Funcionamiento de la primera célula de la Mocro Mafia en España: liderada por ‘Ojo’, con cocaína oculta en contenedores y guardias civiles infiltrados como colaboradores encubiertos

La Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional ratifica la condena a nueve miembros de esta peligrosa organización criminal, quienes intentaron sobornar a una red de agentes con la intención de introducir en España un envío semanal

Seis de los detenidos de la célula de la Mocro Mafia desarticulada en España

La Sala de Apelación de la Audiencia Nacional ha confirmado recientemente las penas de prisión impuestas a nueve integrantes de la primera célula de la Mocro Mafia establecida en España. El tribunal desestimó los recursos presentados por los narcotraficantes, validando así la investigación realizada por la Guardia Civil, el proceso judicial y la sentencia inicial. La Mocro Mafia es considerada una de las organizaciones criminales más peligrosas en Europa. Originaria de Países Bajos, se trata de una red compleja de bandas y clanes conformados en su mayoría por descendientes de inmigrantes marroquíes, especializados en sicariato y narcotráfico. Este grupo en particular fue desarticulado en octubre de 2020 por el Equipo contra el Crimen Organizado de la Guardia Civil en Galicia (UCO-ECO Galicia).

Entre noviembre de 2019 y octubre de 2020, este grupo introdujo 2.292 kilos de cocaína repartidos en seis envíos ocultos en contenedores que arribaron mediante dos puertos, el de Marín en Galicia y el de Valencia: 663 kilos en noviembre de 2019, 170 kilos en diciembre de 2019, 156 kilos en marzo de 2020, 601 kilos también en marzo, 223 kilos en mayo de 2020 y 479 kilos en octubre de 2020. La droga poseía una pureza del 78% y su valor en el mercado rondaba los 61 millones de euros. A pesar de que la Guardia Civil detuvo a la mayoría del grupo, el líder continúa prófugo; se trata de un narcotraficante de gran importancia con vínculos en Colombia, Ecuador, Brasil, República Dominicana, Chile, Panamá y Costa Rica. Tenía la capacidad de importar la droga desde todos estos países.

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La red criminal en España estaba dirigida por Brian V. D. B., conocido como ‘el ojo’, quien supervisaba la verificación de la droga al llegar a los puertos españoles. Bajo su mando se encontraban otras ocho personas, todas sin antecedentes penales, encargadas de tareas de acompañamiento y vigilancia de los envíos, además de reclutar a guardias civiles asignados al puerto de Marín para sobornarlos y facilitar el paso de la droga. Estos agentes, que en realidad operaban encubiertos, colaboraron decisivamente en la desarticulación de la célula de la Mocro Mafia.

La Policía Nacional ha dado por desarticulado un clan de la 'Mocro Maffia' asentado en la Costa del Sol, principalmente en Marbella (Málaga). (Policía Nacional/Europa Press)

La red operaba con cierto margen de impunidad. Para el primer envío que llegó en noviembre de 2019, concertaron una reunión con dos guardias civiles, a quienes pensaban sobornar para garantizar sin contratiempos la llegada de una remesa de 663 kilos de cocaína traída en un barco procedente de Colombia. La droga estaba escondida en un palé de plátanos. A cambio de su colaboración para extraer el contenedor y trasladar la droga hasta el punto de entrega, los agentes iban a recibir el 15% del valor del cargamento. Los narcotraficantes facilitaron a los guardias teléfonos móviles cifrados. Sin embargo, ese envío fracasó: la Guardia Civil incautó la droga. Los agentes encubiertos explicaron a los narcos que no pudieron actuar para salvar el cargamento porque otros miembros de las unidades antidroga descubrieron la mercancía oculta.

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12.000 euros por reclutar agentes

No obstante, los decomisos de cocaína por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad son riesgos asumidos por estos grupos criminales, que “saben que por cada envío interceptado logran introducir otros tres”, explican fuentes de la Guardia Civil. Esta célula de la Mocro Mafia, lejos de sospechar, solicitó a los agentes encubiertos de Marín que les presentaran a otros compañeros de la Benemérita susceptibles de ser sobornados para aumentar la cantidad de contenedores con droga en los puertos de Barcelona y Valencia. Por estas gestiones de reclutamiento, los narcos abonaron 12.000 euros a los agentes encubiertos. La ambición de los narcotraficantes era alta, ya que afirmaron tener capacidad para introducir un envío semanal de cocaína en España.

Después de Marín, esta célula trató de introducir más cargamentos a través del puerto de Valencia, que también fueron incautados. A raíz de esto, los narcos comenzaron a desconfiar y, para evaluar la “lealtad” de los agentes, les encargaron intentar recuperar un lote de 223 kilos de cocaína requisados en el puerto levantino. De lograrlo, la Mocro Mafia estaba dispuesta a pagar un millón de euros, dado que la droga tenía un valor comercial de 7,7 millones de euros. La operación no tuvo éxito. Sin embargo, los narcotraficantes intentaron ampliar el negocio planteando a los guardias la posibilidad de transportar hachís desde Casablanca a Valencia. Los narcos mostraron constancia y paciencia, aunque en los meses siguientes también sufrieron pérdidas de varios cargamentos en el puerto valenciano, hasta que la situación colapsó en octubre de 2020.

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Golpe a la Mocro Mafia en Marbella con una incautación de 1.500 kilos de cocaína procedente de Brasil. La localidad malagueña vuelve a estar en el epicentro de los casos de narcotráfico. (Policía Nacional)

Cuando la célula se disponía a recibir otro envío de cocaína vía el puerto de Valencia, los narcos fueron alertados de que los cuatro guardias civiles con quienes colaboraban en realidad eran agentes encubiertos. Intentaron escapar. Algunos fueron arrestados en Valencia y Málaga, mientras que otros integrantes del grupo fueron detenidos en los Países Bajos. Los nueve miembros capturados fueron condenados en septiembre de 2025 por la Audiencia Nacional a diez años de prisión y a una multa de 70 millones de euros. Sin embargo, sus defensores apelaron alegando que se vulneraron derechos fundamentales, como la “falta de autorización judicial en la actuación de agentes encubiertos” y que las intervenciones telefónicas debían anularse.

Hace poco, la Sala de Apelaciones rechazó sus recursos y confirmó las sentencias. En una resolución fechada el 16 de marzo, el tribunal establece que la organización criminal ya estaba activa antes de vincularse con los agentes encubiertos, “quienes actuaron conforme a autorización judicial y bajo supervisión”. También señaló que la valoración de las pruebas fue “lógica, coherente y respaldada” por múltiples indicios objetivos, incluida la incautación de droga que coincidía con la información proporcionada por la propia célula. Tras esta operación, Policía Nacional y Guardia Civil han desmantelado en España otros grupos pertenecientes a la Mocro Mafia, que incluso ha cometido crímenes en el país.

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