiento natural proporcionado por las bajas temperaturas del mar.
El vaivén de las olas acciona las turbinas instaladas en la parte sumergida de la estructura, generando electricidad que puede almacenarse dentro del propio sistema y, cuando se necesite, enviarse a la red en la nube para transmitir los datos a los dispositivos sin requerir conexión a una infraestructura terrestre.
«La energía undimotriz en mar abierto es económica, sostenible y abundante, y ahora disponemos de la tecnología necesaria para ponerla al alcance de todos», afirma Garth Sheldon-Coulson, cofundador y CEO de la empresa, en declaraciones para Financial Times.
Él explica que el sistema de Panthalassa, con forma de piruleta, puede generar mucha más energía que las tecnologías mareomotriz o eólica, al operar en zonas remotas y sin necesidad de anclarse ni al lecho marino ni a tierra firme.
Además, presenta la ventaja de que su fabricación es rápida y sencilla, empleando acero, un material abundante. Al mismo tiempo, no emite contaminantes ni utiliza motores, lo que reduce al mínimo el impacto sobre la fauna marina.
La empresa aún no ha decidido el emplazamiento para instalar estos centros de datos (planea construir varios), pero deberá ser un sitio con condiciones de oleaje óptimas y suficientemente alejado para evitar interferir en las rutas marítimas.

