El microsatélite Atenea de Argentina y su papel en la misión Artemis II a la Luna

Alguno de los miembros del proyecto Atenea mientras construían el satélite.

Fuente de la imagen, Cortesía CONAE

    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 23 minutos
  • Tiempo de lectura: 6 min

Luego de una interrupción superior a 54 años, la humanidad retoma el camino hacia la Luna.

El exitoso lanzamiento de la misión Artemis II ha sido catalogado como "histórico" tanto por la NASA como por la comunidad científica, por ser el reinicio de la exploración del satélite natural terrestre tras más de cinco décadas.

No obstante, esta no es la única razón que sustenta tal calificación.

Dentro del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el megacohete encargado de transportar a los cuatro astronautas hacia la órbita lunar, se transportaron también cuatro microsatélites que fueron soltados en el espacio. Uno de ellos fue fabricado completamente en Argentina.

Atenea, como denominaron al dispositivo sudamericano, tiene entre sus objetivos experimentar con varios métodos de blindaje frente a la radiación, que constituye uno de los principales retos de los viajes espaciales tripulados.

De acuerdo con las autoridades argentinas, hasta el momento, el microsatélite está funcionando conforme a lo planeado.

Explorando el ingenio argentino

Atenea es un CubeSat 12U, es decir, un pequeño satélite con forma cúbica.

El aparato argentino, nombrado en honor a "la diosa griega de la sabiduría, la estrategia bélica y la justicia", mide aproximadamente 30x20x20 centímetros y pesa en torno a 15 kilogramos, detallan en el sitio web de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

A pesar de su tamaño reducido, los CubeSat son dispositivos potentes capaces de "realizar experimentos científicos que contribuyen a mejorar el entendimiento del entorno espacial", destaca un artículo publicado por la NASA.

Momento del despeje del cohete de la misión Artemis II

Fuente de la imagen, Aubrey Gemignani/NASA/Getty Images

El diseño de Atenea fue fruto del trabajo conjunto entre expertos y científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG SA, según informó la CONAE.

"Orgullosamente, Argentina fue el único país latinoamericano invitado por la NASA a formar parte de la carga secundaria en esta misión", afirmó semanas atrás Darío Genua, secretario argentino de Innovación, Ciencia y Tecnología.

El funcionario recordó que junto a Atenea también viajaron dispositivos provenientes de Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur.

El microsatélite argentino integró la denominada carga secundaria o payload, que consiste en los espacios libres dentro del cohete donde se alojan los desarrollos de los países invitados pero que no están relacionados directamente con la misión principal de la NASA.

Foto de parte del grupo que construyó Atenea

Fuente de la imagen, Cortesía Conae

Diversos propósitos

Uno de los objetivos de Atenea consiste en medir los niveles de radiación desde la órbita baja terrestre hasta el espacio profundo, enviando estos datos a una distancia cercana a 70.000 kilómetros hacia las estaciones en Tierra del Fuego y Córdoba pertenecientes a la CONAE.

Sin embargo, no es la única función del satélite.

En el portal oficial de la agencia espacial argentina se detallan otras tareas, como evaluar el desempeño de componentes electrónicos "bajo condiciones extremas" y analizar las señales de navegación (GPS, GLONASS y Galileo) a altitudes superiores a las de estas constelaciones.

Asimismo, se contempla "validar enlaces de comunicación de largo alcance; y probar sensores de muy baja luminosidad y sistemas de medición de radiación".

Para garantizar el cumplimiento de estas metas, los diseñadores realizaron múltiples pruebas a todos los dispositivos que integran Atenea.

"Se realizaron ensayos de vibración, de vacío, además de pruebas de comunicación y de recuperación de datos en caso de pérdida de paquetes, para asegurar la reconstrucción del mensaje", explicó Gabriel Sanca, profesor e investigador de la Universidad de San Martín, una de las instituciones desarrolladoras, en diálogo con CNN en Español.

"Existen numerosos aspectos que deben considerarse", reconoció el especialista.

Los cuatro astronautas con sus trajes a punto de abordar el cohete.

Fuente de la imagen, Jim WATSON / AFP via Getty Images

Se esperaba que Atenea se desplegara aproximadamente ocho horas después del lanzamiento de Artemis II desde Cabo Cañaveral, Florida, EE.UU.

Tras ser liberado en el espacio, el microsatélite debía iniciar una secuencia autónoma para activar y verificar sus subsistemas.

Luego, estabilizar su orientación y comenzar a emitir telemetría (indicadores de su estado) a las estaciones terrenas ubicadas en Tolhuin (Tierra del Fuego) y Córdoba.

Finalmente, iniciaría la comunicación más distante lograda hasta el momento por un microsatélite argentino, de acuerdo con el cronograma de la CONAE.

Hasta ahora, el proceso avanza conforme a lo previsto. El microsatélite ya ha transmitido señales a la Tierra, confirmó el gobierno argentino.

"Las estaciones terrestres (…) captaron con éxito las señales y datos de telemetría enviados por el microsatélite Atenea, estableciendo un nuevo hito espacial para la República Argentina", indica el comunicado emitido por la oficina del presidente Javier Milei.

Vista de una antena que capta señales del espacio y que está ubicada en China.

Fuente de la imagen, Getty Images

Una colaboración que dio resultados

La participación de Argentina en la misión Artemis II no es inesperada, ya que CONAE y NASA colaboran desde hace más de treinta años.

"Argentina, a diferencia de otros países latinoamericanos, tiene una trayectoria trabajando junto a NASA. La CONAE creció aprendiendo de ellos y desarrolló varios satélites en cooperación con NASA", explicó Juan Pablo Cuesta, uno de los líderes del proyecto Atenea, en entrevista con CNN en español.

Además, en 2023 se firmaron los acuerdos Artemis, impulsados por EE.UU., que establecen principios cooperativos para futuras misiones espaciales de exploración y uso civil con fines pacíficos, añadió.

El especialista reconoció que el trabajo fue intenso y demandó rapidez.

"Se debía avanzar muy rápido debido al cronograma de NASA y cumplir con exigentes requisitos de seguridad, dos puntos complejos de conjugar simultáneamente", comentó Cuesta.

A pesar de las críticas internas por la falta de inversión en investigación y educación pública que, entre otros logros, permitió la creación de este microsatélite, el presidente Milei aprovechó este avance para señalar que forma parte de la transformación que transita el país.

"Hace cincuenta años, el mundo se detuvo para presenciar la llegada del hombre a la Luna. En aquel entonces, los argentinos seguíamos el evento por radio o televisores en blanco y negro, siendo solamente espectadores", se lee en el comunicado de Milei.

"Hoy, la historia nos encuentra formando parte directa del programa Artemis de NASA, con un microsatélite integrado en una de las misiones más importantes de la era moderna", concluyó el mandatario.

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