Un informe de Randstad Research revela un progreso positivo desde 2014, aunque subraya que persisten obstáculos para una parte considerable de este grupo

El empleo de personas con discapacidad en España mejoró en 2024, alcanzando un 28,9%, el nivel más alto desde 2014, según el estudio ‘Radiografía del mercado laboral de las personas con discapacidad’ realizado por Randstad Research. Sin embargo, pese a este avance, el mercado laboral continúa excluyendo a la mayoría de este colectivo: el 65% de las personas con discapacidad en edad laboral permanece inactivo, es decir, fuera del mercado de trabajo.
El informe indica que en España había en 2024 un total de 3,36 millones de personas con discapacidad reconocida, de las cuales 1,94 millones estaban en edad de trabajar. De este grupo, 687.500 participaban en el mercado laboral y 560.400 tenían empleo, mientras que casi 1,2 millones se mantenían inactivas por razones como incapacidad permanente o jubilación.
Randstad señala que las personas con discapacidad psicosocial enfrentan mayores dificultades para incorporarse al empleo. En 2024, solo el 29,8% estaba activo laboralmente, es decir, trabajando o buscando trabajo, en comparación con el 35,4% del total de personas con discapacidad. Además, solamente el 23,6% contaba con empleo, frente a una media del 28,9%, lo que indica una menor inserción laboral y mayores barreras de acceso al empleo.
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Mejora frente a 2014, pero la exclusión continúa siendo elevada
La evolución durante la última década refleja un avance constante, aunque insuficiente para cerrar la brecha de fondo. Desde 2014, el número de personas con discapacidad empleadas creció en más de 166.000, alcanzando 560.400 en 2024. Según Randstad, esto representa un incremento acumulado del 42%.
Además, la tasa de actividad mostró una tendencia al alza durante el mismo periodo, cerrando 2024 en un 35,4%, aunque esta cifra quedó ligeramente por debajo del máximo registrado en los últimos diez años. Sin embargo, el informe destaca que el principal desafío no es solo aumentar el empleo, sino reducir la gran cantidad de personas que permanecen fuera del mercado laboral.
Las comunidades autónomas exhiben una brecha de 16,5 puntos
El estudio también resalta las diferencias territoriales. Las tasas de actividad de las personas con discapacidad varían considerablemente entre comunidades autónomas, con una diferencia de 16,5 puntos entre la más alta y la más baja.
Los valores más altos se registraron en Cantabria, con una tasa de actividad del 44,9%, seguida por la Comunidad de Madrid con un 41,5%, y La Rioja con un 41,2%. En contraste, Canarias tuvo el valor más bajo con un 28,4%, seguida por Galicia y Asturias, ambas con un 29,4%. Esta variación demuestra que las oportunidades laborales para este colectivo no son homogéneas en todo el país.
La tasa de desempleo disminuye, pero el problema principal permanece en la inactividad
Junto con el incremento en la ocupación, Randstad señala que el desempleo entre las personas con discapacidad también descendió en 2024. Específicamente, disminuyó en 9.000 personas, lo que situó la tasa de paro en un 18,5%. En el transcurso de la década, la reducción acumulada del desempleo fue del 34%, equivalente a 64.400 personas menos desempleadas.
A pesar de esta evolución, se pone de manifiesto que el mayor problema no es únicamente el desempleo, sino la dificultad de muchas personas con discapacidad para incorporarse al mercado laboral. El empleo mejoró y el desempleo bajó en 2024, pero la mayoría del colectivo en edad laboral continúa excluida de esos avances.

