Impacto del conflicto en Oriente Medio: aumento de hasta 10% en costos de construcción y mayores obstáculos para adquirir vivienda

El aumento de costes amenaza con frenar las compraventas, endurecer las hipotecas y aumentar la presión sobre el alquiler

Varios albañiles trabajan en la construcción de un bloque de viviendas en Madrid. Jesús Hellín / Europa Press

El conflicto en Oriente Medio comienza a impactar negativamente en el mercado inmobiliario español: se prevé un aumento de hasta un 10% en los costes de construcción de viviendas, lo que puede frenar las transacciones por el encarecimiento, complicar el acceso a la financiación y aumentar la demanda de alquiler, según revela un informe de la consultora Gloval.

Esta nueva fase de incertidumbre aparece en un momento crítico para el sector. Entre 2020 y 2025, los costos de la obra nueva ya subieron más de un 32%, dejando a promotores y compradores en una situación expuesta frente a futuros aumentos de precios en materias primas, energía y transporte.

Según el informe, en un escenario de tensión moderada, los costes de construcción podrían crecer entre un 3% y un 6%. No obstante, si el conflicto se extiende, el incremento podría situarse entre el 6% y el 10%, presionando al alza el precio final de las viviendas.

Disminución en la producción de vivienda

Este aumento de costes impactaría directamente sobre la oferta. El encarecimiento podría ralentizar nuevos proyectos inmobiliarios, reduciendo la producción en un mercado que ya presenta un déficit estructural. Como consecuencia, habría menor disponibilidad de viviendas y, previsiblemente, precios más altos.

Además, se suma el efecto financiero. El comportamiento del euríbor será fundamental: cada punto porcentual adicional puede representar cerca de 100 euros más al mes en una hipoteca promedio, lo que restringe aún más el acceso a la vivienda para numerosas familias.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la aprobación de un Real Decreto Ley con tres medidas 'urgentes y contundentes' para regular el mercado del alquiler.

El informe destaca que un aumento persistente en los costos energéticos podría elevar la inflación, reduciendo así la capacidad del Banco Central Europeo para reducir los tipos de interés. Esto tendría repercusiones directas en las hipotecas, el consumo y la financiación en general.

En este contexto, el mercado residencial entraría en una etapa de mayor cautela. Se prevé una disminución en la actividad: menos compraventas, menor otorgamiento de créditos y decisiones de inversión más prudentes.

Todo esto impactaría especialmente a los compradores con menores recursos económicos, que tendrían más dificultades para acceder a financiación. Por otro lado, los inversores podrían adoptar una postura más conservadora debido a la incertidumbre global.

El alquiler, principal foco de tensión

Uno de los efectos más evidentes de esta situación sería el incremento de la presión sobre el mercado del alquiler, que ya se encuentra tensionado, principalmente en las grandes ciudades. Con menos personas en condiciones de comprar vivienda, la demanda de alquiler continuaría aumentando.

La combinación de menor oferta, mayores costes y restricciones para acceder a crédito consolida un escenario que los expertos describen como “menos mercado y más caro”. Esto implica menos operaciones, pero con precios que no cederán a corto plazo.

Frente a este panorama, Roberto Rey, presidente y consejero delegado de Gloval, destaca que el mercado residencial en España ha mostrado una considerable capacidad de resistencia en los últimos años, aunque sigue siendo muy vulnerable a factores externos como la energía, la inflación o el coste de la financiación.

Reducción de la accesibilidad

Si la tensión geopolítica persiste, añade, no se anticipa un colapso del mercado, pero sí un entorno más riguroso para promotores, compradores e inquilinos, con mayor presión sobre los costes, menos accesibilidad y una actividad más limitada.

El estudio señala que la vivienda está cada vez más vinculada a la geopolítica global. Así, España registró en 2023 una dependencia energética del 68%, por lo que cualquier tensión prolongada en el precio del petróleo y gas puede afectar a quienes planean comprar, alquilar o construir una vivienda.

En esta situación, “el resultado más probable no sería un desplome del mercado residencial, sino una etapa más selectiva, cautelosa y exigente en materia de accesibilidad”, enfatizan los autores del informe.

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