Montenegro apoya las nuevas salvaguardas del Estado de Derecho para futuros miembros de la UE, siempre que se basen en criterios objetivos y no instauren una categoría secundaria de membresía.
Montenegro respalda la introducción de medidas para evitar retrocesos en el Estado de Derecho y los estándares democráticos tras la adhesión a la UE, pero únicamente si estas se fundamentan en parámetros objetivos que permitan evaluar violaciones sistemáticas, manifestó el embajador del país ante la UE en declaraciones a Euronews.
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Montenegro es el país candidato más avanzado del proceso de adhesión, con el objetivo de convertirse en el vigésimo octavo Estado miembro de la UE en 2028. Sin embargo, su candidatura podría verse afectada por varias propuestas para reformar el procedimiento de ampliación.
Entre ellas destaca el llamado de cinco de los seis miembros fundadores de la UE para implementar controles más estrictos que eviten retrocesos democráticos tras la adhesión, una lección aprendida a partir del caso de Viktor Orbán en Hungría.
Petar Marković, jefe de la misión de Montenegro ante la UE, explicó a Euronews que el país apoya estas mayores garantías, subrayando que Podgorica ya supera a algunos Estados miembros en reformas del Estado de Derecho, según los informes periódicos de la Comisión Europea.
“Montenegro apuesta por la adopción de mecanismos que aseguren el cumplimiento constante de los estándares de la UE. Sin embargo, cualquier infracción debería evaluarse individualmente, basándose en criterios objetivos para confirmar retrocesos sistemáticos”, afirmó.
Marković sostuvo que esos criterios deben establecerse antes de la incorporación, y no deben servir para limitar anticipadamente los derechos de voto de un nuevo miembro mediante periodos transitorios—una medida que calificó de dudosa tanto política como jurídicamente, y que podría resultar en una membresía de segunda categoría.
Al mismo tiempo, el embajador reconoció que uno de los principales motivos para que Montenegro acepte estas nuevas salvaguardas es que podrían facilitar el proceso de ratificación, ofreciendo mayor confianza, especialmente ante el giro hacia la derecha y el creciente escepticismo respecto a la ampliación en ciertos países fundadores.
Reforma de la metodología
Otra iniciativa en discusión es la llamada “integración gradual”, promovida por Francia y Alemania, que permitiría a los países candidatos disfrutar de beneficios anticipados de la membresía conforme avanzan en el proceso de adhesión.
“Durante demasiado tiempo no ha habido un debate real sobre la metodología de ampliación”, señaló Marković, celebrando la recuperación de la ampliación como una prioridad política en las capitales europeas.
No obstante, alegó que después de 14 años de trabajo intensivo en el proceso de adhesión, sería injusto modificar las reglas en esta etapa avanzada—sobre todo porque Montenegro fue la primera nación en aceptar, y es el candidato más próximo a concluir bajo la metodología actual.
“No se trata de lo que merecemos, sino de una decisión racional. Las discusiones sobre una nueva metodología deberían centrarse en aquellos países candidatos para los cuales el sistema actual no ha funcionado. Para Montenegro, claramente sí ha funcionado”, añadió Marković.
“Estratégicamente, las apuestas no podrían ser mayores. La UE tiene una oportunidad real para revertir el impacto del Brexit y volver a expandirse”, concluyó Marković.

