Las claves
Luis Bárcenas compareció como testigo en la Audiencia Nacional, señalando a Mariano Rajoy como el cerebro detrás de la ‘Operación Kitchen’.
Bárcenas afirma que le sustrajeron documentos y un pendrive con una grabación donde se escucharía a Rajoy recibiendo efectivo.
Sostiene que la operación para arrebatarle pruebas se inició desde la dirección del Partido Popular y posteriormente se trasladó al Ministerio del Interior.
La esposa de Bárcenas confirmó que él le mencionó la existencia de la grabación, aunque nunca llegó a oírla personalmente.
Este lunes, el ex tesorero del PP Luis Bárcenas compareció en la Audiencia Nacional. A diferencia de ocasiones previas, esta vez no lo hizo ni como investigado ni como acusado.
Esta vez, de la solapa de su chaqueta gris pendía una tarjeta con una T mayúscula impresa. Esa acreditación lo identificaba como testigo —de ahí la inicial—, en calidad de afectado por la supuesta operación parapolicial diseñada en 2013 para arrebatarle documentación.
Pasadas las diez de la mañana, Bárcenas tomó asiento frente al tribunal de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal, encargado de juzgar el caso Kitchen. Comenzó entonces a narrar, obligado por ley —como le recordó la magistrada Teresa Palacios— a declarar la verdad.
El ex tesorero del PP afirmó haber sido blanco del robo de múltiples documentos relacionados con la contabilidad del partido y de mensajes de WhatsApp intercambiados con periodistas, empresarios y políticos.
No solo eso: también sostiene que le robaron un pendrive que contenía una grabación de audio en la que se oiría cómo entrega dinero en efectivo a Mariano Rajoy cuando éste era presidente del Gobierno y del PP.
Durante el extenso interrogatorio, que se prolongó unas cinco horas, Bárcenas afirmó de manera rotunda que el dispositivo parapolicial dispuesto para robarle documentos —denominado Operación Kitchen— contó con unos impulsores distintos a los acusados que están sentados a pocos metros de él en la Audiencia Nacional.
«Esta operación parte de los responsables del partido y después (…) se traslada al Ministerio del Interior, pero su origen está en el partido», defendió.
En el proceso judicial por el caso Kitchen están siendo juzgados el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el exsecretario de Estado Francisco Martínez y el exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional Eugenio Pino. Sin embargo, ninguno coincide con esa categoría de dirigentes del PP que Bárcenas mencionó este lunes en el tribunal.
Está previsto que Rajoy declare el jueves 23 de abril, también ante la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal. Sin embargo, la credencial que llevará pendiendo de la chaqueta será la misma T mayúscula que porta Bárcenas hoy. El expresidente del Gobierno declarará como testigo.
La grabación a Rajoy
En este sentido, la versión de Bárcenas coincide con la postura que la Fiscalía Anticorrupción mantuvo durante la instrucción del caso Kitchen. El Ministerio Público propuso, aunque sin éxito, que el juez Manuel García-Castellón investigara la responsabilidad de «dirigentes del partido político en el gobierno», en referencia al PP.
No obstante, Bárcenas especificó este lunes qué se oiría en la mencionada grabación, aclarando que fue él mismo quien la registró en secreto, usando su iPhone, en el despacho de Rajoy, situado en la zona noble de la sede nacional del PP, en la calle Génova de Madrid.
Según sus palabras, se trata de una grabación «muy breve». Sin embargo, suficiente para que se escuche, asegura, al expresidente del Gobierno tomar un sobre con dinero en efectivo que él le entrega. ¿Qué contenía? El «saldo» restante de la contabilidad paralela del Partido Popular.
Además, la grabación sería lo bastante larga como para escuchar a Rajoy recriminar a Bárcenas por llevar un registro físico de esos sobresueldos, conocidos como los papeles de Bárcenas.
«Yo le entrego uno de esos documentos, el último. Él se da vuelta y lo introduce en una trituradora de papel. Era una fotocopia», contó el ex tesorero este lunes. A pesar de ello, excepto él, nadie admite haber escuchado esa grabación, de existir realmente.
La esposa del ex tesorero, con quien lleva casado casi cuarenta años, relató este lunes ante el tribunal, tras concluir la declaración de su marido, que él le mencionó la existencia de una grabación en la que se escuchaba a Rajoy. Pero Rosalía Iglesias, también obligada a decir la verdad como perjudicada de la Operación Kitchen, reconoció no haberla oído nunca.
Luis Bárcenas asegura que existió una segunda copia del audio. Y que fue él quien ordenó su destrucción. ¿El motivo? No lo aclaró en la Audiencia Nacional este lunes.
Sin embargo, años atrás, durante otra declaración judicial, explicó que tomó esa decisión como un gesto de buena voluntad hacia el PP, en un periodo en el que ambas partes dejaron a un lado el conflicto que surgió tras su despido como tesorero del partido.
Eliminando una copia
Según su versión, esa segunda copia estuvo almacenada en la nube digital. Bárcenas relató este lunes que, mientras cumplía prisión provisional por el caso Gürtel, encargó a otro recluso, llamado Isidro y con conocimientos informáticos, que borrara esa copia del cloud. «Había una clave que permitía reproducir el archivo. Yo se la entregué», declaró Bárcenas el jueves.
A través de una nota manuscrita, mostrada en esta séptima sesión del juicio Kitchen, el ex tesorero instruyó a Isidro: «Hay que destruir todos los audios de M. R. [siglas de Mariano Rajoy] cuando yo te dé la orden. No debe quedar nada. Es mi compromiso. Por favor, ve recuperándolos».
La estrategia era que el prisionero aprovechara algún permiso penitenciario para llevar a cabo esta tarea. Cuando Bárcenas salió de prisión en 2015, ya no existían ninguna de las dos copias del audio de Rajoy. Ni en la nube ni en el pendrive.
No obstante, el ex tesorero intentó localizar esta última entre las 25 cajas de documentos guardadas en el taller de arte de su esposa, Rosalía Iglesias. Pero no logró encontrarla. Esa es la que sostiene que le sustrajo la llamada trama Kitchen.
Este lunes, al ser preguntado por su abogada, recordó que uno de los acusados en este juicio, Sergio Ríos, quien fue chófer de la familia Bárcenas-Iglesias entre 2013 y 2015, tenía acceso permanente al estudio de arte. Gozaba de la total confianza del matrimonio y escuchaba sus conversaciones cotidianas tanto en su casa como en el vehículo. Además, tenía acceso a los teléfonos móviles de Bárcenas.
Ríos está acusado de haber sido reclutado como confidente por la presunta trama policial, a cambio de 2.000 euros mensuales provenientes de fondos reservados del Estado.

