Sánchez reestablece contacto directo con Pekín mediante llamada a Xi en medio de tensiones con Trump

Viaja por cuarta vez a China coincidiendo con el juicio a Ábalos y Koldo en el Tribunal Supremo

Pedro Sánchez, y su esposa, Begoña Gómez, a su llegada a Pekín en el que es el cuarto viaje en cuatro años del presidente del Gobierno de España a China.

Todo comenzó a acelerarse hace unos meses. Desde la Presidencia del Gobierno, áreas como Exteriores y la Oficina de Asuntos Económicos definieron los temas clave para esta cuarta visita, que coincide no solo con un momento crítico de la guerra en Oriente Próximo sino también, a nivel nacional, con el complejo juicio para el Gobierno y el PSOE del caso mascarillas, que sitúa en el banquillo del Supremo a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama.

El viaje se organizó en coordinación con las embajadas para concretar los ejes prioritarios: comercio e inversiones, destacando especialmente sectores como la tecnología y la innovación. Aunque Pedro Sánchez ha visitado China cuatro años consecutivos, esta es la primera vez que realiza una visita oficial. Es un avance en la consideración hacia España. Eso incluye que a Sánchez le acompañe su esposa, Begoña Gómez, invitada por las autoridades chinas. Xi Jinping ofrece un banquete en lugar de un almuerzo, como en ocasiones anteriores, lo que según fuentes diplomáticas españolas representa un estatus superior. Estos gestos y esta elevación en el protocolo permiten al presidente del Gobierno presumir de un acceso directo y una relación especial con el gigante asiático en pleno enfrentamiento con Donald Trump. El toro embiste al águila calva y, a ritmo del dragón, danza.

2023. Pedro Sánchez y Xi Jinping, durante el primer viaje del presidente a China para conmemorar el 50 aniversario de las relaciones diplomáticas. B. P.

Desde que el panorama geopolítico comenzó a evidenciar cambios en las reglas del juego, Sánchez se ha posicionado como uno de los líderes más claros en la necesidad de aproximarse a China, fortalecer lazos y extender la mano. La segunda potencia mundial provoca opiniones diversas entre los países europeos. Fuentes gubernamentales defienden que, como en ocasiones anteriores, Sánchez viaja en línea con Europa, defendiendo intereses nacionales pero en armonía con los comunitarios, aunque reconocen que aún queda trabajo por hacer. La relación de la UE con China es fundamental, pero en La Moncloa creen que debe intensificarse para resolver las controversias existentes.

El Libro Blanco para la Preparación de la Defensa Europea 2030, elaborado por la Comisión Europea, señala que países «autoritarios como China intentan cada vez más imponer su autoridad y control sobre nuestra economía y sociedad» y que el desafío que representa China «es sistemático, dado que se basa en un modelo de gobierno completamente diferente —autoritario y no democrático— al de la UE». Frente a las dudas de sus socios, Sánchez demuestra firmeza e iniciativa. Cuatro visitas en cuatro años, además de una visita de los Reyes, son la carta que España presenta para exhibir una interlocución privilegiada con China.

2024. El presidente del Gobierno, durante su segunda visita a la República Popular de China, junto a Xi Jinping, en el Palacio Diaoyutai de Pekín. B. P.

En un momento en que EE.UU. adopta posturas proteccionistas y las relaciones con Europa atraviesan un bache, el Gobierno español mantiene su estrategia indicando que, en un panorama internacional tan incierto, con conflictos armados amenazando el orden mundial, no es suficiente centrarse exclusivamente en EE.UU.; es preciso también considerar otros actores clave como China, India y Brasil… Son mercados emergentes y potentes que ofrecen oportunidades cuando otras puertas se cierran. Sánchez, que a nivel global actúa como némesis de Trump, también asume el papel de mediador entre la UE y China, convencido de la necesidad de encontrar una «agenda positiva» que favorezca a ambas partes.

La responsabilidad sobre la relación bilateral recae en La Moncloa. En este ámbito, el acelerador está activo, aseguran, con claros indicios de que España disfruta de cierta «influencia» y «relación de confianza» con China. Por ejemplo, el país asiático defendió a Madrid cuando Trump amenazó con romper relaciones comerciales con España, advirtiendo que el «comercio no debe usarse como arma ni instrumento». En relación con la Peste Porcina Africana en Cataluña, se negoció con éxito que el porcino español pudiera continuar exportándose a China con algunas excepciones regionales, algo poco común, según Agricultura, que normalmente cierra el mercado para todo el país. Otro indicador de buena interlocución es que el Ministerio de Comercio chino anunció esta semana un plan para impulsar sus importaciones bajo la iniciativa Exporta a China, incluyendo a España como uno de los países prioritarios para la entrada de productos extranjeros en su mercado.

Fuentes gubernamentales explican que la estrategia de acercamiento a China ha facilitado una interlocución fluida, permitiendo que los líderes chinos escuchen a sus representantes y, basándose en esa confianza, se genere un diálogo donde España es escuchada y puede ejercer cierta influencia que, sin ese canal abierto, no existiría, según creen.

2025. Tercer encuentro entre Pedro Sánchez y Xi Jinping en Pekín. El objetivo del viaje era facilitar la exportación a China de productos españoles. EFE

El objetivo subyacente es consolidar «una agenda bilateral positiva y ambiciosa», con el desafío inmediato de crear un mecanismo de diálogo estratégico ministerial que siga fortaleciendo y estructurando los intercambios de alto nivel registrados en los últimos años.

Justo lo contrario de lo que, aparentemente, ocurre con EE.UU., otro gran actor global. Aunque las relaciones diplomáticas se mantienen estables, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha complicado la relación entre ambos socios, tornándola en difícil y conflictiva, con disputas constantes.

La decisión de negar a EE.UU. el uso de las bases de Rota y Morón para la guerra en Oriente Próximo añadió más tensión. Trump ha puesto a España en el punto de mira con acusaciones y amenazas directas —que aún no se han concretado— mientras Sánchez defiende la autonomía e independencia española en la toma de decisiones y su rechazo a la guerra frente a Trump y Netanyahu.

El año pasado, durante la última visita, EE.UU. criticó el acercamiento de Sánchez a China. Desde La Moncloa, se sostiene que esta visita no está dirigida contra nadie, sino que España, en pleno ejercicio de su soberanía, considera positivo mantener las mejores relaciones con China, Brasil, India y, asimismo, con EE.UU.

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