Un estudio revela que mantener el modelo invernal tradicional provocará costes económicos al país y exigirá incrementar la instalación de baterías para almacenamiento eléctrico al menos en un 10%

Al observar un embalse, normalmente se piensa que sus reservas de agua solo se destinan al riego agrícola o al consumo humano. Sin embargo, estas enormes infraestructuras constituyen uno de los elementos clave del sistema eléctrico español. Durante años, han funcionado como un valioso “comodín” para encender la calefacción y sostener la red en las temporadas más frías del año. Pero, con la expansión de las renovables, las reglas del sector energético experimentarán un cambio profundo.
Un estudio de Funcas realizado por expertos del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas-ICAI muestra que la inevitable transición hacia energías limpias demandará una transformación total en la gestión de los embalses. Próximamente, será necesario conservar el agua durante el invierno para emplearla en primavera y verano en combinación con otras fuentes energéticas como la solar.
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El crecimiento renovable redefine la función de las reservas hidroeléctricas
Tradicionalmente, la gestión de las reservas hidroeléctricas en España estaba configurada para generar energía durante los meses con mayor demanda eléctrica, que históricamente coincidían con el invierno. Durante los meses fríos y de escasa luz solar, la demanda de electricidad aumentaba considerablemente y, en consecuencia, se elevaban los precios en el mercado mayorista. La estrategia consistía en abrir las compuertas de los embalses para turbinar agua cuando era más necesario y rentable.
No obstante, el acelerado crecimiento de las energías renovables —especialmente la solar y la eólica, que según previsiones gubernamentales representarán casi el 80% de la electricidad en 2030— ha modificado estas dinámicas. Esta entrada masiva ha cambiado la demanda neta de energía (lo que falta por cubrir cuando no hay sol ni viento), alterando los patrones de décadas pasadas. Por ello, el estudio indica que esta ampliación energética transformará radicalmente la operación de las reservas hidráulicas, desplazando el aprovechamiento de agua hacia los meses estivales.
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¿Cuál es el motivo de este cambio? La explicación se encuentra en la atmósfera. La energía hidráulica adquiere una función más relevante para ajustar y complementar la enorme generación fotovoltaica en España. Durante un día de verano, el sol produce grandes cantidades de electricidad a bajo costo, cubriendo la mayoría de la demanda. Sin embargo, cuando cae la noche y los aires acondicionados continúan funcionando a pleno régimen, el sistema requiere un respaldo fuerte y rápido. En esas situaciones, los embalses actuarán como una enorme batería natural que compensa la caída de la energía solar.
De hecho, en España, la capacidad de rampa de los embalses (la rapidez con que pueden aumentar la generación) es de 2.400 megavatios (MW) por hora, según el análisis de Funcas. Esto significa que en pocos minutos pueden aportar una gran cantidad de energía a la red. En total, el sistema eléctrico español dispone de 14.788 MW de potencia hidráulica regulable (embalses tradicionales y bombeo mixto) más otros 3.649 MW de bombeo puro.
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El incremento de costes en la factura si no hay adaptación
Además, ajustar la gestión de los embalses a esta nueva realidad también es una necesidad económica para evitar un aumento desmesurado de los costes del sistema. Los autores analizaron qué ocurriría si se mantuviera una gestión “rigida” de la hidroeléctrica, es decir, si se continuara utilizando el agua siguiendo el esquema tradicional invernal.
Esta rigidez acarrearía penalizaciones financieras para el país, obligando a incrementar la instalación de grandes baterías al menos en un 10%. Explotar maximamente la flexibilidad tanto de la demanda como de las centrales hidráulicas es fundamental, dado que minimiza considerablemente la necesidad de realizar nuevas (y costosas) inversiones en infraestructuras de almacenamiento, lo que a largo plazo impactaría directamente en el precio que todos pagamos por la luz.
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¿Qué sucede con el cambio climático?
No obstante, esta transformación silenciosa enfrenta un reto común: el cambio climático. Pedir a los embalses que actúen como baterías naturales choca con la realidad de que las precipitaciones disminuyen continuamente en la península ibérica. El informe también señala que para 2050 se prevé una notable reducción en las aportaciones de agua en las cuencas hidrográficas españolas, que oscilarán entre un 4% y un 13%.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este miércoles en el Congreso su intención de continuar acelerando el despliegue de energías renovables en el país mediante un decreto ley para mitigar los impactos económicos del conflicto en Irán (Congreso)
Para dimensionar el impacto de la sequía, en un año hidrológico extremo la generación eléctrica de los saltos de agua puede reducirse desde cerca de 30 teravatios hora (TWh) de un año promedio hasta apenas 18 TWh. Por tanto, en 2050, la energía disponible en un año promedio descenderá a 21,5 TWh. Mientras que en un año extremadamente seco, la producción hidráulica podría caer hasta unos críticos 13,1 TWh. En estas situaciones de sequía severa, el sistema requeriría una inversión mucho mayor en otros tipos de almacenamiento para asegurar la continuidad del suministro y evitar apagones.
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Finalmente, el estudio advierte sobre un obstáculo regulatorio, ya que las normas económicas actuales no están adaptadas a esta nueva realidad. El mercado mayorista eléctrico vigente no envía señales de precios a largo plazo que incentiven a las compañías a conservar el agua durante el invierno para uso estacional en verano. En otras palabras, la regulación vigente no favorece completamente que las empresas adopten esta flexibilidad de forma rentable. Para que los embalses puedan desempeñar exitosamente este rol crucial durante el verano, el sistema eléctrico necesitará desarrollar pronto nuevos mecanismos que premien la conservación a largo plazo de este valioso recurso.

