Un satélite de la NASA de cerca de 600 kilos se aproxima a la reentrada tras casi 14 años en órbita

Un satélite de la NASA de casi 600 kilos está a punto de caer en la Tierra casi 14 años después de su lanzamiento

Un satélite de gran tamaño de la NASA está próximo a impactar con la Tierra, según ha informado la agencia espacial estadounidense. Tras permanecer 14 años en órbita, la Sonda Van Allen A, lanzada en agosto de 2012 para examinar los cinturones de radiación terrestres que llevan su nombre, está de regreso entrando en la atmósfera.

Tanto esta nave como su gemela, Van Allen B, fueron desactivadas en 2019 y quedaron en órbita; sin embargo, Van Allen A ha dejado de funcionar y ha reingresado a la atmósfera tras 14 años alrededor del planeta.

«La NASA anticipa que la mayoría de la nave espacial se desintegrará al cruzar la atmósfera, aunque algunos componentes podrían sobrevivir a la reentrada», explicó un portavoz. Las autoridades de la NASA señalaron previamente que solo existe una posibilidad entre 4.200 de que la sonda Van Allen A cause daño a alguien durante su ingreso en la atmósfera.

Este bajo riesgo de lesiones (alrededor del 0,02 %) se basa en que aproximadamente el 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua. Por lo tanto, es muy probable que cualquier fragmento que supere la reentrada caiga en el océano abierto, en lugar de en alguna ciudad o zona poblada.

El satélite, que pesa casi 600 kilos, llegó a situarse a más de 30.450 kilómetros de la Tierra. Aunque originalmente se estimaba que la misión duraría solo dos años, estas naves funcionaron hasta 2019, recopilando información que los científicos y planificadores de misión continúan analizando en la actualidad.

«Al revisar los datos archivados, los investigadores estudian los cinturones de radiación que rodean nuestro planeta, los cuales son clave para prever cómo la actividad solar puede afectar satélites, astronautas e incluso sistemas terrestres como las redes de comunicación, navegación y energía», declararon responsables de la NASA.

Se esperaba que ambas sondas permanecieran operativas en órbita hasta 2034. No obstante, la actividad solar ha sido inusual en los últimos años, provocando la expansión de la atmósfera terrestre y un aumento en la resistencia aerodinámica que enfrentan los satélites en órbita.

Estos fenómenos probablemente también han reducido el tiempo que la sonda Van Allen B permanece en órbita, aunque de forma menos significativa que su gemela. Según la NASA, la reentrada de la sonda B en la atmósfera no se prevé antes de 2030.

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