Barbacid acusa al CNIO de acoso laboral y sostiene que enfrenta una campaña de desprestigio tras vincularlo con el presunto robo de 25 millones

Apunta a una campaña de desinformación surgida tras sus avances en la investigación del cáncer de páncreas, denunciando los intentos de obstaculizar el desarrollo de futuros ensayos

Foto: Mariano Barbacid (S. B.) EC EXCLUSIVO

El científico Mariano Barbacid ha denunciado llevar años siendo víctima de acoso laboral en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y de una campaña de desprestigio dirigida contra su persona tras la publicación de diversas noticias sobre su labor profesional y su ambiente en el centro. Así se indica en un comunicado firmado por su abogada, al que ha tenido acceso El Confidencial, donde el investigador rompe el silencio y responde al foco mediático surgido en las semanas recientes.

En dicho documento, Barbacid presenta la información como parte de una “campaña de desinformación” que, según su explicación, pretende dificultar el desarrollo de futuros ensayos clínicos relacionados con su investigación en cáncer de páncreas.

Además, el comunicado afirma que el científico ha padecido “acoso laboral” dentro del CNIO durante varios años, que —según relata— se agravó tras logros importantes en su carrera y, en especial, luego de la repercusión internacional de sus recientes resultados experimentales.

Barbacid acusa a El Mundo de difundir “falsedades, verdades manipuladas e insinuaciones malintencionadas” que habrían dañado su prestigio, sosteniendo que estas publicaciones son consecuencia de conflictos internos en el centro.

El científico resalta también el apoyo social a su labor —con más de 100.000 donantes y una recaudación superior a varios millones de euros— y advierte que esta situación podría atrasar la progresión clínica de sus investigaciones.

Lo relacionan con el ‘robo’ de 25 millones

La reacción de Barbacid se produce en medio de una crisis profunda en el CNIO, el principal centro de investigación oncológica en España, caracterizada por una investigación de la Fiscalía Anticorrupción por un supuesto desfalco que alcanza los 25 millones de euros, además de una cadena de despidos, denuncias internas y conflictos en su dirección.

En relación con la denuncia sobre el presunto daño económico a la institución, El Confidencial ha ido desglosando detalles como los seis millones de euros «perdidos» en 2024, el presunto aumento artificial de la factura técnica del centro, las empresas vinculadas a ex altos cargos que habrían conseguido contratos millonarios para personal externalizado, y la posible facturación de servicios no realizados a una empresa relacionada con un ex alto cargo.

En este marco, diversas informaciones periodísticas han colocado al científico en el centro de atención, aunque sin imputarle delitos de forma directa.

Los artículos mencionados en el comunicado de Barbacid hacen referencia a la coincidencia de sede entre una sociedad asociada al científico y empresas relacionadas con el exgerente Juan Arroyo —investigado por Anticorrupción—, así como con una firma clave en la supuesta red; testimonios de trabajadores que aseguran haber desempeñado tareas en domicilios particulares con recursos del centro; y sospechas sobre el posible uso indebido de equipamiento público fuera del CNIO.

Adicionalmente, existen informes que señalan posibles incompatibilidades en el uso de patentes y en la actividad de la empresa Vega Oncotargets, en la que participa el científico; dudas en la gestión de donaciones y herencias relacionadas con el entorno del centro; y su relación con Arroyo, incluyendo la firma de un contrato considerado “inusual” que le confería condiciones económicas ventajosas, así como su papel como principal defensor del exgerente durante años.

Estas publicaciones recogen la tesis de denunciantes internos que sostienen que la influencia de Barbacid en el CNIO pudo haber favorecido la continuidad de ciertas prácticas ahora sometidas a investigación.

El científico ha solicitado rectificación de todas las imputaciones, niega ser objeto de investigación por parte de Anticorrupción o la UDEF; asegura no mantener relación económica alguna con implicados en la presunta trama; afirma que su sociedad inmobiliaria no desarrolla actividad ni guarda vínculo con los hechos; rechaza irregularidades en patentes, financiación o contratos; y niega haber protegido o facilitado prácticas ilícitas en el CNIO.

También cuestionado por la gestión de su avance científico

Más allá de las informaciones que apuntan a su supuesta vinculación con corrupción presunta, la figura de Barbacid ha sido objeto de análisis en otros medios.

Por ejemplo, El País examinó la presentación pública de su investigación sobre cáncer de páncreas —que logró eliminar tumores en ratones— y cuestionó si se generaron expectativas desmedidas en pacientes al exponerla como una terapia efectiva.

El artículo destacaba que la empresa vinculada al científico, Vega Oncotargets, llegó a promocionar el hallazgo como “la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas”, mensaje que luego fue corregido. También recogía críticas de expertos que advertían sobre el riesgo de interpretar resultados preclínicos en la opinión pública como si fueran una solución próxima, lo cual puede crear expectativas irreales.

El contexto científico apoya dicha precaución: los resultados logrados en modelos de ratón son alentadores, pero aún resta un extenso proceso antes de avanzar a ensayos en humanos, que podrían tardar varios años.

Así, el científico se encuentra en el centro de una doble polémica: por un lado, su supuesta implicación en la estructura de poder del CNIO; por otro, la gestión pública y empresarial de sus avances científicos.

Barbacid rechaza ambas críticas y afirma que forman parte de una estrategia diseñada para desacreditarlo.

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