Pedro J. Ramírez interpreta que el sobrenombre ‘España’ que Ábalos usó para su exnovia representa una alegoría del abuso de autoridad del Gobierno al recaudar impuestos sin contar con Presupuestos aprobados.
El periodista conecta el caso Ábalos y las recientes pruebas presentadas en los mensajes de whatsapp de Koldo García con el inicio del periodo para la presentación de la declaración de la renta.
Pedro J. señala que durante el proceso judicial se han observado inconsistencias entre las declaraciones de familiares de Ábalos y Koldo y lo que evidencian los documentos divulgados.
El director de EL ESPAÑOL afirma que las evidencias indican un delito continuado de malversación por parte de Ábalos, situación que podría conllevar una condena de cinco años de prisión.
Pedro J. Ramírez, presidente ejecutivo y director de EL ESPAÑOL, ha declarado que el apodo que el exministro José Luis Ábalos dio a su exnovia Jésica Rodríguez «funciona como una metáfora del derecho de pernada que Sánchez ejerce al imponernos impuestos sin contar con Presupuestos aprobados».
Así lo expuso este miércoles durante su participación en la tertulia de El programa de AR de Telecinco, recordando que la noche en que Ábalos fue destituido, recibió la visita de «España», refiriéndose a Jésica, en su residencia oficial en Madrid. Este apelativo aludiría al piso de lujo en Plaza de España donde residía la mujer, propiedad del entorno del empresario Víctor de Aldama.
«Tanto Ábalos como su jefe y varios integrantes del grupo llegaron al poder convencidos de que tenían derecho de pernada sobre España. Ábalos ejercía esto en el sentido más vulgar y grosero del término», comentó Pedro J.
En este contexto, afirmó que «la coincidencia» en la publicación de los recientes datos sobre el caso, proporcionados por los whatsapp confidenciales de Koldo García, exasesor del ministro de Transportes, coincidiendo con el inicio de la campaña de la declaración de la renta «invita a reflexionar sobre otro derecho de pernada que impacta a todos: la usurpación que padecemos del derecho a recaudar impuestos sin contar con la autorización legal que representan los Presupuestos Generales del Estado».
«Así como Ábalos creía tener derecho de pernada sobre Jésica, el Gobierno ejerce un abuso que no encontraría cabida ni siquiera en las normas medievales, cuando las Cortes eran convocadas para conceder al rey la potestad de cobrar tributos», concluyó el periodista.
El director de EL ESPAÑOL describió el inicio del proceso en el Tribunal Supremo y el testimonio de Jésica Rodríguez como «la elevación a documento de referencia para futuras generaciones de todo lo que hemos descubierto gracias a la prensa».
Destacó que en la primera sesión, «tanto el hijo de Ábalos como el hermano de Koldo cometieron contradicciones evidentes frente a lo que prueban los documentos publicados en EL ESPAÑOL basados en los whatsapp de Koldo». Añadió que durante el juicio quedará claro que Joseba García «no viajaba a República Dominicana por turismo, sino para cobrar dinero».
También señaló que los testimonios de Jésica y los responsables de Ineco y Tragsatec constituyen pruebas «irrefutables» de que Ábalos incurrió en un delito continuado de malversación que seguramente se traducirá en una sentencia de cinco años de prisión.

