Iñaki Anasagasti solicita a los etarras ‘Anboto’ y ‘Txapote’ que participen en aclarar los 350 asesinatos sin resolver de ETA si desean optar a beneficios penitenciarios.
La presencia de camisetas con los rostros de los asesinos de Tomás Caballero durante la Korrika en Pamplona ha provocado indignación entre asociaciones de víctimas y líderes políticos.
La presidenta de UPN, Cristina Ibarrola, ha denunciado el uso de menores para llevar símbolos que exaltan a los asesinos de ETA en eventos públicos.
Anasagasti critica la insensibilidad de Bildu y del actual alcalde de Pamplona por permitir homenajes a etarras y advierte sobre el riesgo de trivializar el terrorismo.
«¿Consideran la muerte un instrumento político para alcanzar sus metas? No exigimos que la condenen, solo les pedimos que pidan que no maten, y ni siquiera eso hacen».
La banda terrorista ETA tuvo como objetivo al exalcalde de Pamplona Tomás Caballero Pastor (Alfaro, 1935) tras interpelar a los concejales de Bildu con estas palabras en un Pleno extraordinario celebrado para condenar el asesinato del concejal del PP de Zaráuz José Ignacio Iruretagoyena.
La amenaza de ETA se cumpliría apenas cuatro meses después: el 6 de mayo de 1998.
Minutos antes de salir de su domicilio, Caballero recibió una llamada de un compañero del ayuntamiento que le informó de que, entre los documentos incautados a miembros del comando Donostia, la Guardia Civil había identificado como objetivo a otro edil de UPN en Pamplona.
«Es bueno estar prevenido… por si acaso«, respondió Caballero a su interlocutor.
Tras desayunar con su esposa, Tomás Caballero salió hacia la calle. Al subir a su coche para dirigirse al ayuntamiento, dos jóvenes se acercaron y le dispararon tres tiros en la cabeza al exalcalde y concejal de UPN, antes de huir rápidamente.
La Korrika, la carrera popular anual que atraviesa localidades del País Vasco y Navarra para fomentar el uso del euskera, pasó por las calles de Pamplona el pasado fin de semana.
El niño que lideraba la marcha, llevando el relevo, llevaba puesta una camiseta con el rostro estampado de Patxi Ruiz, uno de los asesinos de Tomás Caballero (padre de la senadora de UPN María Caballero).
Junto a él, un adulto corría mostrando en su camiseta el rostro del preso Alberto Viedma Morillas, el otro etarra responsable del asesinato del exalcalde.
Las asociaciones de víctimas han expresado su repulsa y Cristina Ibarrola, presidenta de UPN, ha denunciado la «utilización de menores para portar símbolos que glorifican a asesinos«.
Bildu, partido del actual alcalde Joseba Asirón, se ha limitado a «lamentar que actos aislados y ajenos a la organización hayan podido afectar la sensibilidad de las víctimas«.
El histórico portavoz del PNV Iñaki Anasagasti, quien desempeñó ese cargo en el Congreso por casi 20 años, afirma sentirse consternado e indignado por estas imágenes.
«Se trivializa el terrorismo«, advierte Anasagasti. En su opinión, «el peor daño al euskera» es convertir esta carrera popular en un evento para apoyar a los presos de ETA.
También censura la falta de «sensibilidad» de Asirón, por consentir homenajes a los asesinos de su antecesor, dado que Tomás Caballero fue alcalde accidental de Pamplona durante la transición, entre 1976 y 1977.
Anasagasti rememora el Aberri Eguna de 1976 en Pamplona, apenas cinco meses tras la muerte de Franco.
El evento fue convocado en la capital navarra por el Gobierno vasco en el exilio, liderado por el lehendakari Jesús María Leizaola, para revalidar los vínculos con ambas regiones, como un desafío al Gobierno de Arias Navarro.
Sin embargo, los principales partidos y sindicatos que respaldaron la convocatoria (PNV, PSOE, PCE, UGT y ELA) decidieron retirar su participación en el último momento, debido a que ETA asesinó pocas horas antes al empresario Ángel Berazadi.
«ETA pudo haber desaparecido entonces, pero prefirió continuar», relata Anasagasti, «y asesinó durante 38 años. El año 80 fue el más cruel, con un asesinato cada tres días. La gente evita recordar ese sufrimiento«.
El ex portavoz del PNV asegura que los miembros de ETA «nunca admiten haber sido derrotados, por eso evitan condenar sus crímenes, porque reconocería que estaban equivocados«.
«Las fuerzas de seguridad cumplieron su función», enumera, «la cooperación internacional funcionó. Pero fue la sociedad quien finalmente se movilizó para exigir a ETA: deténganse ya, estamos cansados. Pero fue tras 38 años».
Pocas horas después de que la Korrika recorriera Pamplona mostrando imágenes de varios presos de ETA, la etarra Soledad Iparraguirre Anboto abandonó la prisión de Martutene (San Sebastián), beneficiada por el artículo 100.2 del código penitenciario, aplicado por el Gobierno vasco.
Esta disposición legal permite desde esta semana a la exdirigente de ETA, condenada a 717 años por 14 asesinatos, salir de prisión durante el día de lunes a viernes, a pesar de haber cumplido solo 20 años.
Diversos medios han manifestado que Francisco Javier García Gaztelu (Galdácano, 1966), más conocido como Txapote, cumple más de 500 años por 13 asesinatos, entre ellos los de Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez y el socialista Fernando Múgica, y está a la espera de beneficiarse de la misma medida.
«‘Txapote’ es un criminal, pero también un símbolo«, admite Anasagasti, «algunas personas dirán que ya cumplió su condena, pero para muchas su salida será una afrenta».
El político nacionalista no cuestiona que la aplicación del artículo 100.2 del reglamento penitenciario sea «legalmente pertinente», pues otorga ciertos beneficios similares al tercer grado.
«Sin embargo, existe una dimensión social importante», añade, «se debe abordar este tema con sensibilidad para no humillar a las víctimas del terrorismo».
Y «por supuesto», sostiene, para obtener la libertad, los presos de ETA deberían «colaborar en esclarecer los 350 crímenes» pendientes, para brindar alivio y reparación a las familias afectadas.
«Para pasar página, es necesario reconocer todo lo ocurrido«, concluye.
Anasagasti señala que la consejera socialista de Justicia del Gobierno vasco, María Jesús San José, ha acelerado este proceso y ha concedido semilibertad a 46 presos de ETA (a algunos con tercer grado y a otros con artículo 100.2) desde que asumió su cargo en junio de 2024.
«Supongo que detrás están los acuerdos de Pedro Sánchez» con Bildu, «no tengo dudas», agrega.
¿Debería el PNV inquietarse por las encuestas que muestran que en las próximas elecciones vascas podría ser superado por Bildu?
«No me inquieta tanto que vote Bildu, sino que el electorado del PNV no acuda a votar», admite Anasagasti.
«Son mundos muy diferentes», añade, «aunque es cierto que Bildu tiene un camuflaje potente. Esta semana solicitaron la salida de la OTAN, ¡menudo favor sería eso!», ironiza, «también rechazan la UE».
Anasagasti recuerda que Pablo Iglesias viajó recientemente a Cuba, «a un hotel de cinco estrellas mientras la gente allí muere de hambre. Pero no solo fueron Iglesias y Pisarello, también asistió Bildu, y poco se comenta al respecto».
El político nacionalista, nacido en Venezuela, reconoce que el PNV también pudo cometer errores que contribuyeron a fortalecer a Bildu.
«Soy muy crítico con la información de EITB», comenta sobre la televisión autonómica vasca, «está especialmente influida por los sindicatos ELA y LAB. Es un lavado de cerebro, mucha gente ha dejado de verla por la manipulación. Es absolutamente chavista».
Los «pactos de Pedro Sánchez» llevan a Anasagasti a recordar su tierra natal, Venezuela, donde todo está cambiando tras el 3 de enero, cuando las Delta Force capturaron a Nicolás Maduro para llevarlo a juicio en Brooklyn, acusado de narcotráfico.
Al histórico dirigente del PNV le parece «un logro excepcional ver a Maduro encarcelado».
«Pedro Sánchez debería haber defendido la democracia en Venezuela», señala, «pero ni siquiera ha reconocido al Gobierno legítimo de Edmundo González y la Nobel de la Paz María Corina Machado».
«Se está santificando el Derecho internacional», analiza sobre la postura del Gobierno español, «sin atender los derechos humanos de quienes sufren».
La existencia de fronteras permite así «violar el derecho a la vida y la propiedad, porque el Consejo de Seguridad de la ONU nunca autorizará una intervención como la de EEUU en Venezuela».
Ahora, reflexiona, «Venezuela está muchísimo mejor que hace tres meses, porque la gente tiene algo esencial: esperanza, que antes no tenía».
Anasagasti recuerda que los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, de quienes «Zapatero se jacta de una gran amistad«, son responsables de la represión y violaciones de derechos humanos en Venezuela.
Por ello, no descartaría que ambos enfrenten un tribunal para responder por sus crímenes, a menos que se alcance una «entente» con el futuro gobierno democrático para que altos cargos del chavismo obtengan algún tipo de amnistía.
Aunque Trump parece menos apresurado, Anasagasti considera urgente iniciar un «proceso democrático acelerado» para que los venezolanos puedan elegir un nuevo gobierno.
Porque, advierte, a pesar del período provisional establecido por Trump con Delcy Rodríguez al mando, «la economía no puede funcionar sin seguridad jurídica, y la democracia requiere un sistema judicial independiente, que actualmente no existe».

