La combinación de tradición, la mayor flexibilidad legal permitida y el coste accesible del trámite explican estas cifras

Cataluña es la comunidad autónoma que encabeza el número de testamentos elaborados en España, manteniendo este liderazgo de forma constante.
Según los datos más recientes, en 2024 el registro nacional alcanzó un récord de 741.831 testamentos, de los cuales aproximadamente 140.000 se firmaron en Cataluña, según indica el Consejo General del Notariado. Esta cantidad coloca a la comunidad muy por delante de Andalucía y Madrid en cifras absolutas, aunque Galicia lidera en proporción a su población.
El motivo por el que Cataluña domina esta estadística radica en la combinación de una tradición jurídica de larga data, una mayor libertad para disponer de la herencia y una práctica social en la que testar se ha convertido en habitual dentro de la planificación familiar. En esta región, hacer testamento ya no es una acción exclusiva de patrimonios elevados, sino que se ha extendido entre familias de diversos perfiles.
Factores que fundamentan este liderazgo
Cada año, Cataluña destaca en el primer lugar en número absoluto de testamentos firmados, superando claramente a otras comunidades. Esta consistencia se debe a un conjunto de factores históricos, jurídicos y sociales que han consolidado la redacción del testamento como un paso habitual en la gestión patrimonial.
“Existe una tradición muy arraigada en torno a los testamentos; principalmente, es una cuestión de costumbre”, explicó Meritxell Gabarró, directora de Gabarró Advocats Herències, en el medio catalán Rac1.
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Esta normalidad tiene sus raíces en la historia vinculada al comercio y a la apertura de Cataluña hacia el Mediterráneo. “Los comerciantes se desplazaban frecuentemente, lo que les exigía adaptar sus normas a las circunstancias de cada época”, señala Gabarró. Por ello, la regulación de la herencia se volvió una necesidad práctica para una sociedad acostumbrada a crear y distribuir riqueza.
Además, el marco legal catalán ofrece un margen de autonomía más amplio que el régimen común español. Esta flexibilidad se traduce en la legítima: mientras que en otras comunidades la normativa impone reservar dos tercios de la herencia a los descendientes, en Cataluña esta obligación se limita a una cuarta parte. Esto impulsa a que más personas acudan al notario para realizar una distribución conforme a sus deseos.
A este elemento se añade el coste reducido del trámite, que varía entre 40 y 50 euros. Este precio asequible elimina barreras económicas y fomenta que un número creciente de personas decida formalizar su herencia. En España, como destacan los expertos, hacer testamento resulta económico, especialmente comparado con países vecinos.
El aumento en la elaboración de testamentos también refleja la evolución de las estructuras familiares. El modelo tradicional de padre, madre e hijos ha dado paso a configuraciones más complejas, con familias reconstituidas formadas por padres divorciados con hijos de diferentes relaciones. Esta complejidad requiere una planificación más precisa. Así, el testamento se convierte en una herramienta para prevenir conflictos y aportar claridad en situaciones familiares menos lineales. Finalmente, otro factor que contribuye al incremento de los testamentos —y que afecta a toda España, no solo a Cataluña— es el envejecimiento de la población.

