El teletrabajo ha transformado las reglas a la hora de decidir el lugar de residencia. Ahora, la elección no se limita solo a conseguir empleo, sino que implica buscar ciudades que brinden calidad de vida, buenas conexiones y costos accesibles

El teletrabajo ha revolucionado por completo el proceso de escoger dónde vivir. Actualmente, no basta con hallar empleo, sino que se valoran ciudades que proporcionen calidad de vida, buenas conexiones y gastos razonables. Dentro de este nuevo panorama, España mantiene su protagonismo como destino preferido para trabajadores remotos, aunque con una sorpresa significativa: ni Madrid ni Barcelona están entre las más valoradas a nivel mundial.
El informe “Nómadas Digitales Holafly 2026” se centra en ciudades que equilibran la calidad de vida con las oportunidades laborales. Para crear esta clasificación, se consideraron encuestas a trabajadores remotos de diferentes países junto con un análisis de datos sobre conectividad, costos de vida y seguridad. El resultado es un listado dominado por ciudades medianas, que suelen ser más accesibles y menos congestionadas.
Entre las ciudades españolas, la que mejor posición alcanza es Valencia, ubicándose en el tercer lugar global. Su atractivo se debe a una combinación difícil de superar: clima agradable, infraestructuras modernas y un coste de vida inferior al de las grandes capitales. Además, la ciudad ha impulsado un ecosistema creciente de coworking y networking, fortaleciendo su reputación como destino ideal para el teletrabajo.
En la octava posición aparece Las Palmas de Gran Canaria, un clásico entre los nómadas digitales europeos. Su principal ventaja es el clima estable durante todo el año, junto con una sólida infraestructura digital. Se suma a esto una comunidad internacional consolidada que facilita la integración de nuevos residentes. La ciudad ha logrado equilibrar productividad y ocio, un aspecto fundamental para este perfil laboral.
Completa la representación española Sevilla, que ocupa el décimo lugar. Esta capital andaluza destaca por su estilo de vida tranquilo, su riqueza cultural y precios más competitivos. En años recientes, también se ha incrementado notablemente la oferta de espacios de coworking y eventos profesionales. Todos estos factores la convierten en una opción cada vez más atractiva para quienes buscan alternativas a las grandes metrópolis.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sostiene que el teletrabajo se ha consolidado como norma en España y ya no requiere recomendación. Además, resalta que el impulso a las energías renovables coloca al país en una posición favorable frente a la crisis energética europea.
Italia, el destino favorito de los trabajadores remoto
Sin embargo, el ranking está encabezado por ciudades italianas. Génova lidera gracias a su conectividad digital, patrimonio histórico y un coste de vida relativamente bajo. Muy cerca se sitúa Bari, conocida por su tranquilidad, precios accesibles y una comunidad de teletrabajadores en crecimiento. Ambas reflejan una clara tendencia: el auge de destinos menos saturados.
Fuera del eje España-Italia, la única excepción es Quebec, que se posiciona en cuarto lugar. Esta ciudad canadiense destaca por sus altos niveles de seguridad y servicios públicos, cualidades cada vez más apreciadas por quienes trabajan en remoto. Aunque no lidera en velocidad de internet, su estabilidad y entorno urbano compensan esa característica.
Otras ciudades italianas como Catania, Florencia o Palermo también aparecen en la lista, reforzando la dominancia mediterránea. En todos los casos se repiten patrones similares: costes moderados, buena conectividad y una oferta cultural atractiva. Por su parte, Roma cierra el ranking en novena posición, aportando la fortaleza de una gran capital con amplia red de servicios.
Uno de los aspectos más destacados del informe es la ausencia de Madrid y Barcelona. A pesar de ser grandes centros económicos y tecnológicos, sus elevados costos de vida y la saturación urbana juegan en su contra frente a ciudades más equilibradas. Para muchos trabajadores remotos, pagar más no vale la pena cuando existen opciones con mejor balance entre precio y calidad.
Este cambio de tendencia refleja una transformación profunda en las prioridades laborales. Ya no se valora únicamente la oportunidad profesional, sino también el bienestar integral. Factores como la seguridad, la comunidad internacional y la disponibilidad de espacios compartidos de trabajo tienen tanta importancia como el salario.

