Los analistas sostienen que no se alcanzaron los objetivos por los cuales el Gobierno decidió eliminarla: garantizar el acceso a la vivienda, contener el aumento de los precios, redirigir la inversión extranjera hacia sectores productivos y reducir la presión sobre el alquiler en áreas con alta demanda

Ha transcurrido un año desde que el Gobierno de Pedro Sánchez eliminó la Golden Visa que otorgaba permisos de residencia en España a ciudadanos no pertenecientes a la Unión Europea que invirtieran más de 500.000 euros en bienes inmuebles, principalmente en viviendas. Esta política, vigente desde 2013 y diseñada para atraer capital extranjero durante la crisis económica, fue derogada en abril de 2025 en medio del debate sobre la dificultad para acceder a la vivienda y la presión en los precios en determinadas regiones del país.
Con la eliminación de esta visa se cumplió la promesa de la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, quien consideraba que esta medida afectaba negativamente el derecho a la vivienda. “Eliminar la Golden Visa inmobiliaria facilita oportunidades a quienes actualmente enfrentan dificultades para conseguir vivienda en zonas específicas donde hay alta demanda y escasa oferta residencial. Esta medida es positiva para todos”, explicó la ministra. De manera similar se manifestó Pedro Sánchez, quien calificó la Golden Visa como un “negocio especulativo”.

Un impacto escaso
Doce meses después de su supresión, los expertos afirman que ha tenido un efecto mínimo sobre el mercado inmobiliario. Mercedes Blanco, representante de Pimec en el Consell Assessor de l’Habitatge de la Generalitat de Catalunya y CEO de Vecinos Felices, señala que “desde el punto de vista inmobiliario, el impacto ocasionado por su eliminación ha sido muy reducido, casi simbólico, y en ningún caso de carácter estructural”.
Blanco recuerda que durante los 12 años de vigencia del programa se otorgaron 14.576 visados relacionados con transacciones inmobiliarias, cifra que representa apenas el 0,3% del total de operaciones residenciales. “Es un segmento muy pequeño del mercado”, admite. Asimismo, enfatiza que en Cataluña el efecto fue aún menor, debido a que, a pesar de la relevancia de compradores extranjeros, la mayoría eran ciudadanos comunitarios que nunca estuvieron sujetos a este visado. Por ende, la eliminación de la Golden Visa “no ha modificado de forma relevante la dinámica del mercado ni en España ni en Cataluña”.
Sumar defiende su gestión en el Gobierno, pero requiere aprobar el decreto de alquileres en el Congreso.
Sin impacto en precios ni en la inversión extranjera
En la misma línea se manifiesta Juan Carlos Lois, socio de Movilidad Internacional en RSM, quien considera que la eliminación de la visa no ha tenido “prácticamente ningún efecto sobre los precios de la vivienda ni en el volumen de inversión extranjera”, y que “esto era justamente lo previsible”.
Lois indica que la Golden Visa constituía una porción marginal de las transacciones totales en España —alrededor de 14.500 autorizaciones de este tipo vinculadas a inmuebles otorgadas entre 2013 y 2023—, y que su derogación “poco podía influir en un mercado que maneja cientos de miles de operaciones anualmente”.
Metas “no cumplidas”
Además de combatir la especulación inmobiliaria, el Gobierno tenía la intención con la eliminación de esta visa de proteger el acceso a la vivienda, contener el incremento de precios y moderar la presión sobre el alquiler en áreas tensionadas, objetivos que, según los expertos inmobiliarios, no se lograron.
“No se ha conseguido frenar la especulación porque este fenómeno es de raíz estructural. Está vinculado a la escasez de oferta, la presión del alquiler turístico, la existencia de viviendas desocupadas y el crecimiento poblacional. Además, el perfil de comprador asociado a la Golden Visa actuaba en el segmento de alta gama, sin competir directamente con la vivienda habitual. De hecho, los precios siguieron aumentando y el índice inmobiliario alcanzó niveles récord”, reconoce Mercedes Blanco.
Respecto a garantizar el acceso a la vivienda, contener la subida de precios y alquileres, los especialistas coinciden en que tampoco se han visto resultados. “No hubo un aumento en la oferta ni una liberación de viviendas hacia el mercado”, sostiene Blanco.

El alquiler sin control
En cuanto a reducir la presión sobre el alquiler en zonas tensionadas, “tampoco existen indicios de mejora”, admite Blanco. Explica que “el perfil Golden Visa no estaba centrado en alquiler residencial tradicional, por lo que su supresión no ha generado impacto alguno”. Según su análisis, “la presión persiste debido a factores como el turismo, la movilidad laboral, la escasez de obra nueva y un marco normativo que restringe la oferta”.
Por su parte, Juan Carlos Lois destaca que la derogación de la visa no logró proteger el acceso a la vivienda ni frenar el aumento de precios: “Un año después, los precios continuaron subiendo en todos los segmentos y prácticamente en todas las zonas tensionadas”.
El especialista afirma que el problema estructural radica en una oferta insuficiente frente a una demanda constante, tanto nacional como extranjera, y que esta desproporción “no se corrige eliminando un permiso de residencia que afectaba apenas una pequeña fracción del mercado”. Añade que mientras no se mejore el lado de la oferta, “los precios continuarán aumentando”. Sobre la presión en el alquiler, señala que no hay relación causal comprobable entre la derogación y la evolución de las rentas. “Las zonas tensionadas siguen igual por los mismos motivos fundamentales que antes: falta de oferta, demografía urbana, turistificación y un marco regulatorio que en muchos casos desalienta la oferta para alquiler”, concluye.

