Este tipo de queso fresco es ideal para personas mayores y niños

El queso de Burgos se posiciona como uno de los productos lácteos más apreciados dentro de la dieta mediterránea, no solo por su sabor delicado y su adaptabilidad en la cocina, sino también por sus destacadas cualidades nutricionales. Según informa la Fundación Española de la Nutrición (FEN), este alimento se distingue principalmente por su baja densidad calórica, transformándolo en una opción idónea para quienes desean controlar su peso sin renunciar a un alimento nutritivo.
Una ventaja significativa del queso fresco es su contenido reducido de grasas. Cuenta con cerca de 11 gramos de grasa por cada 100 gramos de porción comestible, ubicándose entre los quesos menos calóricos disponibles en el mercado. Además, la mayoría de estas grasas corresponden a ácidos grasos monoinsaturados y saturados, con menor proporción de poliinsaturados. Este perfil lipídico, aunque moderado, resulta más beneficioso que el de otros quesos curados y con mayor cantidad de grasa.
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Respecto a los macronutrientes, este queso muestra un balance notable. Su contenido de hidratos de carbono es muy bajo, alrededor de 4 gramos por cada 100 gramos, lo que lo hace apto para dietas con restricción en azúcares. Por otro lado, aporta aproximadamente 15 gramos de proteínas, esenciales para el mantenimiento y reparación de tejidos y para el adecuado funcionamiento del organismo. Estas proteínas cuentan además con un alto valor biológico, lo que implica la presencia de todos los aminoácidos esenciales.
El perfil de micronutrientes del queso de Burgos también es digno de destacar, ya que constituye una fuente importante de minerales como el calcio y el fósforo, determinantes para la salud ósea. Por ejemplo, una porción de 60 gramos proporciona alrededor del 50 % de las ingestas diarias recomendadas de fósforo para el público general. Además, suministra zinc y selenio, dos minerales con funciones antioxidantes que apoyan el mantenimiento del sistema inmunológico. A esto se suma la presencia de vitamina B12, fundamental para la formación de glóbulos rojos y el cuidado del sistema nervioso.
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Entre las cualidades más resaltantes de este alimento está su fácil digestión, producto de su bajo contenido graso y su textura suave. Esto lo hace una alternativa recomendada para personas mayores, niños o personas con digestiones delicadas. Asimismo, puede resultar útil en regímenes para controlar el peso, debido a su capacidad para generar sensación de saciedad y su bajo aporte calórico.
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Contraindicaciones del queso de Burgos
No obstante, al igual que cualquier alimento, el queso de Burgos tiene ciertas consideraciones y posibles contraindicaciones. Aunque su nivel de sal no es elevado, se aconseja preferir versiones sin sal para personas con hipertensión arterial o problemas cardiovasculares. Esta medida contribuye a un mejor control de la presión arterial dentro de una dieta balanceada.
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Otro punto importante es su conservación. Este tipo de queso debe conservarse siempre en refrigeración, idealmente a una temperatura próxima a los 4 ºC. A diferencia de los quesos curados, su elevado contenido de agua lo hace especialmente susceptible al desarrollo de bacterias y hongos. Por ello, su vida útil es bastante limitada y se recomienda consumirlo en un corto período tras su adquisición. Un almacenamiento inadecuado puede afectar tanto su calidad como su seguridad alimentaria.

