Un estudio en ratones indica que Leuconostoc mesenteroides captura nanoplásticos en el intestino y favorece su eliminación… pero todavía no representa una solución para humanos
Si los microplásticos ya generaban preocupación, los nanoplásticos aumentan ese nivel de inquietud. Son fragmentos aún más pequeños, capaces de atravesar barreras biológicas con mayor facilidad. Aunque no hay consenso sobre sus efectos en la salud a diferentes dosis y a largo plazo, la detección de estas partículas en el organismo humano ha impulsado estudios para comprender cómo ingresan, dónde se acumulan y si existen métodos seguros para reducir su exposición.
Resulta que una bacteria aislada del kimchi, el reconocido fermentado coreano, podría adherirse a partículas de nanoplástico en el intestino y ayudar a expulsarlas mediante las heces. No se trata de un efecto milagroso de la dieta; es un proceso conocido en microbiología ambiental denominado biosorción, demostrado en laboratorio y modelos animales.
La investigación se enfoca en una bacteria láctica, ‘Leuconostoc mesenteroides’, común en fermentados. El grupo del World Institute of Kimchi (WiKim), liderado por la investigadora Se Hee Lee y publicado en la revista Bioresource Technology, aisló una cepa del kimchi y evaluó su capacidad para unirse a nanoplásticos dentro del entorno intestinal; es decir, no se analizó el kimchi como alimento, sino una cepa bacteriana aislada aplicada de forma controlada en experimentos.
En experimentos con ratones libres de gérmenes (criaturas sin microbiota intestinal habitual para evitar interferencias), los científicos administraron la cepa aislada y observaron un efecto llamativo: los ratones tratados expulsaron en sus heces más del doble de nanoplásticos comparado con los grupos sin tratamiento. Esto sugiere que una mayor cantidad de partículas quedó retenida en el intestino, reduciendo su paso al organismo. Sin embargo, esto no determina qué pasaría en humanos ni si el efecto persistiría con microbiota compleja, dietas normales o exposiciones crónicas, advierten los expertos.
El mecanismo: biosorción
La bacteria del kimchi emplea la biosorción, un proceso mediante el cual determinados microorganismos se adhieren en su superficie a contaminantes y partículas, evitando su avance. En este caso, grupos químicos presentes en la capa externa bacteriana facilitan que el plástico se fije y se mantenga estable pese a variaciones como el pH, la temperatura o la concentración de partículas.
En pruebas anteriores simulando la digestión, la bacteria del kimchi logró unirse al 87% de las partículas (comparado con cerca del 85% en una cepa de referencia). La diferencia principal apareció al replicar condiciones intestinales: la cepa del kimchi conservó una unión significativa mientras que otras bacterias perdieron gran parte de su capacidad de retención. La hipótesis es que esta bacteria actúa como un velcro biológico, atrapando parte de las partículas antes de que interactúen con el epitelio intestinal.
¿Por qué generan tanta preocupación los nanoplásticos?
A diferencia de los microplásticos más grandes, los nanoplásticos son suficientemente pequeños para atravesar algunas barreras biológicas bajo ciertas circunstancias. Existe inquietud respecto a su potencial de penetración, ya que estudios post mortem han encontrado concentraciones de plástico mayores en el cerebro que en hígado o riñón. Esto no implica daño directo, pero sí destaca la necesidad de un análisis mucho más detallado.
Entonces… ¿consumir kimchi elimina microplásticos?
No, evidentemente. En primer lugar, no fue un estudio con humanos ni los ratones consumieron kimchi, sino que recibieron una bacteria aislada del kimchi; por tanto, no se debe interpretar que comer kimchi elimina plástico del cuerpo, pues la dosis experimental y su comportamiento en una comida común son aspectos distintos. Se trata de un hallazgo prometedor, pero no de una recomendación médica. Una de las conclusiones más interesantes del estudio es que en el futuro podría ser posible analizar fermentados como el chucrut o kéfir para identificar qué cepas son más eficaces en la captura de partículas.

