Las claves
La debut de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero en el Congreso se caracterizó por su tono respetuoso y cortés, algo poco común en el actual panorama político.
El PP sometió a Cuerpo a un intenso interrogatorio centrado en la corrupción, criticando su aceptación del cargo en un Gobierno marcado por escándalos.
Cuerpo optó por evitar confrontaciones directas, desvió la atención hacia los problemas que afectan a los ciudadanos y defendió la gestión económica del Ejecutivo.
La confrontación entre Cuerpo y los portavoces del PP dejó en evidencia la diferencia entre el estilo tecnocrático del vicepresidente y el lenguaje combativo de la oposición.
Acostumbrados a discursos ásperos, insultos y gritos, el debut de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero sorprendió por algo poco habitual en el Congreso: su tono educado y correcto.
Una cortesía utilizada como táctica para evitar caer en el conflicto, esquivar preguntas delicadas y desarmar a sus adversarios.
El PP impuso una prueba dura en dos frentes: uno político con Ester Muñoz y otro económico a cargo de Juan Bravo.
La portavoz popular empleó una técnica repetitiva: “¿Le indigna a usted?”, frase que utilizó en cuatro ocasiones para enfatizar la existencia de un ministro preso, contratos judicialmente cuestionados, bolsas con dinero negro hacia Ferraz y los negocios vinculados a la esposa del presidente.
Muñoz cerró con la pregunta que condensa todas las anteriores: si todo ello le indigna, “como a cualquier ciudadano”, ¿por qué aceptó ocupar la vicepresidencia “de toda esta corrupción”?
El hemiciclo, más atento que de costumbre, presenció el primer examen político serio para Cuerpo. El nuevo segundo al mando del Gobierno evadió el enfrentamiento directo. “Gracias por su cálida bienvenida”, inició con una ironía apenas oculta, para luego redirigir la atención hacia la oposición.
El recién nombrado vicepresidente recordó que durante su paso por Economía, el PP apenas le cuestionó en dos ocasiones. Fue una forma de señalar que él era un espectador silencioso en las sesiones de control.
Igualmente, reprochó al PP que sólo un 3% de sus preguntas se enfoca en la principal preocupación del ciudadano: la vivienda, y que el pacto entre PP y Vox en Extremadura no menciona en más de 20 páginas la palabra “autónomo”. Así, le arrebató esa bandera a la derecha. Para concluir su primera réplica como vicepresidente, afirmó que quiere centrarse en los problemas de la gente, como si la corrupción no formase parte de ellos.
Muñoz no aceptó ese giro. Reconoció la forma, pero rechazó el contenido.
“Ser educado no equivale a ser moderado. Ser moderado no significa ser cobarde”, le reprochó, acusándolo de “evadir” las preguntas e incapaz de “desligarse” de Sánchez: «No puede decir que le indigna la corrupción y formar parte de un Gobierno a la izquierda de Pedro Sánchez. No puede proclamarse moderado y sentarse junto a Óscar Puente».
Y concluyó con una frase contundente: “El día que eligió ser vicepresidente tomó una decisión. Entre la honestidad y su ambición, escogió esta última”.
Más asentado, el vicepresidente apeló a consensos en la lucha anticorrupción. Reclamó “tolerancia cero”, “sin impunidad” y “consecuencias”. Aunque no entró en detalles, expresamente solicitó: “Espero contar con el apoyo de su partido”.
Pero el cierre reveló el estilo que Cuerpo quiere imprimir a su nuevo rol. Evitó profundizar en la disputa y lanzó una pregunta que parecía un intento de reorientar el debate: “Hoy hemos tratado la corrupción, ¿qué tema abordaremos en la próxima sesión de control?”.
Al PP le propuso varios asuntos, que van desde la regularización de inmigrantes hasta la economía. Luego fue el turno de Juan Bravo, quien le preguntó si habrá cambios en relación con María Jesús Montero y si presentará nuevo Presupuesto.
En ese instante, defendió el crecimiento económico sin énfasis, con un tono estrictamente tecnocrático, y sacó el pacto en su tierra, Extremadura, reprochando si «ese es su modelo» y recordando que el acuerdo limita las energías renovables.
Nuevamente, utilizó la cortesía y el buen tono para no responder directamente. “No presentar los Presupuestos no es muy técnico ni profesional”, le reprochó Bravo.
El portavoz económico del PP recordó que, según el CIS, se ha multiplicado por seis el número de españoles que se consideran de clase baja. Respaldó esto con datos de Eurostat sobre pobreza infantil y del INE respecto a la caída del salario medio. «¿Por qué pago más y recibo menos?», inquirió Bravo.
Cuerpo replicó que dos tercios de los españoles consideran su situación “buena o muy buena”. Sin citar fuentes, afirmó que hay cada vez “más empleo, con mayor valor añadido y una recuperación” de la economía.
Finalizó asegurando que «es un país del que llegaremos a sentir orgullo. Incluso ustedes en el futuro». Un discurso que oculta una fórmula para evadir las preguntas.

