Cerca de mil personas intentarán llegar a Gaza formando parte de una misión humanitaria liderada por la sociedad civil, que Israel ha denominado anteriormente como una “amenaza” y una “provocación”.
La “Global Sumud Flotilla” está lista para zarpar hacia Gaza nuevamente, tras el intento fallido en octubre pasado cuando autoridades israelíes interceptaron la misión antes de que pudiera alcanzar la Franja.
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Un total aproximado de cien embarcaciones con alrededor de 1.000 personas a bordo participarán en esta nueva iniciativa, cuyo propósito es transportar ayuda humanitaria a Gaza, evitando los controles israelíes. Esta acción se considera aún más arriesgada que la anterior, dadas las tensiones actuales en Medio Oriente.
Se espera que las últimas embarcaciones zarpan el sábado desde Augusta, Sicilia, para luego unirse a otras naves que saldrán desde Barcelona y Marsella. En los días recientes, la flotilla intentó detener un barco de carga que transportaba materias primas destinadas a la industria militar israelí. Además, se sumarán otras embarcaciones durante el trayecto hacia Gaza, partiendo de Grecia y Türkiye.
Esta iniciativa que se dirige a Gaza será la mayor misión marítima civil en la historia de Palestina, con casi el doble de embarcaciones que la anterior, según sus organizadores: una red que agrupa estudiantes, sindicalistas, humanitarios y asociaciones pro-palestinas. Su objetivo final es romper lo que denominan “el bloqueo ilegal impuesto por Israel sobre Gaza”.
La flotilla anterior, compuesta por casi 50 barcos, fue detenida en aguas internacionales al norte de Egipto en octubre de 2025, cuando intentaba ingresar a una zona que las autoridades israelíes prohibieron cruzar, pocos días antes de que se alcanzara el alto el fuego en Gaza.
La marina israelí interceptó la flotilla abordando las embarcaciones, confiscando los barcos y deteniendo a activistas, periodistas y políticos presentes a bordo, incluyendo a la activista climática Greta Thunberg. Esta acción generó protestas en múltiples ciudades europeas, aunque todas las personas apresadas fueron liberadas tras uno o dos días en prisión en Israel y regresaron luego a sus países de origen.
El gobierno israelí afirmó que tiene el derecho a aplicar un bloqueo naval sobre Gaza durante la guerra contra el grupo terrorista Hamas, calificando la acción de la flotilla como “no una misión humanitaria sino una provocación política” y alegando que había sido financiada por Hamas. La organización Global Sumud Flotilla rechazó rotundamente estas acusaciones.
Esta nueva tentativa corre el riesgo de concluir de forma similar, ya que es muy improbable que Israel permita que las embarcaciones lleguen a la Franja de Gaza. “Es un temor que compartimos. Somos conscientes del desafío al que nos enfrentamos”, explicó a Euronews Navid Lari, un activista belga que participa en la misión.
No obstante, él y sus compañeros consideran que el sistema de intercepción israelí no es infranqueable. “La vez pasada tuvieron dificultades para interceptar cuarenta y cinco barcos, pudimos observar las limitaciones de su sistema”, comentó, destacando que la fuerte movilización de la sociedad civil tras la intervención de la flotilla influyó en la postura de algunos gobiernos de la UE respecto al tema.
Antes de la partida, la Global Sumud Flotilla realizó un Congreso en Bruselas el miércoles, con la participación de miembros del Parlamento Europeo, políticos de varios países de la UE y no pertenecientes a ella, así como funcionarios de la ONU como Francesca Albanese, relatora especial sobre derechos humanos en los territorios palestinos ocupados.
La “Declaración de Bruselas”, firmada por los asistentes, solicita la creación de un corredor marítimo humanitario hacia Gaza, basado en el derecho internacional y supervisado por las Naciones Unidas.

