
Al igual que la Luna, Marte es uno de los cuerpos celestes que más se ha explorado e investigado por los humanos, dado que este planeta rojo es el astro más parecido a la Tierra en el Sistema Solar. Tanto para comprender el funcionamiento de los planetas como para evaluar su potencial para alojar vida humana, el estudio de Marte resulta fundamental para todas las agencias espaciales.
En cuanto a la NASA estadounidense, desde 2020 cuentan con un rover llamado Perseverance, dedicado a la exploración detallada de Marte. A lo largo de estos años, este vehículo ha sido esencial para múltiples hallazgos, entre los que destaca el descubrimiento de una antigua vía fluvial que evidencia un sistema mucho más amplio y duradero de lo que se había estimado.
Esta investigación, publicada en la revista Science Advances, se ha logrado gracias al radar de penetración que lleva instalado el Perseverance, permitiéndole penetrar hasta 35 metros bajo la superficie marciana para detectar dicha vía fluvial. Aunque desde hace tiempo se presume la existencia de distintas formas de agua en Marte, este nuevo hallazgo ofrece una visión renovada.
Esto se debe a que el sistema hídrico descubierto, o más exactamente reconstruido a partir de las evidencias, corresponde a un ambiente subterráneo que mantiene rastros claros de agua en movimiento, similares a las que dejan los ríos.
Emily Cardarelli, investigadora de la Universidad de California en Los Ángeles (EEUU), explica que el rover de la NASA «ha identificado un entorno deltaico previo al delta actual, ampliando el lapso de posible habitabilidad», lo que significa que el periodo durante el cual el agua fluyó en Marte podría haberse prolongado durante millones de años.
Este panorama abre nuevas perspectivas en la búsqueda de vida pasada en Marte y orientará futuras investigaciones del entorno subterráneo del planeta rojo.

