Una terapia pionera abre la posibilidad de “interceptar” el cáncer de páncreas antes de su aparición, eliminando lesiones microscópicas precursoras y mejorando notablemente la supervivencia en modelos preclínicos
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Una terapia experimental ha conseguido “interceptar” el cáncer de páncreas antes de su desarrollo, al actuar sobre lesiones microscópicas precursoras del tumor, según un estudio publicado en la revista Science. Este avance representa un nuevo enfoque en la lucha contra uno de los tumores más agresivos y con peor pronóstico actualmente.
La investigación, encabezada por especialistas de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y el Centro Oncológico Abramson, se ha realizado en modelos murinos y demuestra, por primera vez, que es factible detener el desarrollo del cáncer actuando en etapas previas a la formación del tumor. Este enfoque novedoso se enfoca en lo que se denomina “intercepción del cáncer”.
El cáncer de páncreas, especialmente el adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC), continúa siendo uno de los más mortales debido a su diagnóstico tardío y a las limitadas alternativas terapéuticas. Por ello, esta estrategia marca un cambio al apostar por intervenir antes de que el cáncer sea clínicamente detectable, en lugar de tratarlo en fases avanzadas.
La terapia que “intercepta” el cáncer de páncreas
El estudio se enfoca en las neoplasias intraepiteliales pancreáticas (PanIN), pequeñas lesiones precancerosas que se desarrollan en el páncreas y pasan desapercibidas en pruebas de imagen tradicionales. Aunque la mayoría no progresa a cáncer, estas lesiones representan el primer paso en la génesis del tumor, convirtiéndolas en un blanco fundamental para la intervención temprana.
? @ScienceMagazine
An exciting new approach vs pancreatic cancer: "cancer interception"
Considered ubiquitous, the pancreas in healthy adults has hundreds of PanINs of microscopic premalignant cancer that can be regressed in the experimental modelhttps://t.co/PqMyvCr57e… pic.twitter.com/T9GTBWSTB8— Eric Topol (@EricTopol) March 12, 2026
El director del Centro Oncológico Abramson, Robert Vonderheide, afirmó: “Estoy seguro de que la detección precoz del cáncer será la próxima frontera en terapias oncológicas. A diferencia de los métodos preventivos clásicos como las vacunas o la reducción de factores de riesgo, la intercepción se dirige al momento en que las células ya presentan alteraciones, pero aún no han formado tumores invasivos”.
Para atacar estas lesiones, los científicos emplearon inhibidores experimentales dirigidos al gen KRAS, implicado en más del 90 % de los casos de cáncer pancreático. Este gen, durante décadas considerado inabordable, ha comenzado a ser blanco de terapias tras la aprobación en 2021 de los primeros fármacos dirigidos contra él en distintos tipos de cáncer.
Los resultados en ratones fueron contundentes: el tratamiento aplicado tras la detección de las lesiones precancerosas, pero antes de la aparición del tumor, redujo notablemente estas anomalías celulares. Además, retrasó la aparición del cáncer y aumentó considerablemente la supervivencia de los animales, demostrando la eficacia de intervenir en fases tempranas.
Resultados alentadores y desafíos futuros
Uno de los hallazgos más destacados fue que la intervención temprana casi duplicó la supervivencia en comparación con el tratamiento aplicado tras el desarrollo tumoral. En algunos casos, la administración prolongada de uno de los inhibidores experimentales triplicó la supervivencia media respecto a los modelos sin tratamiento, subrayando la importancia del momento en que se inicia la terapia. La investigación también mostró que el efecto terapéutico aumentaba cuanto antes se comenzaba el tratamiento.
Esta constatación respalda la idea de que intervenir en las lesiones premalignas podría ser más eficaz que tratar el cáncer tras su diagnóstico, un planteamiento que los especialistas consideran crucial para el futuro de la oncología. “La comparación directa en este estudio coloca a las lesiones PanIN como posibles objetivos para la detección precoz del cáncer y abre la posibilidad de explorar los inhibidores de KRAS en un nuevo contexto”, explicó Ben Stanger, coautor principal y director del Centro de Investigación del Cáncer de Páncreas en Penn.
Las lesiones PanIN son difíciles de detectar con las herramientas actuales, lo que complica identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de esta intervención
A pesar de estos prometedores resultados, los autores advierten que trasladar esta estrategia a pacientes humanos implica retos significativos. “Dado que las lesiones PanIN no se observan en pruebas de imagen y se trata de intervenir en personas sin diagnóstico de cáncer, es necesario evaluar cuidadosamente cómo aplicar esta investigación preclínica al grupo adecuado para estudios humanos”, puntualizó Stanger. Por ello, los próximos pasos contemplan ensayos clínicos en pacientes con alto riesgo, como aquellos con mutaciones genéticas (BRCA1, BRCA2 o PALB2), pancreatitis hereditaria o quistes pancreáticos, buscando determinar si esta estrategia puede evitar el desarrollo del cáncer en humanos.

