Feijóo critica a Sánchez por comprometer a la UE con China, mientras Aznar vincula a Zapatero y Faes señalando intereses de lobby en la operación

La fundación del expresidente sostiene que el PSOE opta por «subordinarse a China en lugar de preservar un ápice de influencia occidental» y que «Xi representa un modelo» para el presidente español

Alberto Núñez Feijóo, este jueves, en el VI Foro Económico 'Wake up, ¡Spain!

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sostiene que Pedro Sánchez acaba de «traicionar» los «principios fundamentales del europeísmo» mediante decisiones como la «regularización masiva» de migrantes y sus vínculos con China. Por su parte, Faes, el think tank del ex presidente José María Aznar, destaca que «cómo no iba a ser la China de Xi un espejo para Sánchez» si tiene bases de «enriquecimiento rápido y un pacifismo retórico, sin contrapesos ni obstáculos parlamentarios molestos».

«Qué habilidad tienen los chinos, no necesitan ningún Koldo para los recuentos», señala con ironía la fundación en un editorial, donde concluye que el presidente del Gobierno «ha optado porque a España le convenga más someterse a China que mantener siquiera un átomo de influencia occidental».

Faes considera que los vínculos del Gobierno con China forman parte de un plan mayor: «Para que la demolición llevada a cabo por Sánchez sea total, era necesario desvincular a España de su matriz occidental y reposicionarla —como apuesta estratégica— en el ‘lado correcto de la historia’, en el que, aparentemente, la República Popular China ocupa un lugar privilegiado».

«Eso sí», continúa la nota, «se pueden prever excelentes oportunidades de negocio para tantos lobistas que inspiran y acompañan la operación», en alusión a José Luis Rodríguez Zapatero.

Antes de que Aznar lanzara esta dura crítica, Feijóo afirmó durante el foro Wake Up, Spain organizado por El Español en Madrid, que Sánchez defendió en China «una postura geoestratégica radicalmente contraria a la acordada por los socios europeos».

«En nombre de la paz mundial, no se puede aceptar la felicitación de grupos terroristas, ni minimizar las atrocidades cometidas por ningún régimen, ni abrir las puertas a rivales sistémicos de Europa contra el consenso europeo», afirmó. «No es posible erigirse como defensor de la paz y, a la vez, complacer o ser complacido por dictaduras», subrayó.

«Traidor de Europa»

Para el jefe de la oposición, España debe tener «una voz propia», aunque «una voz propia no es una voz aislada» ni «discordante con el rumbo establecido en Europa». Según su perspectiva, el principal problema en política exterior «no es solo que se actúe a espaldas de los Cortes Generales», sino que «se están adoptando decisiones que traicionan los fundamentos esenciales del europeísmo».

«¿Y todavía algunos no entienden por qué señalan a España como el traidor de Europa? La explicación es sencilla. Un dirigente fiel a Europa jamás respaldaría la retirada de Occidente. Lo que debe hacer Occidente es extender sus valores. Eso defiende la verdadera paz, no quienes solo aparentan hacerlo», declaró el dirigente orensano.

Las observaciones de Faes son igualmente firmes. Para el laboratorio de ideas de Aznar, «la justificación de la conveniente relación económica» entre España y China «se desmonta por sí sola», dado que «durante el periodo de Sánchez, nuestro déficit comercial con China ha ido creciendo sin pausa».

El equipo de Aznar advierte también que China, en su política exterior, usa el «poder incisivo» (sharp power): su capacidad para influir cultural, educativa y mediáticamente. «En países con sistemas institucionales debilitados, esta forma de influencia cuenta con facilidades adicionales. Ahí es donde China se muestra como alternativa y modelo: un sistema de gobierno ágil hasta el autoritarismo, al margen de valores liberales», argumentan.

En este sentido, «la España actual puede ser vista como terreno fértil», señala el editorial, que finaliza con una advertencia: «Si no estás en la mesa, eres parte del menú». «Con Sánchez, hace tiempo que dejemos de estar en la mesa. Y lo más grave es que, por su imprudente irresponsabilidad, España termine —como simple aperitivo— en el menú».

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