Madrid organizará un operativo de seguridad más amplio que el de la cumbre de la OTAN para el evento León XIV, que contará con la participación de 2 millones de fieles.

El Papa León XIV en una fotografía de archivo durante un paseo por Roma.

Madrid está organizando un operativo de seguridad y logística sin precedentes para la llegada del Papa León XIV, que atraerá a alrededor de dos millones de fieles entre el 6 y el 9 de junio.

El plan involucrará a cerca de 10.000 profesionales y requerirá la colaboración de Policía Municipal, Nacional, Guardia Civil, Samur y otras entidades, superando incluso el dispositivo usado para la cumbre de la OTAN 2022.

La visita coincidirá con otros eventos masivos, como diez conciertos de Bad Bunny, lo que dificulta la disponibilidad de personal y la gestión logística en la ciudad.

La agenda papal abarcará una importante misa en Cibeles, actividades culturales e institucionales, y se acondicionarán infraestructuras religiosas y centros educativos para alojar a los peregrinos.

Madrid se prepara para uno de los mayores desafíos logísticos y de seguridad en su historia reciente.

La visita del Papa León XIV, programada del 6 al 9 de junio, movilizará a aproximadamente dos millones de fieles y obligará a diversas Administraciones a implementar un operativo sin precedentes, incluso superior al previsto para la cumbre de la OTAN de 2022.

El plan, aún en desarrollo, marcará durante cuatro días el ritmo de una ciudad que pretende situarse como epicentro global para los católicos, con el complejo desafío logístico que ello implica.

El núcleo operativo será la seguridad. El Ayuntamiento planea movilizar cerca de 10.000 efectivos , entre Policía Municipal, Samur-Protección Civil y Bomberos, coordinados con Policía Nacional, Guardia Civil y organismos como el Centro Nacional de Inteligencia.

La magnitud del despliegue responde a la naturaleza del evento: no solo se trata de una reunión de líderes internacionales, sino también de una movilización masiva de personas distribuidas por diferentes áreas de la ciudad.

Este aspecto obliga a las autoridades a un despliegue mucho más extenso, que además se agrega a otros eventos multitudinarios programados para esas fechas.

De hecho, la visita del Papa coincidirá con los diez conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano, lo que, según fuentes consultadas por este diario, complica la asignación de efectivos disponibles.

Las actividades principales se centrarán probablemente a lo largo del Paseo de la Castellana, según adelantó en exclusiva EL ESPAÑOL hace algunas semanas.

Allí se llevará a cabo una gran vigilia con jóvenes el sábado por la tarde, mientras el domingo se celebrará la misa del Corpus Christi, seguida por una procesión que podría atravesar lugares emblemáticos como la plaza de Cibeles.

Aunque las localizaciones exactas todavía no están definidas, los organizadores consideran diferentes escenarios dentro de esta zona urbana, incluyendo la posibilidad de utilizar el recinto del Iberdrola Music Experience, situado al sur de la capital.

La agenda, que todavía se encuentra en elaboración, presenta un programa con alto impacto.

El Papa tomará parte en un encuentro cultural en el Movistar Arena, visitará un barrio de Madrid en el marco de un proyecto social y realizará actos institucionales, incluyendo uno en el Congreso de los Diputados. Además, está prevista una gran ofrenda floral en la catedral de la Almudena.

El desafío no se limita a la seguridad, sino también a la acogida de los miles de peregrinos que arribarán a Madrid. Para ello, la Archidiócesis está desarrollando una red de alojamientos basada en infraestructuras religiosas.

Se contempla la posibilidad de habilitar como albergues parte de los cerca de 300 colegios de la región vinculados a la religión, junto con parroquias, residencias e incluso polideportivos.

Paralelamente, la Comunidad de Madrid prepara un dispositivo sanitario que cubrirá desde la atención en vía pública con el Summa 112 hasta su red hospitalaria, preparada para responder ante cualquier emergencia.

Fricciones políticas

La envergadura del evento ha motivado la creación de una mesa de trabajo interinstitucional que incluye al Gobierno central, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y los organizadores eclesiásticos.

Este órgano tiene como objetivo coordinar todos los aspectos logísticos, operativos y de seguridad de una cita que pondrá a prueba la cooperación entre las distintas administraciones.

No obstante, el inicio no ha estado exento de tensiones. La convocatoria a la reunión por parte de la Delegación del Gobierno llegó tras reproches públicos por la supuesta falta de respuesta del Ejecutivo regional y del Consistorio.

Desde ambas instituciones han preferido no alimentar la controversia, haciendo énfasis en la importancia de centrarse en el trabajo técnico.

La última vez que Madrid experimentó un acontecimiento de esta magnitud fue en agosto de 2011, durante la visita de Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud.

Ese evento reunió a más de un millón de jóvenes de 139 países y movilizó a decenas de miles de voluntarios y efectivos de seguridad, dejando imágenes inolvidables como la vigilia masiva en Cuatro Vientos bajo una tormenta veraniega.

Quince años después, la capital se prepara nuevamente para un encuentro histórico.

Antes de León XIV, Juan Pablo II visitó Madrid en varias ocasiones, consolidando una tradición de viajes papales que han quedado grabados en la memoria de la ciudad.

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