María Guardiola será la próxima presidenta tras el acuerdo de coalición entre PP y Vox en Extremadura

María Guardiola en la sesión de constitución de la Asamblea de Extremadura. Las claves

María Guardiola asumirá la presidencia de Extremadura tras un consenso de coalición entre PP y Vox.

El acuerdo contempla para Vox la Vicepresidencia de Servicios Sociales, Familia y Desregulación, junto con la Consejería de Agricultura y Ganadería.

Según el documento marco de Alberto Núñez Feijóo, el pacto garantiza la estabilidad del Gobierno para los próximos cuatro años.

Las conversaciones fueron tensas, con Vox manifestando apoyo al PSOE y amenazando con convocar elecciones anticipadas antes de lograr un consenso.

María Guardiola ocupará la presidencia de Extremadura. Este viernes, PP y Vox han concretado un acuerdo para establecer un Gobierno de coalición durante los próximos cuatro años.

Casi cuatro meses después de las elecciones anticipadas del pasado 21 de diciembre, y con menos de tres semanas para que expire el plazo legal el 3 de mayo, los líderes regionales de ambas formaciones han cerrado finalmente el pacto.

El convenio incluye cláusulas que aseguran la «estabilidad» del Ejecutivo durante toda la legislatura, acorde con el marco establecido por Alberto Núñez Feijóo hace poco más de un mes.

Fuentes familiarizadas con el acuerdo señalan que el partido de Santiago Abascal asumirá la Vicepresidencia de Servicios Sociales, Familia y Desregulación, además de la Consejería de Agricultura y Ganadería.

Guardiola será investida tras una ardua negociación entre las direcciones nacionales de PP y Vox, que usaron Extremadura como una de las tres piezas fundamentales —junto a Aragón y Castilla y León— en una negociación multipartita.

Desde Génova llevan semanas dando por cerrado el acuerdo, a la espera de que Vox marque su calendario. Sin embargo, tomaron en cuenta que no habría confirmación hasta firmar primero un pacto marco con Vox sobre inmigración, el tratado con Mercosur y la agenda ideológica aplicable en todos los gobiernos autonómicos compartidos.

En este escenario, la presidencia de la Junta para Guardiola se volvió clave para oficializar los pactos: Vox llegó a amenazar con pedir un candidato alternativo, mientras el PP logró que los votantes responsabilizaran a Abascal por el prolongado bloqueo.

En Extremadura, las conversaciones fueron particularmente difíciles, con episodios repetidos de ruptura completa y un ambiente de desconfianza entre los equipos de Guardiola y el líder regional de Vox, Óscar Fernández Calle.

Vox comunicó internamente un «no categórico» a la reelección de la popular, frustrando sus candidaturas en las dos primeras rondas de votación, apoyando al PSOE e incluso amenazando con forzar elecciones anticipadas.

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