Ya sea por crisis o por la necesidad de posiciones electorales, el presidente alejó a figuras políticas relevantes y ‘caras conocidas’

En este particular juego de sillas, los puestos en el Consejo de Ministros dirigido por Pedro Sánchez han vivido, durante los últimos ocho años, un constante vaivén provocado por diversas crisis internas. De los nombramientos más atractivos, como los de Màxim Huerta, Pedro Duque o Fernando Grande-Marlaska, únicamente permanece este último. No queda ya rastro del espíritu inicial ni del dinamismo político que caracterizaba al principio. Algunas personalidades con gran influencia fueron desplazadas a organismos europeos, tal es el caso de Nadia Calviño o Teresa Ribera. Pero lo más llamativo son los episodios de exclusión dentro del PSOE, como el de la ex vicepresidenta Carmen Calvo –actualmente al frente del Consejo de Estado– enfrentada a Podemos, y el de José Luis Ábalos, marginado inesperadamente y hoy investigado por corrupción. Esta pérdida de peso político se acentuó por las carreras electorales: desde la salida de la portavoz Pilar Alegría para el 8-F en Aragón, hasta la marcha de la vicepresidenta María Jesús Montero para el 17-M andaluz. Entre idas y regresos, se ha acumulado un conjunto ministerial de 56 integrantes. El último en incorporarse es Arcadi España.
ESCÁNDALOS
Desde las primeras denuncias de corrupción hasta el denominado caso Koldo. En vísperas del juicio relacionado con la trama de mascarillas, donde está implicado el ex ministro de Fomento, José Luis Ábalos, mencionar las primeras renuncias dentro del Ejecutivo en 2018 parece lejano. No obstante, las salidas de Màxim Huerta (Cultura y Deporte), acusado de fraude fiscal apenas seis días tras formarse el Gobierno, y de Carmen Montón (Sanidad, Consumo y Bienestar Social) por irregularidades en su máster universitario, encajan plenamente con la imagen actual del Ejecutivo. José Guirao tomó el relevo en Cultura después de la rápida dimisión de Huerta, mientras que María Luisa Carcedo asumió Sanidad en septiembre de 2018.
SÓLO TRES FIJOS
Del primer gabinete formado tras la moción de censura en junio de 2018, únicamente Margarita Robles (Defensa), Fernando Grande-Marlaska (Interior) y Luis Planas (Agricultura) continúan en sus cargos ocho años después.
PROMOCIÓN O ‘PATADA’
Varios miembros incrementaron su protagonismo o recibieron la tradicional patada hacia arriba. Josep Borrell dejó el Ministerio de Asuntos Exteriores para asumir el puesto de Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores; Dolores Delgado abandonó Justicia para dirigir la Fiscalía; y Meritxell Batet salió de Política Territorial para presidir el Congreso. Durante esta misma legislatura, Nadia Calviño, antigua ministra de Economía, fue designada presidenta del Banco Europeo de Inversiones en diciembre de 2023, mientras que Teresa Ribera, ex ministra de Transición Ecológica, ascendió a vicepresidenta de la Comisión Europea en noviembre de 2024. En niveles inferiores, del primer Ejecutivo, Isabel Celaá, quien fue ministra de Educación, actualmente representa a España como embajadora en el Vaticano, y Magdalena Valerio, ex ministra de Trabajo, ejerció como presidenta del Consejo de Estado entre 2022 y 2024. Tras el rechazo del Supremo a su competencia para dicho cargo, la presidencia fue asumida por Carmen Calvo, relegando a Valerio a consejera permanente.
EL ABRAZO MORADO
Antes de la pandemia, las mascarillas y los escándalos de corrupción, estuvo el abrazo de Sánchez a Podemos, que en enero de 2021 propició que Pablo Iglesias ocupara la vicepresidencia segunda y el ministerio de Derechos Sociales. La remodelación del Consejo de Ministros amplió las sedes a 22 ministerios, dando cabida a rostros morados: Yolanda Díaz asumió Trabajo; Alberto Garzón, Consumo; e Irene Montero, Igualdad. Por parte socialista, Arancha González Laya sustituyó a Borrell en Exteriores; Juan Carlos Campo relevó a Delgado en Justicia; José Luis Escrivá –actual Gobernador del Banco de España– tomó el mando de Seguridad Social; Carolina Darias en Política Territorial; Salvador Illa en Sanidad; y José María Rodríguez en Cultura. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades fue dividido: el astronauta Pedro Duque, figura central del primer Gobierno, conservó dos áreas, mientras que Manuel Castells, apoyado por Ada Colau, se hizo cargo de Universidades hasta su renuncia en diciembre de 2021.
LA GRAN PURGA
La aprobación de la Ley Trans, liderada por Irene Montero, generó una nueva fractura entre Sánchez y el feminismo clásico del PSOE. Este motivo, junto a otros nunca aclarados, condujo a la purga de julio de 2021, cuando se produjo la misteriosa salida de Ábalos y también la de Calvo. En ese momento ingresó al Gobierno José Manuel Albares, quien asumió Exteriores tras la crisis provocada por Laya con Marruecos debido a la acogida en España de Brahim Gali, líder saharaui.
TRAMPOLÍN ELECTORAL
Retrocediendo: en marzo de 2021, Iglesias abandonó el Gobierno para enfrentarse a Ayuso en Madrid, dejando paso a Ione Belarra como ministra de Derechos Sociales. La estrategia del trampolín electoral para ex ministros no es novedosa. Antes, Illa dejó Sanidad en plena tercera ola del Covid para presentar candidatura a la Generalitat. Carolina Darias lo sucedió, y luego Miquel Iceta en Política Territorial, aunque él después se hizo cargo de Cultura; todos renunciaron a sus cargos para aspirar a cargos locales, como Darias en la Alcaldía de Las Palmas en 2023. En ocasión de elecciones autonómicas, Reyes Maroto (Industria) también salió del Ejecutivo para buscar un puesto en el Ayuntamiento de Madrid. Esta dinámica sostiene la actual estrategia de Sánchez: Montero abandonó Hacienda para la campaña electoral en Andalucía, y en diciembre Pilar Alegría dejó Educación para presentarse en Aragón. La secretaria general del PSOE en la Comunidad Valenciana y precandidata regional, Diana Morant, permanece en Ciencia y Universidades tras la marcha de Joan Subirats. Por su parte, Óscar López continúa en Moncloa antes, probablemente, de competir contra Ayuso.
OLVIDADOS
Como Subirats, varios ministros tras la reestructuración de 2021 pasaron desapercibidos: Pilar Llop en Justicia, antes de Bolaños; Raquel Sánchez en Transportes, entre Ábalos y Óscar Puente (quien llegó en 2023); y José Miñones en Sanidad. También se incorporaron en ese momento al Gobierno Isabel Rodríguez en Política Territorial, y Héctor Gómez en Industria y Turismo, que ahora depende de Jordi Hereu.
NUEVOS
Después de las elecciones del 23-J, la transferencia de Igualdad a Ana Redondo supuso un revés para Podemos. Sumar obtuvo Derechos Sociales (Bustinduy), Cultura (Urtasun), Juventud e Infancia (Sira Rego) y Sanidad (Mónica García). Ángel Víctor Torres tomó el mando de Política Territorial, mientras que Isabel Rodríguez pasó a Vivienda. Elma Saiz ingresó en Inmigración y Seguridad Social, y ejerce como portavoz del Gobierno siguiendo la salida de Alegría, sustituida en Educación por Milagros Tolón. Hubo también relevos significativos: Sara Aagesen asumió Transición Ecológica tras su jefa, Teresa Ribera, al igual que Carlos Cuerpo heredó Economía de su superior, Calviño. Cuerpo ascendió a vicepresidente tras la marcha de Montero, cuyo lugar en Hacienda ocupa ahora Arcadi España, el número 56 de Sánchez, quien preside un Ejecutivo cada vez más solitario, sin figuras destacadas ni grandes líderes políticos.

