Un abogado detalla por qué el retraso en el trabajo puede reducir tu salario

Juanma Lorente alerta a los trabajadores en uno de sus recientes vídeos de TikTok (@juanmalorentelaboralista) sobre una práctica legal poco conocida que puede impactar directamente en su nómina

Ilustración de un hombre que corre a una oficina, llevando un maletín, con expresión de pánico. Un jefe enfadado le señala. Un reloj marca las 9:35 AM.

Los retrasos acumulativos durante la jornada laboral pueden derivar en una reducción del sueldo al finalizar el mes, y esta práctica sería completamente legal por parte de la empresa. Así lo detalla Juanma Lorente, abogado especializado en derecho laboral, en uno de sus vídeos recientes en TikTok (@juanmalorentelaboralista), desde donde alerta a los empleados sobre una práctica legal poco conocida que puede influir directamente en su salario.

El aspecto crucial no radica en el régimen disciplinario ni en las sanciones que el empleador puede imponer por impuntualidad. El procedimiento es más directo y está vinculado al principio fundamental del contrato de trabajo, pues la remuneración se corresponde con el tiempo verdaderamente trabajado. En caso de que un empleado arribe de forma constante con retrasos —por ejemplo, entre diez y 15 minutos tarde cada día—, esos lapsos se acumulan durante el mes hasta que el total puede suponer una considerable diferencia entre las horas estipuladas y las horas efectivamente cumplidas.

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Lorente lo ejemplifica diciendo: “Supón que todos los días llegas entre diez y 15 minutos tarde. Esos minutos van acumulándose, acumulándose, y al terminar el mes, en lugar de trabajar, digamos, 100 horas, la realidad es que has trabajado solo 80”. La consecuencia inmediata es que “la empresa no está obligada a pagarte por las 100 horas, sino por las 80 efectivas. Por ello, se puede reflejar un menor ingreso en tu nómina”.

La recuperación del tiempo, la única forma de evitar descuentos

El argumento del abogado parte de una premisa que el marco legal laboral español establece claramente: el salario es la contraprestación por el tiempo trabajado. En el caso de que el trabajador no haya permanecido en su puesto durante el período acordado, la empresa no está obligada a pagar esas fracciones no laboradas. Por tanto, no se trata de una sanción económica propiamente dicha, sino de un ajuste proporcional a la prestación real.

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El 35% de los trabajadores desempeñan funciones que requieren menos formación de la que poseen

Sin embargo, el abogado señala que existe un método para contrarrestar este efecto. Consiste en compensar los minutos de retraso durante la propia jornada laboral. Si el empleado recupera el tiempo perdido, bien extendiendo la jornada ese mismo día o en días posteriores, el balance mensual se normaliza y la empresa no puede realizar ninguna deducción. Lorente subraya que “si tú siempre recuperas el tiempo correspondiente a cuando llegas tarde o entras más tarde para compensar horas extras, esta norma no se aplica”.

La dificultad aparece cuando un trabajador se retrasa regularmente y no compensa ese tiempo. En ese contexto, el abogado aclara: “si recuperas las horas y aun así incurres en retrasos, lamentablemente es legal que te descuenten dinero de la nómina”.

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El registro horario, la prueba clave

El control del horario adquiere una relevancia particular en este contexto. Desde que la legislación española impuso la obligación de registrar las entradas y salidas de los empleados, los datos sobre puntualidad quedan perfectamente documentados. Esto implica que los retrasos no solo son visibles para la empresa, sino que pueden emplearse como fundamento para calcular las horas efectivamente trabajadas y, en consecuencia, el salario correspondiente.

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