Sánchez apela a la guerra de Irak para captar el voto de cinco millones de jóvenes menores de 30 años frente a Vox

«Es esencial mantener la memoria, no olvidar, para evitar repetir los errores del pasado», sostienen Sánchez y su equipo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Existe un dicho que afirma que la palabra es el arma más fuerte. Durante un pleno en el Congreso dedicado a debatir la guerra en Oriente Próximo, la posición de España y las medidas adoptadas, las intervenciones de Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo se convirtieron en munición pesada contra su adversario. Fue un fuego constante, intercalado con algunos misiles verbales. El presidente del Gobierno, en ciertos momentos, evocó al José María Aznar de 2003, quien decidió involucrar a España en la guerra de Irak.

Este fue el pilar central de su discurso ante la Cámara Baja. «Nos arrastraron a esa locura porque buscaban sentirse importantes»; «Una guerra motivada por ego. La dignidad de una nación sacrificada por una fotografía -junto a Bush fumando sentados en un sofá con los pies sobre una mesa-»; «El mayor desastre geopolítico global desde Vietnam»; «En Europa, esta guerra –la de, entre otros, Aznar– generó tensiones entre los Estados miembros»; «No nos enfrentamos al mismo escenario que la guerra ilegal de Irak. Ahora estamos ante algo mucho peor, mucho más grave».

Sánchez ya había retomado el lema No a la guerra como bandera para fundamentar su rechazo a las acciones militares unilaterales de EEUU e Israel, así como a la respuesta de Irán. Esto sirvió para argumentar en contra de permitir que Donald Trump utilizara las bases españolas de Rota y Morón en el contexto del conflicto.

«Se trata de un debate enteramente político. Se discute la postura de nuestro país ante la guerra, por eso recordamos Irak y sus consecuencias. Fue una decisión política del PP involucrarnos en un conflicto ilegal, y por eso defendimos el no a la guerra», explican fuentes gubernamentales que comentan la estrategia de Sánchez de mirar al pasado para interpretar el presente. «No sabemos qué traerá el futuro, pero de la historia es imprescindible extraer lecciones. Para expresar nuestra posición tan firme, debemos aclarar nuestras raíces».

En aquellas semanas de febrero, miles de jóvenes salieron a manifestar su rechazo a la guerra. Hace 22 años se produjo la guerra de Irak. Desde el Gobierno se busca educar para que las generaciones nuevas conozcan y rememoren esos hechos, conscientes de su potencial movilizador. Aunque desde La Moncloa señalan que la oposición al conflicto bélico mayoritaria en la sociedad española, son los menores de 30 años quienes muestran habitualmente mayor nivel de compromiso y movilización en estas causas.

«Es fundamental recordar, no olvidar para evitar repetir los errores del pasado», insisten Sánchez y su equipo. En España, conforme a datos del Instituto de la Juventud referentes a 2025, hay un total de 6.586.381 jóvenes españoles entre 15 y 30 años. Esta cifra asciende a 8 millones si se suman los jóvenes extranjeros. En las últimas elecciones generales, el nivel de participación de este grupo fue del 80,7%, y un 37,8% ha participado en manifestaciones.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que a cierre de 2022 –última información disponible–, el número de jóvenes entre 18 y 30 años en España alcanzaba los 5,3 millones. En Andalucía, esa cifra se sitúa en 1.073.522, un porcentaje a tener muy en cuenta de cara a las elecciones del próximo 17 de mayo, en las que María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, será candidata. Esta cita representará también una evaluación al Gobierno, debido a la estrecha vinculación de Montero con Sánchez, quien próximamente anunciará la nueva composición del Ejecutivo tras su salida, con nombres como Carlos Cuerpo y Elma Saiz entre los posibles candidatos.

Es indispensable recordar que el voto joven es un segmento objeto de una fuerte disputa actualmente entre el PSOE –contrario a la guerra– y Vox –partidario del ataque estadounidense–, dado que ha habido un desplazamiento de electores desde el partido socialista hacia la formación de extrema derecha. Según los últimos datos del CIS, publicados hace una semana, el 29,7% de los jóvenes entre 18 y 34 años se inclinaría por el PSOE, mientras que el 30,8% optaría por Vox.

Expresiones como la significativa presencia reciente en redes sociales como TikTok –utilizada principalmente por jóvenes– o el anuncio de una inversión de 2.559 millones en becas son ejemplos representativos de esta estrategia incipiente.

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