Podemos se une a la candidatura de Por Andalucía junto a IU, Sumar y otras formaciones para las elecciones del 17 de mayo.
Este acuerdo sitúa a Podemos en un rol secundario: liderará la lista solo en Jaén y ocupará el segundo lugar en Cádiz y Sevilla.
La coalición ha provocado descontento y críticas entre las bases y dirigentes de Podemos, que la perciben como una ofensa y traición.
La reconfiguración de la izquierda radical complica las perspectivas para el PSOE de María Jesús Montero, que podría experimentar su peor desempeño histórico en Andalucía.
El acuerdo de última hora por el que Podemos decide incorporarse a la candidatura de Por Andalucía (junto a IU, Sumar y otros cuatro partidos) en las elecciones del 17 de mayo, abre un nuevo desafío para María Jesús Montero.
La exvicepresidenta del Gobierno no solo se enfrenta a la posibilidad de que el PSOE coseche su peor resultado histórico en Andalucía —podría descender hasta 28 escaños, según indicaba la última encuesta de SocioMétrica para EL ESPAÑOL publicada el lunes pasado—.
La alianza de las fuerzas de la izquierda radical podría ayudar a Por Andalucía a optimizar mejor sus escaños, reduciendo así el margen del PSOE.
Podemos ha aceptado el acuerdo a regañadientes, como una medida desesperada, tras obtener solo 6.206 votos en las recientes elecciones de Aragón (0,94% del total) y 9.225 en las de Castilla y León (0,74%).
En ambos procesos, la agrupación de electores de Alvise Pérez, Se Acabó la Fiesta (SALF), triplicó el número de votos del partido de Ione Belarra, reflejando la magnitud del fracaso.
Ante el riesgo de quedarse sin representación en el Parlamento andaluz y de bajar nuevamente del 1% del apoyo, Podemos ha sacrificado a su líder regional, José Antonio Delgado, quien ocupará el segundo puesto en la lista por Cádiz, con escasas probabilidades de conseguir escaño.
Según el acuerdo, Podemos solo liderará la lista de Por Andalucía en la provincia de Jaén y tendrá el segundo lugar en Sevilla.
Izquierda Unida (IU) encabezará la lista en cinco provincias (Sevilla, Málaga, Granada, Córdoba y Almería), con su coordinador general, Antonio Maíllo, como candidato a la Presidencia de la Junta.
La encuesta de SocioMétrica publicada por EL ESPAÑOL el pasado lunes (que ya contemplaba la posible reedición de esta lista conjunta, tal como en 2022) otorgaba a Por Andalucía cuatro escaños por Sevilla, Málaga, Córdoba y Cádiz.
En consecuencia, tres escaños corresponderían a Izquierda Unida, mientras que el cuarto, por Cádiz, se prevé que lo ocupe Esperanza Gómez (Sumar).
Después de alimentar durante dos años el resentimiento hacia la coalición liderada por Yolanda Díaz, las bases de Podemos y sus activistas en redes sociales han recibido el acuerdo con disgusto.
«El objetivo de IU no es crecer, el objetivo de IU es eliminar a su competencia para quedar políticamente en la nada (…) Ni olvido, ni perdón», escribió el exdiputado de Podemos por Granada, Pedro Honrubia, tras conocer las condiciones del pacto.
Pocas horas antes, advertía: «Claro que la mayoría en Podemos desea la unidad. Lo que no se quiere es gente miserable que desde dentro del partido actúe coordinadamente con quienes buscan acabar con nosotros, mientras los demás sufren continuas agresiones, insultos y ataques mediáticos por defender el proyecto colectivo».
Durante el Viernes Santo, seguidores de Podemos (incluso colaboradores del Canal Red de Pablo Iglesias) expresaron en redes sociales su decepción por el acuerdo, llegando a calificarlo de «humillación» o «traición» e incluso animan a la abstención para el 17 de mayo.
La candidatura Por Andalucía estará compuesta por siete fuerzas políticas: IU, Sumar, Podemos, Iniciativa del Pueblo Andaluz (que encabezará la lista por Huelva), Alternativa Republicana, Partido Verde y Alianza Verde.
Además, contará con otro competidor dentro del mismo espectro de la extrema izquierda: Adelante Andalucía, partido fundado por Teresa Rodríguez, quien fue la primera líder de Podemos en la región.
La encuesta de SocioMétrica asignaba a Por Andalucía tres escaños (uno menos que en la actualidad) en las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla.
Todo esto complica aún más la situación para la candidata del PSOE, María Jesús Montero, especialmente porque el PSOE logró mejorar su resultado y ganar dos diputados en las elecciones recientes de Castilla y León, gracias a asumir posiciones ideológicas alineadas con sus socios de la izquierda radical.
El presidente Pedro Sánchez destacó durante la campaña el lema del No a la guerra (que repitió en una reciente «carta a la militancia») como el eje fundamental de su estrategia electoral.
La encuesta de SocioMétrica mostró que, gracias a su discurso centrado, el PP de Juanma Moreno atrae al 10,4% de antiguos votantes del PSOE y al 18,6% provenientes de Vox, cuyo crecimiento parece haberse frenado en medio de sus últimas purgas y escándalos.
El desplazamiento ideológico del PSOE hacia la izquierda radical permite a María Jesús Montero captar el 15,3% de antiguos votantes de Por Andalucía (a cuya lista se sumó Podemos junto a IU y Sumar) y el 10% de Adelante Andalucía.
Sin embargo, esto no basta para detener el descenso socialista, dado que el voto moderado del PSOE se decanta por el PP.
Además, hay malas noticias para María Jesús Montero entre los nuevos votantes jóvenes, que al cumplir los 18 años podrán participar por primera vez: el 32% se inclina por Vox, el 22,3% por el PP y un 21,2% por Adelante Andalucía.
De igual modo, entre quienes se abstuvieron hace cuatro años, el 13,6% ahora apoya al PP, otro 13,5% a Vox, y solo el 8% asegura que votará al PSOE.

